Si alguien me pregunta qué tendríamos que hacer los sanjuaninos si nos proponemos ser una gran provincia en 2035, no tengo dudas de la respuesta:
-Tomar atajos
¿Qué significa tomar atajos?
Tomar un atajo, mis amigos, es salir. Es ver lo que se está haciendo en el mundo.
Si alguien me pregunta qué tendríamos que hacer los sanjuaninos si nos proponemos ser una gran provincia en 2035, no tengo dudas de la respuesta:
-Tomar atajos
¿Qué significa tomar atajos?
Tomar un atajo, mis
amigos, es salir. Es ver lo que se está
haciendo en el mundo.
Significa entender
lo que está ocurriendo en el mundo, sacando nuestros recursos humanos hacia
fuera, llevándolos a los centros de excelencia o trayendo gente para que
enseñe.
Todos los informes dicen que tenemos un déficit en materia educativa.
Lo tiene San Juan y lo tiene el país, como lo tienen otros países latinoamericanos.
Pero hay países que ya están actuando para superarlo.
Si la calidad de
nuestra educación va a aumentar muy lento, ¿Por qué no salimos a dar una vuelta, que
permitir que nuestros hijos salgan a renovarse, a cambiarse y a hacerse más
creativos.
Chile es un ejemplo.
Ellos tienen excedentes del fondo de cobre.
Mientras nuestra universidad rechaza la plata proveniente de la minería, los chilenos crean el Fondo Bicentenario de Capital Humano. Son 6 mil millones de dólares para Capital Humano.
De ese dinero entre 200 y 240 millones al año, se gastan exclusivamente en el extranjero en formación de profesionales chilenos al nivel de postgrado, magíster y doctorado.
Este año enviarán a 6 mil egresados a estudio de postgrado, doctorados y estudios profesionales. Y contratarán especialistas de renombre internacional para que dicten pasantías en sus universidades.
¿Por qué hacerlo en el exterior?
Repetimos la
palabra: tomar atajos. Saltear etapas.
Buscar el máximo nivel posible hoy.
¿Dónde podemos enviar a nuestros egresados?
Por ejemplo, a La India.
¿Por qué?
La India tiene una presidenta que tiene bajo su dependencia el Consejo Supervisor de los Institutos Tecnológicos de la India.
Algunos sostienen que han logrado niveles de calidad por lo menos iguales que los centros más avanzados del mundo. Otros afirman que son superiores.
¿Por qué?
Simplemente porque a pesar de su pobreza, La India envió ingenieros a especializarse en Alemania o Estados Unidos. Se quedaron 2, 3 o 5 años. Hoy están al frente de los institutos tecnológicos en la India y están compitiendo mano a mano, y ganando muchas veces el terreno a los países más avanzados.
El costo de un año de estudio de posgrado en uno de esos institutos es notablemente más bajo que cualquier otro de los países desarrollados.
¿Qué podemos hacer con La India?
Algo simple: un convenio que posibilite que diez, veinte o treinta profesionales sanjuaninos hagan posgrados en algunos de esos institutos.
Esos profesionales
no sólo recibirán una educación de excelencia y actualizada sino que van a
aprender el idioma, van a entender el mundo asiático. Van a aprender a negociar y comunicarse con
profesionales y empresarios hindúes.
Y esto, en términos
de futuro, es muy
importante.
Hacia el mundo
asiático es hacia donde se desplazan gradual, pero inexorablemente, los centros
de poder en el mundo.
Esta es la importancia estratégica del camino internacional a Chile. Esto significa llegar al Puerto de Coquimbo.
Chile es un país geoeconómicamente del Asia Pacífico.
Tener empresarios y
profesionales preparándose para entrar en el mundo del futuro es adelantarse a los
tiempos.
E igual que hablamos de la India podemos hablar de convenios con China, con Estados Unidos, con los máximos centros de Brasil, de Europa. En resumen, con quienes manejan la tecnología y son potenciales clientes de magnitud.
Esto es aprender a tomar
atajos.
Hoy la educación no pasa por aprender a leer, escribir y
hacer las operaciones matemáticas básicas.
Tampoco es un pasatiempo para entretener a jóvenes sin trabajo hasta que cumplen 25 o 30 años ni para que en un microambiente los universitarios se reciclen a si mismo generando egresados que luego serán docentes y formarán otros egresados.
Lo que hace crecer
a los países son los conocimientos
aplicados.
Y es muy poco lo que la Argentina y menos aun San Juan invierte en la formación de recursos empresarios, profesionales y laborales de avanzada.
La vez que se invirtió se vieron los resultados.
Un ejemplo de ello es el Instituto de Energía Eléctrica que mediante el trabajo de la universidad y de una mujer de empuje como fue Ursula Bremer al frente del Instituto Goethe, posibilitó que muchos ingenieros hicieran posgrados en Alemania.
Hoy San Juan no
sólo dicta doctorados y recibe alumnos de otros países sino que, con el impulso dado desde el gobierno, se
está convirtiendo en un punto de avanzada en el país en cuanto a investigación y
puesta en marcha de distintos tipos de energía.
Invertir en la formación de médicos y administradores de centros de salud, en el más alto nivel, significa dar un contenido al Hospital para que sea un centro de excelencia. Y eso significa dinero que entra.
Y lo mismo podemos decir de profesionales de comercio exterior, de ingenieros, de especialistas de management, de técnicos en tránsito y transportes, de expertos en turismo internacional, de funcionarios públicos o de músicos…
Esto es lo que han hecho y siguen haciendo países como Corea, Taiwán, China, La India, Nueva Zelanda y Australia.
Entonces,
aprendamos la lección de estos países que encontraron atajos para que esos
profesionales de nivel internacional hicieran adelantar veinte, treinta o
cincuenta años nuestras universidades, nuestras empresas, nuestros organismos
públicos.
Podemos hacerlo.