A PROPOSITO DE LA PRESENTACION DEL LIBRO DE JULIO CONTE-GRAND “reflexiones EN el nuevo mundo”


Hace algún tiempo, mientras asistía a la presentación de un libro, pensaba en esa comunicación que, de pronto, se establece entre un escritor y las personas que se sienten identificadas con lo que leen.

No se trata de un libro en particular. Ninguno de ellos va a cambiar el mundo.

Los libros no son elíxires mágicos que espantan las penas, agrandan los bolsillos o hacen crecer el cabello.

Son simplemente la comprobación de un hecho nuevo. No por insólito o inédito sino porque siempre que se produce es nuevo. Y es el hecho de la comunicación.

El milagro de la comunicación que, en un mundo masificado, se sigue produciendo a través de un libro, de una charla, de una carta.

-- -- --

El escenario mundial que ve hoy la humanidad está marcado por una profunda incertidumbre geopolítica, por tensiones macroeconómicas y por una aceleración tecnológica y ambiental sin precedentes.

Para no abrumarlos con muchos datos les cuento que el sistema internacional atraviesa sus niveles más altos de violencia en décadas. Hoy hay más de 110 conflictos armados activos, de mayor o menor magnitud, en todo el planeta.

 

-- En este mismo momento siguen volando misiles sobre Kiev o ciudades rusas, en una guerra que comenzó siendo híbrida en 2014 y se transformó en abierta –aunque no declarada- hace ya 4 años y 7 meses.

 

-- Hace justo tres años, militantes armados ingresaron desde la Franja de Gaza hacia el sur de territorio israelí en una incursión que dejó 1.200 personas muertas, en su gran mayoría civiles, y el secuestro de alrededor de 250 personas que fueron tomadas como rehenes y trasladadas cautivas hacia la Franja de Gaza.

 

-- A principios de este año sin ir más lejos, un operativo militar llevado adelante por fuerzas especiales culminó con la captura del presidente de Venezuela. Independientemente de lo repudiable que pueda ser el régimen venezolano, la acción, que incluyó bombardeos sobre instalaciones estratégicas, generó un quiebre político de alto impacto interno y regional, reabriendo el debate sobre la soberanía de los estados, el derecho internacional y los límites de la intervención externa en América Latina.

-- -- --

Pero salgamos de las guerras.

-- En este planeta donde los humanos hemos sido capaces de inventarnos un mundo informatizado, telemático, hipercomunicado, acondicionado, digitalizado y con flores que no se secan ni perfuman, en este mundo –repito- mas de 230 millones de niñas y mujeres vivas hoy, han sufrido algún tipo de mutilación genital. Lo terrible es que esa práctica se concentra principalmente en 30 paises -reconocidos por la ONU- de África, Oriente Medio y Asia.

 

-- En las rutas migratorias hacia España, en pateras y cayucos, mueren más de 3.000 personas al año (con picos récord que superan los 4.000 o 10.000 según el año y la amplitud del registro de desapariciones en el mar), mientras que las llegadas se cuentan por decenas de miles. Se calcula que son cerca de 40.000 a 46.000 anuales solo en la ruta a Canarias).

 

-- Como si esto fuera poco, se consolida una rivalidad constante y una "guerra híbrida" por la hegemonía global entre las superpotencias mientras crece un mundo de plataformas  e inteligencia artificial que por el momento es difícil de prever hasta donde llegará

-- -- --

Podríamos seguir durante horas hablando de las calamidades que siguen existiendo a pesar de los grandes avances científicos y tecnológicos.

Un mundo donde salta a la vista una realidad dolorosa: las organizaciones internacionales surgidas después de la Segunda Guerra Mundial, aquellas que debían garantizar la paz y el orden global, parecen haber perdido su crédito y su eficacia.

-- -- --

Por eso, que en medio de este aparente sálvese quien pueda, un jurista de la talla del Dr. Julio Conte-Grand se siente a escribir, a argumentar y a seguir hablando de leyes es un acto de enorme valor y esperanza.

Cuando las armas silencian a las instituciones internacionales el derecho local, la doctrina y la reflexión jurídica se convierten en la última trinchera de la civilización y de la dignidad humana.

-- -- --

Por eso fue un verdadero honor acompañar al Dr. Julio Conte-Grand, Procurador General ante la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires, en la presentación del segundo volumen de 'Reflexiones en el Nuevo Mundo', subtitulado En el centro de la quinta revolución industrial.

Quienes conocemos la trayectoria del autor sabemos de su rigurosidad. Pero este libro compuesto sobre la base de sus artículos publicados en este medio, nos revela, además, su enorme generosidad pedagógica.


Juan Carlos Bataller y Julio Conte-Grand
Juan Carlos Bataller y Julio Conte-Grand


-- -- --

Conte-Grand no nos habla desde la frialdad de la teoría abstracta. Por el contrario, su método en esta obra es profundamente empático y cercano: toma como punto de partida experiencias jurídicas y casos reales del ámbito europeo. Situaciones que tocan la fibra de lo cotidiano, problemáticas que nos pueden pasar a cualquiera de nosotros.

-- -- --

A partir de ahí, con una claridad admirable, nos expone el conflicto, desmenuza las posturas y nos guía a través del laberinto legal hasta llegar al fallo de la justicia.

En síntesis, es el derecho explicado a través de la vida misma, haciendo que lo complejo se vuelva comprensible para el ciudadano común.

-- -- --

Personalmente me honra la amistad de Conte-Grand y me enorgullece que siga ligado a su tierra a través de su columna en El nuevo diario y de estas reflexiones que combinan la cercanía de los casos de todos los días con la enorme responsabilidad de pensar el futuro.

Es un recordatorio de que, aun cuando el orden mundial parece tambalearse, las leyes siguen siendo la única herramienta pacífica que tenemos para proteger a los ciudadanos.

-- -- --

Y vuelvo al comienzo. Un libro no nos cambiará el mundo.

Pero... ¿sabe qué pasa? Están hechos para cada uno de nosotros.

En este mar inmenso que es hoy la comunicación, son la botella que lleva el mensaje de un espíritu que más de una vez se siente un náufrago.

Y bastará que alguien la recoja —sólo uno— para estar justificados.

 

Fuente: Publicado en El Nuevo Diario, edición 2213 del 10 de octubre de 2026