La
fábrica Chincul inauguró el 12 de diciembre de 1972 como respuesta a un
plan de Fuerza Aérea, que había detectado un envejecimiento y reducción del
inventario aeronáutico del país y propició su recambio a través de fabricantes
de origen nacional.
Propiedad
de la familia Beraza, Chincul fabricaba aviones bajo licencia de Piper
Aircraft Corporation en su fábrica de Pocito. Llegó a fabricar 800 aviones y
tuvo a 500 expertos armando 12 modelos distintos que en su mayoría eran
exportados a Brasil.
La
firma, integrada por capitales totalmente argentinos, pudo asentarse en suelo
cuyano gracias al Plan Huarpes, programa de inversiones e integración que
contemplaba beneficios financieros.
Todo
parecía que el coloso pocitano, que comenzó con un hangar de 2.845 metros
cubiertos, iba a permanecer por varias décadas pero el 31 de enero de 1995
cerró sus puertas. El gobierno del entonces presidente Carlos Menem eliminó
las subvenciones estatales que protegían a este tipo de actividad de gran costo
y poco rentable.
Tras
soportar un largo periodo crítico, despidió a 80 empleados y 30 quedaron
cesanteados cuando cerró definitivamente sus puertas después de 22 años de
productividad.
Foto restaurada y
coloreada con IA
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Bataller