Un trabajo preparado por Juan Carlos Bataller
Según un artículo publicado hace casi 75 años por el
periodista José Elias Assaf, es muy probable que don Nehemtala Nehín haya sido
el primer libanés que se quedó en estas tierras sanjuaninas allá por 1885.
En 1886 y 1887 respectivamente vinieron,
abriendo el camino, dos hermanos: Alejandro y Julio Adem. Aquí se establecieron
y aquí trabajaron durante algunos años contra las ineludibles dificultades del
ambiente, del idioma y de la época. Y desde aquí, constituídos en sanjuaninos
para los libaneses, hicieron —en sus cartas— conocer a San Juan en el Líbano.
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Entre 1886 y 1899 han de haber
llegado a San Juan no menos de doscientos libaneses y seguramente más. La
mayoría de los que vinieron se quedaron y su descendencia es hoy una parte
fundamental de la sociedad sanjuanina.
No hay dudas que los
libaneses y los sirios han representado un gran aporte para San Juan. Desde un principio tanto los inmigrantes como
su descendencia estuvieron totalmente integrados a la sociedad y muchos de ellos
fueron muy importantes hombres de negocios, de la cultura y Hasta de la
política.
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La sala de
columnas fue inaugurada en 1938.
Pero hoy queremos hablar de una casa.
Es una casa que llama la
atención. Tal vez el más hermoso edificio de San Juan. Pero no se trata sólo de una magnífica obra
arquitectónica, sino que tiene tras si una larga historia.
La hermosa Casa Sirio
Libanesa fue levantada e inaugurada en 1934, una vez conseguida la unificación
de la Sociedad de Damas Sirio Libanesas, la Juventud Libanesa, y la Sociedad de
Socorros Mutuos.
Como toda obra reconoce
etapas. Por ejemplo, La sala de columnas fue inaugurada en 1938 y se organizó
una ampliación en 1939. Poco después de inaugurar las nuevas obras, el
terremoto de 1944 produjo grandes daños en el edificio.

Así era, antes
del terremoto de 1944, el frente del Club Sirio Libanés. Se ubicaba en el mismo
solar que hoy ocupa en calle Entre Ríos, aunque entonces la dirección era
Rawson 245. El club tenía el número telefónico 4364. (Foto publicada en el
libro «El San Juan que Ud. no conoció», de Juan Carlos Bataller)
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En 1946 se comenzaron los trabajos de reparación de los perjuicios ocasionados
por el sismo.
Pero fue en 1949, con la presidencia de Wadi Fagale, que comenzó a proyectarse una nueva ampliación de la sede. La Comisión Directiva adquirió terrenos aledaños al establecimiento e inició las construcciones. En 1959 terminaron las obras y el club inauguró su salón de actos, el sótano y la biblioteca.

Imagen tomada
desde la esquina de calle Libertador General San Martín, en la vereda de la
Iglesia de Santo Domingo, desde donde se aprecian las obras del Club Sirio
Libanés. (Foto proporcionada por el Club Sirio Libanés)
Integrantes del Club Sirio Libanés posan junto a albañiles durante la
construcción de la sede. (Foto proporcionada por el Club Sirio Libanés)

La cúpula del edificio
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Entre 1967 y 1969 otra adquisición marcó a la institución.
Con Michel Berbari en la
presidencia compró un terreno para construir su campo de deportes e inició los
trabajos de forestación y acondicionamiento de las instalaciones. Ubicado en
Abraham Tapia y calle 5, cuenta con canchas de vóley y fútbol, pileta olímpica
y zona de camping.
Pero esta es una
realización distinta. No nos desviemos del tema principal que es el gran
edificio que ocupa gran parte de la calle Entre Ríos entre Laprida y Libertador
San Martín.

El ingreso al
edificio del Club Sirio Libanés, con su fachada con un arco que descansa en dos
columnas.
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Imagen de uno
de los salones de la institución. (Foto proporcionada por el Club Sirio
Libanés)
El desafío inicial fue que la casa fuera la sede de distintas instituciones, que
nucleaban a la colectividad, como la Sociedad de Damas Sirio Libanesas, la
Juventud Libanesa, y la Sociedad de Socorros Mutuos. Las agrupaciones se
unieron con varios objetivos: trabajar por la independencia de los países
árabes que, en esa época, sufrían la ocupación francesa, y coadyuvar a
instituciones similares existentes en cualquier parte del mundo. Además tenían
el propósito de transmitir la historia, el idioma y los rasgos de la cultura
del Líbano y ocuparse de la educación física y moral de sus asociados.
En concreto, construir,
entre todas, una casa social que representara el arraigo que había alcanzado
comunidad en San Juan.
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La estatua de
mármol en el ingreso. Es un misterio quién fue el autor de la magnífica obra.
Después del terremoto y de la independización del Líbano, gracias al fin del
protectorado francés, la Casa Sirio Libanesa se convirtió en el Club Sirio
Libanés, que nació en 1944. Con la incorporación formal de la comunidad siria,
la libanesa cambió su nombre, reformó sus estatutos y abrió sus puertas a todos
los sanjuaninos. La nueva institución ocupó el mismo edificio que la anterior
Juventud Libanesa y continuó con las mismas autoridades.
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El patio de la
fuente. Uno de los sitios preferidos para los bailes de carnaval.
En los últimos años las autoridades del club han hecho un gran aporte de fotos
y datos que enriquecen la historia de la comunidad. A esto hay que agregar el
trabajo sobre edificios que realizara la Fundación Bataller con la conducción
de la arquitecta Graciela Pignatari. Aportes que han sido fundamentales para la
realización de esta nota.

Una casa que conserva la belleza del arte árabe
Declarado “Monumento Histórico, Artístico y Cultural” de la provincia el 10 de octubre de 1996 según la Ley 6747 está registrado bajo nomenclatura catastral: 01-42-380740.El terreno que ocupa tiene una superficie de 2014 metros cuadrados sobre el que se han construido 2581 metros cuadrados a través de dos plantas y subsuelo.
>Tanto en su exterior como en sus espacios ambientes interiores, la sede social conserva la belleza sugestiva del arte árabe, utilizándose en su construcción la casi totalidad de los elementos que han conferido a este estilo un lugar de privilegio en la arquitectura a través de los siglos.
>Las paredes del vestíbulo están recubiertas de mármol travertino, el piso del hall está recubierto de mármol rosa y las paredes del subsuelo están revestidas con mayólicas.
>Además, en varios sectores del edificio, el estilo árabe se materializa en columnas, arcadas y balaustradas.
>En la entrada del club hay una escultura de mármol.
>La fachada del edificio ha sido resuelta dentro de los cánones de la Arquitectura Árabe Clásica, con balcones de estilo morisco.

El mármol usado en el interior es sanjuanino, pero las mayólicas y
mosaicos fueron traídos de España, al igual que la moldería, si se rompe no se
puede reproducir. Zegaib también menciona la excelente herrería artística de
las escaleras y la fuente en el patio, el gran símbolo de la cultura árabe.
“Para los árabes el agua tiene un gran significado porque es escasa, es fuente
de vida, por eso la fuente no meramente decorativa, es todo un símbolo”.
Los sillones están hechos en madera de roble tallados a mano por
expertos ebanistas y tapizados en cuero.
Pedro Ribes
(segundo, de izquierda a derecha) junto a sus compañeros de la Dirección de
Arquitectura de Mendoza, 1933
El arquitecto
El arquitecto de la obra fue Pedro Luis Ribes (1907–1962) un destacado dibujante, proyectista y empresario de la construcción que comenzó en los años treinta como dibujante-proyectista de la Dirección Provincial de Arquitectura en Mendoza antes de consolidarse en el ámbito privado como un prolífico constructor.Diseñó y realizó casi un centenar de edificios en Cuyo —incluyendo cines, hoteles, escuelas y sedes sociales—, destacándose por obras emblemáticas para las colectividades españolas y árabes como el Club Sirio Libanés en San Juan (cuyo edificio actual fue inaugurado el 21 de noviembre de 1959) y la Casa España.
Los carnavales
de “la libanesa” eran muy concurridos en las primeras décadas del siglo XX.
Esta foto, de 1931, muestra a algunos de los presentes, que asistían
disfrazados, en particular las damas. (Foto publicada en el libro “El San Juan
que ud. no conoció” de Juan Carlos Bataller – Proporcionada por Roberto Fagale)
(Todas las fotos son gentileza Club Sirio Libanés)
Fuentes: Fundación Bataller (Investigación a cargo de la arquitecta
Graciela Pignatari) l Secretaria de Estado de Turismo Cultura y Medio
Ambiente, Subsecretaria de Cultura -“Manual de Patrimonio Cultural de San
Juan”. l Isabel Gironés de Sánchez - “La ciudad perdida”, Memoria urbana de San
Juan Pre terremoto 1930 – 1944 – Editorial: Facultad de Filosofía Humanidades y
Artes, San Juan 2005 / Club Sirio Libanes. Muchas de las fotos integraron el
libro El San Juan que Ud. No conoció, de Juan Carlos Bataller.