Dicen que nunca el mundo vivió una situación similar: el 1 por ciento de la población reúne tanto dinero como el 50 por ciento más pobre. En otras palabras, 85 individuos tienen tanta plata como casi 4 mil millones de pobres.

El dato concreto se conoció el 20 de enero pasado: casi la mitad de la riqueza mundial está en manos del 1 por ciento de la población.

La cifra es tan impresionante que hasta los diarios más conservadores del mundo no dudaron en calificar de absurda la situación.

Los datos fueron aportados por un informe de la organización humanitaria Oxfam. Y señala, concretamente, que el 1 por ciento de la población posee en conjunto unos 110 billones de dólares (81 billones de euros).  La misma suma que atesora la mitad de la población mundial, es decir casi 4 mil millones de seres humanos.

El informe, que se tituló «Gobernar para las élites: secuestro democrático y desigualdad económica», concluye que la concentración del 46 por ciento de la riqueza en manos de una minoría supone un nivel de desigualdad «sin precedentes», que amenaza con «perpetuar las diferencias entre ricos y pobres hasta hacerlas irreversibles».

La organización humanitaria calcula, además, que hay 18,5 billones de dólares (13,6 billones de euros) no registrados y en terceros países de baja tributación, por lo que en realidad la concentración de riqueza es mucho mayor.

 

Según sus datos, 210 personas se incorporaron el año pasado al club de los multimillonarios cuya fortuna supera los mil millones de dólares, formado por 1.426 personas que concentran una riqueza de 5,4 billones de dólares (casi 4 billones de euros).

Oxfam denuncia que la masiva concentración de los recursos económicos en una minoría provoca un «secuestro democrático» por el que los gobiernos pasan a servir a una élite acaudalada con «políticas fiscales injustas, prácticas corruptas y arrebatando los ingresos naturales a los ciudadanos».

El informe afirma que:

A nivel mundial, las personas más ricas y las grandes empresas ocultan miles de millones a las arcas públicas a través de complejas redes basadas en paraísos fiscales. Se estima que 21 billones de dólares escapan cada año al control del fisco.

En Estados Unidos, años de desregulación financiera han propiciado que se incremente el capital acumulado por el 1% más rico de la población, el nivel más alto desde  la Gran Depresión, hace 80 años.

En India, el número de multimillonarios se multiplicó por diez en la última década, gracias a una estructura fiscal altamente regresiva y el aprovechamiento de sus vínculos con el gobierno.

En Europa, las tremendas presiones de los mercados financieros han impulsado drásticas medidas de austeridad que han golpeado a las clases baja y media, mientras los grandes inversores se han aprovechado de planes de rescate públicos

En África, las grandes transnacionales (en particular del sector extractivo) han aprovechado su influencia para renegociar contratos con condiciones fiscales mucho más ventajosas , limitando la capacidad de estos gobiernos para luchar contra la pobreza.

Asimismo, apunta que la «elusión fiscal» es el principal justificante de la desigualdad en Pakistán y subraya que varios países de África, a pesar de ser algunas de las economías con un crecimiento más rápido en la actualidad, se ven afectadas por la corrupción de sus gobiernos.

Oxfam apunta además que el aumento de la desigualdad -una tendencia que no ha dejado de crecer en los últimos 30 años-, puede repercutir negativamente en el crecimiento económico y la reducción de la pobreza, así como también multiplicar los problemas sociales.

 

A todo esto, la revista Forbes indicó que existen 1.645 multimillonarios en la lista este año, con una riqueza neta promedio de u$s4.700 millones. La lista incluye un número récord de mujeres: 172 frente a las 138 de 2013. En cuanto a los países con más supermillonarios, Estados Unidos encabeza el ranking con 492, seguido por China con 152 y Rusia con 111.

 

Más de cien latinoamericanos figuran en la lista de las personas más ricas del mundo. El rey de las comunicaciones Carlos Slim ocupa el segundo puesto mundial, luego de cuatro años a la cabeza.

El siguiente en la lista es el brasileño Jorge Paulo Lemann (34), por su participación en el gigante cervecero AB Inbev, con una fortuna de u$s19.700 millones. Tras él, su compatriota Joseph Safra (55) dispone de unos u$s16.000 millones por sus negocios en el sector bancario. Ambos encabezan la representación de su país en la lista, en la que este año figuran 65 brasileños. 

 

La cuarta fortuna de Latinoamérica es la de la chilena Iris Fontbona (58) y su familia, herederos de Andronico Luksic y del consorcio Quiñenco, con u$s15.500 millones. Luego aparecen el mexicano Germán Larrea (67)y el colombiano Luis Carlos Sarmiento (72), cuyos países colocan también a varias personas entre los más ricos.

 

Tras Brasil, México es el país latinoamericano con más ricos en la lista (16), seguido por Chile (12) y Perú (8). También han colocado nombres en el exclusivo ranking de Forbes, Argentina (5), Colombia (4) y Venezuela (3).

 

En cuanto a los argentinos, la mayor fortuna la tienen Carlos y Alejandro Bulgheroni, dueños de la petrolera Bridas, con u$s 5.500 millones, lo que los ubica en el puesto 256; y Eduardo Eurnekian, dueño de la Corporación América (administradora de aeropuertos en la Argentina), con u$s1.900 millones, lo que lo deja en el puesto 931 en el ranking.

 

A todo esto, buena parte del mundo vive con menos de un dólar por día.

 

Atrás de las cifras hay hambre y buitres, droga y armas, plagas y poder, riqueza obscena y pobreza inaudita... Y miles de millones de seres que se levantan  cada día sin saber qué está pasando.

No hace falta ser un genio para advertir que algo no está funcionando bien.

Miles de años de civilización no han sido suficientes para evitar una situación perversa.

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