Esta entrevista a José Antonio “Pepe” Villa, dirigente gremial de UPCN, fue extraída del libro San Juan 2035 de Juan Carlos Bataller publicado en 2013

Seguramente en 2035 más del 80 por ciento de los trabajadores del Estado sanjuanino serán profesionales de nivel universitario. Las preguntas que origina un Estado que estará obligado a brindar servicios de jerarquía son muchas. Desde si serán trabajadores de horarios parciales, si los organismos funcionarán cuatro o cinco días por semana como hoy o todos los días, si habrá una verdadera carrera estatal, etc. A algunas de estas preguntas responde el secretario general de UPCN y diputado nacional, José Antonio Villa.

- ¿Cómo imagina el Estado sanjuanino en 2035, tanto en los servicios que prestará como en su composición ministerial?
-Para elaborar una imagen del futuro próximo un punto de partida realista nos recomienda instalarnos en la situación presente y  apreciar las tendencias predominantes. Por consiguiente, la evolución del Estado sanjuanino hacia el año 2035 deberá contemplar dos tendencias que anticipo inevitables.
> La primera tendencia se corresponde con una dinámica de ajuste de la actividad estatal al crecimiento de la población. Sin duda que ese crecimiento planteará una cierta demanda de servicios (viviendas, infraestructura, salud, educación, etc.) la cual, a su vez, será determinante de la composición del gasto y del tamaño relativo del Estado.
> La segunda tendencia predominante la encuentro asociada a cambios en la matriz de producción económica de la Provincia de San Juan a través de la apertura de nuevas explotaciones, orientación hacia nuevos mercados e innovaciones en su sector tradicional.
> Respecto a la composición ministerial podemos imaginar que tal vez resulte necesario llevar a cabo cambios en la incumbencia de las distintas secretarias, Subsecretarias y Direcciones, siempre en respuesta a los requerimientos que las mencionadas tendencias impongan en materia de gobernabilidad, vale decir, de regulación y control.

 - ¿Piensa que muchos de los cargos que hoy ocupan los políticos deberán en el futuro ser desempeñados por profesionales estables de la planta permanente?
-No debemos confundir la política con la gestión ya que esta representa el nivel de las decisiones mientras que la gestión representa la manera de ejecutarlas en las áreas específicas. Ahora bien, destacar la importancia del profesional estable de la administración pública nos lleva a diferenciar dos cuestiones.
> Por una parte tenemos la importancia relativa de la estabilidad en el cargo y la dedicación profesional. Asimismo, creo necesario recordar que tenemos también la tensión entre el “político” y el “científico”, que no es de ahora. En realidad, fue planteada hace  más de cien años según el prejuicio de que la política responde a la voluntad de poder y la ciencia al conocimiento desinteresado. Obviamente, esta cuestión ha sido estudiada y debatida a propósito del  rol desempeñado por la burocracia a medida que el Estado se tornaba más complejo y ampliaba sus funciones.  Pero lo que frecuentemente se olvida es que el nivel político conduce a las fuerzas sociales y decide el orden de las prioridades colectivas. En cambio, el nivel técnico-administrativo es el encargado de la ejecución eficiente y racional de aquella decisión. Debemos relativizar esta creencia que la estabilidad implica racionalidad y eficiencia. Es suficientemente conocido que la psicología de las organizaciones ha comprobado que, después de todo, la estabilidad en estructuras rígidas llega a desmotivar las innovaciones creativas.
En los procesos democráticos la ciudadanía elige a sus dirigentes políticos en calidad de “gobernantes” según criterios particulares que no están atados al conocimiento técnico. El célebre Canciller Bismarck sostenía que el “gobierno es un arte” consistente en lograr que el conflicto social se resuelva a través de las instituciones y bajo una  legislación imperativa. Esto se consigue únicamente en el sistema de las decisiones políticas cuyo centro generador es el Gobierno.

– ¿Cómo debería ser para esa época el ingreso a la administración pública?
-El ingreso a la administración pública responderá, cada vez más, al cumplimiento de condiciones personales y a capacidades técnicas según niveles formativos alcanzados. No puede dudarse que el ingreso a las distintas áreas de gestión del Estado provincial revelará la exigencia de una capacitación específica en el área en donde el nuevo empleado público llevará a cabo sus tareas.
Un buen numero de evidencias destacan el efecto motivador y la corresponsabilidad que implica el conocimiento de los problemas de  cada área contra todo bloqueo burocrático que limite la información.
El sindicalismo siempre ha sostenido un “derecho a la información” por parte del trabajador descontando que produce un efecto motivacional de la tarea. Como es facultad del Gobierno Provincial establecer las condiciones de ingreso no debería descartarse la necesidad de un curso previo con un examen de validación.

- ¿Qué requisitos deberá cumplir quien aspire a la administración pública? ¿Habrá una carrera específica de nivel terciario que deberán cursar o es partidario de una formación por parte del Estado empleador?
- Como las condiciones de ingreso responden a las preferencias de la política de incorporación de los empleados públicos los requisitos son variables en el tiempo, excepto la condición básica establecida en la legislación general. El problema que será preciso resolver se refiere a la formación respecto a la cual algo adelantamos. Carreras específicas terciarias universitarias o no-universitarias se imparten actualmente fuera del Estado.
Si bien, por lo que conozco según informes de los seminarios de capacitación sindical de UPCN San Juan, aquellas carreras no están centradas en la problemática propia de cada área del Estado provincial. Considero que bajo ciertos aspectos la formación puede ser complementaria entre el Estado provincial y los centros académicos que funcionan actualmente.
No obstante, se debería proceder en un sentido vertical, o sea, profundizar en conocimientos específicos aplicados acerca de los problemas que incumben en los niveles de las Subsecretarias y Direcciones Generales. En este aspecto corresponde al Estado provincial establecer los programas y los problemas bajo análisis que serán impartidos a los funcionarios públicos.

- ¿Se mantendrán las condiciones ventajosas de los empleados públicos respecto a otros trabajadores: jornada continua, de siete horas, descanso de dos días por semana, gran cantidad de feriados?
-En el futuro imagino que estas condiciones juzgadas como ventajosas se mantendrán simplemente porque son condiciones históricas debidamente institucionalizadas. Pero, al igual que cualquier otra condición laboral dependen de la decisión del Estado mantenerlas o abolirlas y del sindicalismo estatal someterlas a negociación o defenderlas.
La distribución del poder social siempre es el reflejo de desigualdades relativas entre sectores, organizaciones, grupos de  ingreso y distinta capacidad de negociación y presión. No debería sorprender que el poder sindical organizado en la estructura del Estado provincial tenga mucho que ver con las ventajas relativas del empleo público.



- ¿Cómo imagina la acción sindical en el 2035? ¿A qué apuntará más: reivindicaciones laborales, servicios o formación del trabajador?
-No podríamos imaginar la actividad sindical futura sin apelar a la memoria. Es bien sabido que las organizaciones tienen una memoria y la obligación del dirigente sindical es transmitirla. Deberá mostrar lo que ha hecho en la historia sindical de nuestra provincia y lo que el dirigente del futuro hará con lo que la historia le transmite. La responsabilidad dirigencial no puede eludir esta cuestión. Pero transmitir es enseñar y enseñar es conducir.
En líneas generales se nos propone imaginar la conducción sindical en el lapso de dos décadas y en qué objetivos pondrá su acento. Debemos aclarar que las reivindicaciones laborales concurren a la misma idea estratégica de lo que un sindicato es en realidad. En cambio, centrar la acción en los servicios o en la formación del trabajador más bien son objetivos contingentes en una perspectiva de veinte años.
Como la conducción sindical, un asunto permanente no podría pensarse que se desenvuelva en un medio que no cambia.

- ¿Piensa que para 2035 habrá un sindicalismo distinto que en lugar de buscar salarios igualitarios alentará condiciones diferentes para  cada trabajador?
-No encuentro que exista un conflicto de objetivos entre los salarios y las condiciones laborales diferentes de cada trabajador. El término “salarios igualitarios” es un concepto ético y normativo. Es correcto en esa dimensión porque asume como presupuesto la misma dignidad retributiva para cualquier tipo de trabajo. Pero no es un término realista. Tampoco verificable en los hechos. Solamente conocemos su aplicación en la Rusia soviética entre los 1919 y 1923 y en el curso de la colectivización china en 1950-1960.
Como antes mencionamos, el carácter dinámico y adaptativo del sindicalismo es evidente que en el año 2035 la estrategia sindical siempre idéntica en sus principios experimentará distintas modificaciones tácticas. La reivindicación permanente del salario constituye uno de los principios sindicales. La solidaridad orgánica de los trabajadores es el otro. No habrá entonces un sindicalismo distinto al de ahora en ese orden de cosas.
Pero cuando se pregunta si el sindicalismo promoverá condiciones diferentes para cada trabajador creo que se está filtrando un modelo liberal de “contrato individual” y no colectivo. En efecto,  si cada trabajador promueve condiciones diferentes y, por lo tanto, particulares ¿por qué no negociar en forma individual esas condiciones? Ciertamente que ello implica un conjunto de valores que  alcanzan realidad en la relación laboral y en los intereses que van articulando la condición de la “clase trabajadora”. Por eso no dudamos un instante que la ofensiva antisindical, en todas partes, posee idéntica matriz ideológica proponiendo un creciente individualismo en la esfera del trabajo. La ofensiva antisindical nace de aquella matriz de pensamiento que considera la necesidad de ceder al mercado o, en los regímenes autoritarios incluso al Estado, el poder social del trabajo.
> El segundo interrogante puede ser respondido en la misma dirección que el anterior. En efecto, la unidad de la “clase trabajadora” es el principio elemental del sindicalismo y podría decirse que la doctrina sindical no es más que el desarrollo de ese principio. Pero la “unidad” de la clase trabajadora, también es una práctica objetiva y organizada. Entonces, se comprende por qué razón  aun tienen mucha certidumbre las teorías que explican los avances del salario y de las condiciones laborales son una función del “poder social organizado” que el sindicalismo pone en juego ante la realidad del mercado.
No es una palabra que crea su propia realidad con solo pronunciarla. Es un resultado histórico de condiciones cambiantes y desafíos renovados. Solamente ejerce influencia social por su capacidad para integrar, movilizar y conducir las reivindicaciones del momento. Para ello discute, aprueba y lleva a cabo sus programas de acción. Sin duda que en el año 2035 también existirán programas de acción sindical. Estos programas tendrán en cuenta la diferenciación de cada trabajador pero lo hará como lo hace ahora negociando el perfil de los puestos, las tareas, la dedicación relativa, las escalas salariales y muchos otros factores.
Cualesquiera sean las respuestas a esta clase de interrogantes no tenemos otra búsqueda que la de acudir a la experiencia del movimiento obrero. Detenernos en la perspectiva que ponen de manifiesto los trabajadores. Sin embargo, no puede desconocerse el  efecto futuro de nuevos fenómenos que sin embargo no impedirán que la estructura sindical proceda a las adecuaciones tácticas y organizativas necesarias.

José Pepe Villa, secretario General de UPCN

PERFIL

José Antonio “Pepe” Villa es desde hace muchos años, uno de los dirigentes gremiales más exitosos y respetados de la provincia.
Nacido el 18 de julio de 1944.
Tiene estudios secundarios completos –es perito mercantil- y cursó hasta cuarto año la carrera de Ciencias Económicas en la Universidad Católica de Cuyo.
En el campo político fue diputado provincial en el periodo 1991/95 y diputado nacional desde 2011, siempre por el Partido Justicialista, agrupación de la que integró la mesa directiva durante varios periodos.
Desde 1984 es secretario general de UPCN San Juan, reelegido en ocho oportunidades.
Es secretario de organización de la mesa nacional de su gremio y actuó como representante en varios congresos mundiales, como los de Venezuela, Zimbawe. Finlandia y Japón. Además, participó de varios congresos del sindicato norteamericano de empleados públicos, AFSME.
En los últimos años se ha transformado en un referente del vóley argentino, presidiendo el UPCN Voley, bicampeón argentino de la especialidad y es el vicepresidente de la ACLA, Asociación de Clubes de Voley de Argentina.