La pregunta no es
ociosa. ¿Por què algunos países pueden crecer hasta transformarse en potencias
internacionales y otros no pueden salir de su mediocridad
Entendámonos: no
hablamos de países que han logrado una economía ordenada y una democracia
aceptable.
Estamos hablando de países que se han
transformado en verdaderas potencias. Le voy a dar dos ejemplos:
-- Tras caer el muro de Berlín en 1989 (lea bien, hace 37 años),
Finlandia se encontró de pronto con que se quedaba de la noche a la mañana sin
clientes para sus productos, que vendía mayoritariamente a los países
comunistas de la órbita soviética.
Caída brutal del PBI, desempleo galopante, crisis financiera…
De pronto todo cambió. Finlandia reaccionó y en sólo una década fue capaz de
transformarse en el país más competitivo del mundo.
A partir de entonces, Finlandia ha sido envidiado por su sistema educativo sin
parangón, su sistema de bienestar social inclusivo y solidario, y una economía
moderna, próspera e innovadora.
-- Cuando se estudian las razones de ese milagro, siempre se habla, y
con razón, del fantástico sistema educativo finlandés, que efectivamente es la
base sobre la que edifica su presente y su futuro. Sin embargo, se suele obviar
otra gran explicación que está detrás del éxito económico finlandés: un
importante conjunto de pequeñas y medianas empresas industriales modernas,
tecnológicas e innovadoras, líderes mundiales en sus sectores, que son la base
de la economía del país.
Finlandia había sido un país dependiente de industrias tradicionales, como la
maderera o la minera, y gracias a un proceso de “destrucción creativa”
impulsado por su gran crisis, se creó una base industrial potentísima de
empresas tecnológicamente en punta de lanza (baste nombrar a Nokia) en dichos
sectores tradicionales, y en sectores tecnológicos complementarios, como las
ingenierías o incluso las telecomunicaciones.
-- Otro milagro económico es el de Corea del Sur, una de las grandes
historias de éxito del último siglo. Cuando la Guerra de Corea terminó en 1953,
la nación, destruida por el conflicto,
era más pobre que la mayoría de las naciones latinoamericanas.
Hoy es una de las potencias económicas más sofisticadas del mundo.
¿Qué cambió?
Tanto el gobierno como las familias se dieron cuenta del valor de la
educación, e invirtieron en ello de modo extraordinario. Y esa apuesta fue la
que suministró los ingenieros y trabajadores industriales que necesita la base
manufacturera de donde sale la riqueza del país.
Entre las características de hacer negocios en Corea del Sur está la
presencia fuerte de enormes grupos empresariales dominados por familias,
conocidos como "chaebol".
Samsung es el más famoso de ellos. Venden
desde lavadoras hasta teléfonos celulares, pasando por hoteles y empresas de
seguros.
Y lo mismo podríamos hablar de Hunday, LG, Kia, Daewoo o POSCO, cuarto
principal productor de acero mundial, y un proveedor decisivo de la industria
automovilística y de los astilleros navales.
En resumen: lamento decirles que los milagros no existen.
Para quienes piensan que alcanza con que no haya una corrida del dólar o
que los empleados públicos sigan cobrando puntualmente les recomendaría que
estudien lo que está pasando en el mundo.
El diseño y creación de nuevos productos innovadores y tecnológicamente
avanzados es la base económica de Estados Unidos, de China. de Alemania, de
Japón, de los países nórdicos de Europa, e incluso la Francia e Italia más
prósperas.
Hoy, planificar el futuro es innovar.
Y este es un punto cruxial en el debate que nos debemos los argentinos.
Así como están hoy: ¿alcanzan estas universidades, estas empresas, este Estado?
Cambiar cuesta. Y duele.
Lo otro es esperar milagros.
Fuente: Publicado en El Nuevo Diario, edición 2208 del 5 de septiembre de 2026