El fenómeno de llama globalización.
Y aunque nos cueste mucho ser parte de ella y sea cada vez menor nuestro poder de decisión, lo concreto es que tampoco podemos quedarnos afuera del acelerado proceso.
La globalización es el proceso por el que la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo unifica mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global.
Uno de los resultados es que los modos de producción y de movimientos de capital se configuran a escala planetaria, mientras los estados nacionales y sus gobiernos van perdiendo atribuciones ante lo que se ha denominado la "sociedad en red".


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De pronto y sin que buena parte de la sociedad lo advierta, la cultura global entra en nuestras vidas.
Las mentes más jóvenes son el campo más propicio para lograr esa culturización acelerada que se expresa a través de las comidas, el deporte, el cine, los contenidos de las redes sociales y hasta las formas de producir y trabajar.

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Le doy algunos datos:

--- El cinco por ciento de los países produce el 95 por ciento de los contenidos culturales que todos consumimos. Ese cinco por ciento de países que van imponiendo sus culturas –sin necesidad de armas ni guerras como hacían antiguamente los conquistadores- van cambiando rápidamente nuestra forma de vida, nuestros hábitos, nuestras costumbres.

--- Pero hay más: de cada 10 mil habitantes, sólo uno produce contenidos culturales y 9.999 sólo consumen.

--- Hay gente que no lee diarios, ni ve televisión satelital ni escucha radios locales. ¿Consecuencias? Ni siquiera sabían quiénes eran los candidatos locales en las últimas elecciones legislativas.

--- La ausencia de televisión local y la fuerte penetración foránea, hasta han cambiado el idioma en muchos niños más pequeños. Términos como nevera, carro y el tratamiento de tu son cada día más comunes.

--- Para gran parte de jóvenes las vías de comunicación se llaman Instagram, Twitter, Facebook, Whatsapp, Youtube, Snapchat, Spotify, youtube, Pinterest, badoo o Google.

--- Los partidos de la NBA tienen más seguidores que el básquet argentino. Muchísimo más que el básquet sanjuanino.

--- El futbol español, el italiano, el inglés y el francés compiten con el futbol local. Nuestros niños saben cómo forma el Barcelona o el Real Madrid pero no conocen a la mayoría de los jugadores de Boca, River o San Martín.

--- Las hamburguesas –Mc Donalds, Burger- son más populares entre los chicos que las empanadas o el asado.

--- Los personajes de Disney están en las mochilas y cuadernos de casi todos nuestros hijos y nietos.

--- Los celulares se han transformado en objeto de culto –indispensable- para todas las edades. Están más presentes en las mesas familiares que los dialogos con padres y abuelos.

--- El deporte nacional está siendo cooptado rápidamente por las grandes cadenas televisivas internacionales, las que los transforman en espectáculos pagos de consumo hogareño.

--- De pronto hasta las telenovelas vienen de afuera.


 

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Junto con esos cambios vienen otros como son las marcas de ropa que usamos, los celulares que compramos, los lugares donde realizan sus “viajes de estudios” o de cumpleaños de 15 de nuestros jóvenes, los sitios donde veraneamos, las compras que hacemos por Internet o la música que consumimos.
En pocos años –apenas un par de décadas- hemos visto como nos acostumbrábamos a los bancos extranjeros, los hipermercados internacionales, los diarios digitales, las universidades a distancia. Pronto, tal vez, se imponga la telemedicina, la telearquitectura y no nos extrañe que un día despertemos con la información que las hoy poderosas cadenas de e-comercio han pasado a ser parte de un conglomerado internacional.

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Y volvemos entonces al comienzo de la nota.
Este mundo nos puede gustar o no pero la globalización llegó para quedarse.
¿Qué hacemos? ¿Reservamos el mejor sillón de la casa, frente al televisor? ¿Nos vamos a comer a Mc Donalds una hamburguesa triple con la cajita feliz incluida? ¿Ponemos el parlante a todo volumen para escuchar la música que nos trae Spotifay? ¿O nos conformamos con las cargadas vía whatsapp cuando River le gana a Boca?

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Seamos claros. Ese mundo
es fascinante.
Y ofrece miles de posibilidades nuevas.
Pero es importante ser protagonistas de ese mundo y no simples espectadores.
Nuestra cultura debe seguir siendo nuestra identidad. La globalización es un proceso que no está completo si se pierden todas las expresiones en nombre de una homogenización de una punta a otra del planeta, olvidando costumbres y tradiciones.
Sería absurdo renunciar a ese mundo.
Lo lógico es utilizar ese mundo para transmitir nuestra cultura.
Y cuando hablamos de nuestra cultura estamos hablando de deporte, de cine, de comidas, de empresas, de aplicaciones, de moda, de marcas… De todo lo que se le ocurra.
Sólo así la globalización será un proceso de ida y vuelta.
Tenemos mucho para recibir. ¡Y tanto para dar!

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Fuente: Publicado en El Nuevo Diario, edición 2212 del 26 de septiembre de 2026

Ver artículo:
-- Qué nos trae la globalización – Por Juan Carlos Bataller