Esta foto muestra al matrimonio de Jaime de Lara y Dolores Margarita
Rodrigo en el día de cumplir cincuenta años de casados. Ella tenía sólo 16 años
al contraer matrimonio. Don Jaime de Lara, fue propietario de la antigua Casa
Lara, un comercio de artículos para el hogar que llegó a ser la más importante
de la provincia, con sucursales en varios departamentos.
Jaime de Lara fue un hombre emprendedor, de gran ingenio. Llegó a San Juan
siendo apenas un niño, con diez años. Todo comenzó en Granada, a principios del
siglo XX. Allí vivía Jaime con sus dos hermanos: Fernando y Luis.
La familia tenía un molino y el padre de los jóvenes, Jaime de Lara,
tenía una relojería en la que trabajaba su hijo homónimo. En esa época España
peleaba por Ceuta y Melilla y a los chicos, desde los catorce años, los
preparaban para la contienda. Los hermanos de Lara sabían que ese era el futuro
más próximo que tenían y no estaban dispuestos a resignarse a eso. Así que
Fernando, el mayor, partió a Argentina y se instaló en San Juan. Con el tiempo,
en la provincia, Fernando comenzó a construir un molino en una de las esquinas
de General Acha y 25 de Mayo. Tenía cuatro pisos de alto y era un edificio
moderno para la época. Para terminar la construcción, en 1911, mandó a llamar a
sus dos hermanos que habían quedado en España, Jaime y Luis. Los tres
terminaron el molino, pero no siguieron juntos.
Jaime, que tenía experiencia
trabajando en la relojería de su padre, compró un torno a pedal y comenzó a
hacer ejes y cajas pedaleras para bicicletas. Terminó fabricando este medio de
transporte. En pocos años, el granadino llegó a hacer el comercio más grande
que tuvo San Juan.
Imagen coloreada con IA
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Fuente: Publicado en Nuevo Mundo, edición 814 del 18 de octubre de 2023