-Poneme Mortimer-, ordenó Abril, mi nieta que pronto cumplirá tres años.
-¿Y quién es Mortimer?
-Mortimer Mouse.
¿Y dónde lo busco?
-En el teléfono.

El teléfono es también Internet. Y allí estaba el famoso Mortimer Mouse.

Aprendí varias cosas.
Mortimer apareció por primera vez en la animación en el cortometraje "El Rival de Mickey", en 1936, donde Minnie le presenta a Mickey como un antiguo novio suyo. Entonces, Mortimer empieza a hacerle pasar un mal rato a Mickey, lo que hace que le saque de sus casillas. En varios otros cortos en los que aparece, discute con Mickey, normalmente por el amor de Minnie, y otras solamente para fastidiarlo. En la serie House of Mouse ha aparecido como villano recurrente.
Mortimer es considerado como el mayor enemigo de Mickey, tras 
Pete Pata Palo. Al principio los creadores deseaban colocarle el nombre Mortimer Mouse a Mickey.

Hay un viejo axioma que dice: “nada se le niega a una rubiecita de ojos celestes”. Minutos después estábamos viendo a Mortimer Mouse que trataba de enamorar a Minie ante la bronca de Mickey.
Era demasiado malo y petulante el tal Mortimer.
Mi sorpresa fue que a los pocos minutos una mano chiquita tapaba el celular. Y poco después me decía:
-No quiero ver a Mortimer. Es muy malo.


A veces escucho:
-Al final los malos siempre triunfan en la vida real.
A veces pienso que tienen razón.
Otras, igual que Abril, pienso que nadie quiere estar muy cerca de los malos.

Los malos son como los otros yo del doctor Merengue. Aquel que hacía lo que nosotros deseábamos hacer pero no nos atrevíamos.
Una especie de doble nuestro sin mayores escrúpulos.
Según el escritor peruano Julio Ramón Ribeyro  "todos tenemos un doble en las antípodas. Pero encontrarlo es muy difícil porque los dobles tienden siempre a efectuar el movimiento contrario".
Es difícil encontrarlo y más cuando se busca, es cierto. En cambio, el doble da contigo siempre que le viene en gana.
El doble suele ser ese íntimo enemigo que te recuerda desde el espejo el paso de los años y el rastro de los daños. El monstruo que no nos cabe bajo la piel y nos arrastra con él por la vida para mostrarnos la belleza de lo inútil, para que nos enteremos de cómo lo sublime y lo sórdido caminan por la vida de la mano.
El doble es el compañero de viaje, el cómplice que siempre está del otro lado, sea cual sea el lado en el que se encuentre uno.

Según esta teoría, todos tenemos un doble o un malo dentro.
Puede ser. Pero para eso existen lo que llamamos “normas sociales”. Para que no nos comamos los unos a los otros.
El gran problema de nuestra sociedad es que convivimos obscenamente con los malos.

Se sientan a nuestras mesas, comparten nuestros café, enamoran a nuestras hermanas o nuestras hijas, se pasean impúdicamente en autos de alta gama, usan ropa de marca.

Todos hemos visto surgir a sospechosos nuevos ricos, a dictadores, a inútiles desempeñando cargos para los que no estaban preparados.
Los hemos visto exhibir groseramente sus riquezas, su poder, sus infinitas incapacidades.
Y lo que es peor, atrás de estos personajes siempre aparece la cola  de aduladores, de chupamedias, de alcahuetes.

Abril sabe diferencias a los buenos de los malos.
Y tapa con sus manitos al malo de la película mientras nos pide:
-No quiero ver a Mortimer. Es muy malo.

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