Esta entrevista al doctor Carlos Coria, medico ginecólogo especialista en reproducción, fue extraída del libro San Juan 2035 de Juan Carlos Bataller publicado en 2013.

Formado en la Argentina y especializado
en los Estados Unidos, el doctor Carlos Coria ha sido a lo largo de
medio siglo un referente de la medicina en San Juan. Prevé para 2035 una
sociedad donde la gente vivirá muchos más años y por lo tanto habrá que ir
adecuando los sistemas de salud para enfrentar nuevas problemáticas. Por otra
parte, aspira a que para esa época los profesionales de la salud deban
recertificar sus conocimientos y que el Estado controle que estos no sean
explotados por obras sociales, prepagas, gremios y hasta colegas.
—¿Qué pasos
deberíamos dar en las próximas décadas en la salud pública?
—La salud, cada vez más, va a estar
ligada a la educación, la comunicación social, el desarrollo económico y
social, la información y responsabilidad personal o comunitaria más que a la
ciencia médica en sí. A esto debemos agregar los avances médicos aplicados en
forma racional a una población que envejecerá más aún ya que la desaparición de
epidemias y el mejor control de las enfermedades aumentará la sobrevida.
—¿Hasta qué edad
podría vivir un ser humano en 2035?
—Si hoy la expectativa de vida es de más
de 74 años en el 2035 debería ser de más de 95 en los países desarrollados.
—¿Y en San Juan?
—En San Juan podríamos tener un promedio
de vida de más de 85 años. En otras palabras, la mayoría de las personas
pertenecerá a la cuarta o quinta edad y la pirámide que conocimos hace 50 años,
con la base llena de jóvenes y pocos en
la cúspide, será reemplazada por un rectángulo con mayores y jóvenes en casi
una misma proporción. Posiblemente volverá a ser una pirámide, pero invertida,
con la base que estará arriba llena de
ancianos y en la punta, abajo, muy pocos
jóvenes. Y allí surge la gran pregunta: ¿quién trabajará para mantener a los
mayores? ¿Se hará cargo el Estado y con qué recursos? ¿Existirá todavía el
PAMI? ¿y qué pasará con las prepagas, las obras sociales sindicales, etc.?
—¿Cuál será la
causa de esta sobrevida?
—La mayor sobrevida estará relacionada
con el estilo de vida, la economía, la información y la política sanitaria de
la provincia. La salud pública, estrechamente ligada al sostén económico,
deberá informar, educar y dar pautas para la prevención de enfermedades, con
programas de alimentación, vacunación, detección precoz de enfermedades
metabólicas como obesidad, diabetes, tiroiditis, patologías cardiovasculares
etc.
—Deme un ejemplo…
—Cada día se evitarán más los tóxicos
cigarrillos, alcohol, drogas, alimentos, ambientales, etc. Esto se hará ya
desde la embarazada para proteger al feto y su descendencia. Los estudios conocidos de Pap, Eco Mamografía, endoscopías
posiblemente serán mejorados con el uso de la biología molecular y marcadores
tumorales para neoplasias y algunos remplazados, como la pastilla con una
cámara de televisión en su interior que mostrará todo el trayecto del aparato
digestivo sin anestesia. Estos lineamientos se planificarán para una población
que tiene y tendrá características y patologías
endémicas distintas a la de otras provincias y que como se explicó
antes, contará con un gran número de gente de la cuarta y quinta edad, muchas
de ellas enfermas o discapacitadas.
—Hacia dónde
debería dirigir sus mayores esfuerzos el sistema sanitario: ¿información y
prevención o asistencia?
—En salud es primero la información con
educación y prevención.
La medicina tradicional o curativa para
las enfermedades es casi sinónimo del fracaso médico y de la política
sanitaria. El claro objetivo para San Juan 2035 sería imitar lo que hace hoy el
Dr. Elmer Huerta, Presidente de la Sociedad Americana del Cáncer: atender a
gente aparentemente sana para prevenir las posibles enfermedades que
conllevarán nuestro estilo de vida, medio ambiente y mayor sobrevida
poblacional.
—¿Qué
enfermedades se previenen?
— Pensemos en un pentágono…
► En uno de los ángulos se mira el sexo y edad para prevenir
tumores, Alzehimer, hipertensión etc. con un simple control de tensión
arterial, análisis y otros. Y en la mujer el Pap, Eco mamografía,
densitometría…
► En el segundo ángulo, el peso y altura para el Indice de
masa corporal y descartar enfermedades metabólicas: diabetes, tiroides,
dislipidemia, renales etc.
► El tercero estudiaría los tóxicos incluyendo cigarrillos, alcohol, drogas,
medio ambiente etc.
► El cuarto educará sobre enfermedades de transmisión sexual y
embarazos no deseados con la información adecuada para evitar la muerte de más
de medio millón de mujeres al año por abortos sépticos
► En el quinto se instruirá sobre el tipo de actividad física.
La información siempre deberá ser veraz y
actualizada:
Ejemplo: Se dice que los DIU no deben colocarse porque producen
embarazos extra uterinos, lo cual ignora u oculta que la gran mayoría de esos
ectópicos ocurren por las enfermedades de transmisión sexual, antes por
gonorrea y hoy por casi una epidemia de clamidias, y que ellas se previenen,
así como el HIV, utilizando preservativos que también sirven para no quedar
embarazadas en ese momento . Aconsejo buscar en www.managingcontraception.com y
encontrarán respuestas científicas a las preguntas que tengan.
—¿Cuál será el
papel del Estado y cuál de la sociedad?
¿Perderá su poder absoluto el médico?
—El papel del Estado es siempre mayor que
el de la sociedad pero esta puede presionarlo, mediante organizaciones de salud
y comunitarias participando activamente en los déficits que vayan apareciendo.
Ejemplo: Ya prescribíamos en nuestros
consultorios la vacuna preventiva del cáncer de cuello uterino en las
adolescentes, para evitar la contaminación con los virus de VPH (HPV) hasta que
en Octubre 2011 la Nación indicó la vacunación obligatoria y gratuita para las
400.000 niñas nacidas en el año 2000. Sin embargo sólo la mitad de las niñas de
11 años de San Juan han recibido hasta ahora la 2ª dosis de las tres
necesarias. ¿Falta de interés social en la salud de sus hijos? En cuanto al
poder absoluto del médico pienso que hay un error conceptual muy importante. En
medicina seria y acorde con el juramento hipocrático que hicimos, el papel del
médico fue y será solo el de un intermediario útil, por lo menos así lo
deseamos, para prevenir, mejorar o curar
una alteración en la salud de su paciente. Las omnipotentes vacas sagradas
científicas de la literatura desaparecieron en el siglo XX y los íconos médicos
que los sucedieron, digamos un Favaloro, ganaron ese lugar con estudio,
dedicación, humildad y trabajo y bien sabemos por qué y cómo terminó su vida.
—¿Y por dónde
pasa hoy el poder?
—Si hubiera que buscar el sitio del poder
absoluto veríamos allí a los intermediarios de la salud o pseudoempresarios,
que desde un escritorio administran y digitan las prácticas y aranceles. Quizás
se sientan omnipotentes pero ya no
hablamos de médicos sino de comerciantes de salud.
— ¿Cómo debería
funcionar el sistema de salud?
—El sistema deberá ser más flexible, con
educadores, asistentes sociales, redes comunitarias, etc. El conjunto de
profesionales nombrados es absolutamente necesario para que el sistema funcione
armónicamente. La función del Estado es organizar y amalgamar estos grupos para
que cada uno cumpla una función específica ayudándolo a mejorar la calidad y
alcance de sus prestaciones. Pero siempre que en el sistema exista una
interacción simétrica entre las partes, para evitar que uno ordene y otro
obedezca sin opinar ni tener participación en las decisiones.
— ¿Qué tipos de
profesionales se deberían ir formando?
—Bastante distintos a los actuales pues en
50 años todo cambió y en otros 20 cambiará mucho más. Hoy vemos una gran
cantidad de mujeres en las distintas ramas de la salud y su número posiblemente
aumentará y superará al masculino. Aparecerán nuevas especialidades
relacionadas con la biotecnología, cirugía robótica, la biología molecular,
transplantes, bioética, el uso de células madre para generar tejidos sanos, el
medio ambiente y la influencia sobre los genes que los hace modificar su
funcionamiento normal, genoma, epigenética, ambioma; la alimentación ,
actividad física, etc. Las mentes funcionarán más rápido y en varias
direcciones simultaneas producto de su profunda utilización de la web y su
tecnología lo cual será muy importante para incorporar los veloces cambios que ocurrirán. Los cursos
virtuales reemplazarán parcial o totalmente a la actualización en salud de esta
época. Estos factores deberían orientar al tipo de profesionales futuros. Ellos
serán un reflejo de las necesidades de la sociedad en que vivan aunque conservando su ética, profesionalidad y
humanismo, independiente del entorno diferente en que vivan.
— ¿Cómo
amortiguar las tremendas diferencias que genera la globalización con sus
avances tecnológicos y farmacológicos?
—Tratando de imitarlas y adaptarlas a
nuestro medio. Así como pasamos de la llamada larga distancia, mediante
operadora teléfonica, con demora de 6 u 8 horas hace 50 años, al uso de Skype
en estos días, la única manera de no quedarse en los tiempos es crecer con
ellos. En todo caso el tema de fondo debería ser: ¿de dónde sacaré los recursos
humanos y materiales para poder acercarme a la tecnología moderna? Y allí es
donde las ONG, dirigentes, empresarios, políticos etc. deberán ser creativos y
honestos en conseguir los recursos o contactos para que ellos lleguen a San
Juan sin que se queden en el camino. Asombra cuando uno entra en cualquier
hospital de EE.UU. ver en el hall de recepción inmensas paredes con las placas
y los nombres de grandes y pequeños benefactores, generalmente empresarios y
comerciantes locales, que contribuyen con su apoyo y dinero a mantener y
mejorar la infraestructura y tecnología de ese, su hospital. ¿Será posible
imitarlos en ese San Juan futuro?
—Las poblaciones
irán envejeciendo. ¿Deberán fijarse prioridades etáreas o por prognosis por
parte de la salud pública en cuanto a atención y prácticas médicas?
—Sin duda que se necesitarán. Los hogares
de ancianos serán prioridad. Pero primero debemos tener un buen registro del
promedio de vida y las enfermedades prevalentes en esa época para esta
provincia. Una publicación reciente menciona los diez estados de Norteamérica
más pobres y con peor calidad de vida tomando como parámetros: los ingresos per cápita, la menor sobrevida,
considerando como mínimo los 75 años, la cantidad de personas con obesidad,
fumadoras, cáncer, enfermedades
cardiovasculares, diabetes etc. y el
número de muertes por crímenes violentos y se observa que todos estos
elementos son un conjunto que deberíamos comparar con nuestra idea de un San
Juan pujante, tranquilo y ordenado. Pero necesitaremos estadísticas fidedignas
de las enfermedades, tumores, polución, patologías endémicas, etc. de nuestra
provincia y cotejarlas con las nacionales.
Un buen comienzo sería utilizar el
registro de tumores del Hospital Marcial Quiroga para hacerlo provincial y
luego extenderlo a las otras enfermedades más frecuentes.
—Es previsible
que dentro de 5 lustros deberemos enfrentar abiertamente plagas modernas como
adicciones, problemas mentales, o seniles, depresiones etc. ¿Estamos
preparándonos en ese sentido? ¿Qué deberíamos hacer como Estado y como
Sociedad?
—Algunas enfermedades mencionadas se ven en la actualidad.
Es previsible que se incrementen y
dependerá mucho del entorno.
Debemos informar, educar y quizás
obligar, de alguna manera, que cuiden su estado de salud. Y volvemos a los
preventorios.
— ¿Es posible que
en el futuro se produzca una apertura hacia otros conceptos en el tratamiento de las enfermedades? En ese
sentido ¿deben el Estado y las universidades trabajar sobre la base del
conocimiento de la medicina occidental o debe promover una amplitud
informativa?
—Exquisita pregunta para hacer futurología
sobre algo que parcialmente ya está con nosotros, aunque raramente se aplica.
Creo que sí, que se extenderá la medicina
alternativa, aunque algunos prefieran llamarla complementaria de la curativa. La búsqueda de las causas de la
enfermedad encaja con la cultura oriental donde el reloj corre más lento y se
le otorga al paciente todo el tiempo necesario para escucharlo, entenderlo y
recién tratarlo. Nosotros agendamos al paciente de primera vez por lo menos
durante una hora ( a veces más) para investigar el origen de su mal y
sorprendentemente muchas de esas sesiones por sí solas mejoran las dolencias.
Le llamaríamos “poner la oreja”. Uno se pregunta cómo hace un colega que
atiende prepagas o trabaja para un
patrón, no importa el nombre, en ver pacientes
en 15 minutos, diagnosticarlos y medicarlos. La única explicación racional es
la pobre retribución que percibe y que realmente necesita mucho ese dinero. La
primera sesión de medicina complementaria
dura casi dos horas y esa disimulada psicoterapia se completa, de ser
necesario, con medicamentos al mejor estilo nuestro y con sesiones alternativas
de yoga, nutrición, inmunoterapia, acupuntura, relajación etc. Resumo: la
amplitud de información propuesta ya está aquí y se profundizará en el futuro.
Las claves son escuchar al paciente y también abrir nuestra mente a la cultura
oriental, usando llaves como Internet y sus cursos. El mundo mira al lejano
oeste y los países latinoamericanos del pacífico ya lo hacen.
—¿Cuál debería
ser en el futuro el papel del Estado?
—Aprendí esto de tanto escucharlo: no se
puede luchar contra las políticas o costumbres
históricas ya arraigadas en nuestra cultura.
Me comentaba un ex Director de Hospital
que durante su mandato, el día cama hospitalario era varias veces más caro que
el de un sanatorio privado.
Al preguntarle por qué y cómo se
arreglaba eso me respondió: Imposible, tendríamos que cambiarle la mentalidad a
mucha gente. Otro: en la actualidad un muy buen neonatólogo cobra en una
clínica privada $40 por 2 a 3 visitas para la atención del recién nacido que
está con su madre en el piso. Y me aclaraba: no es la Obra Social Provincia,
las prepagas son peores. ¡Cuarenta pesos! ¡Seamos serios! Increíble. Nos hace
creer que existe un sistema tan bien organizado que el goteo de ese dinero va
regando el camino hasta que al llegar a los afiliados y profesionales (médico,
bioquímicos, enfermeras etc.) sólo quedan migajas. ¿Cómo lo evitará el Estado?
Con un control muy estricto sobre el origen y destino de esos fondos y
fundamentalmente con un cambio en la filosofía de la parte empresarial, que es
tan creativa para aceitar ese mecanismo de enriquecimiento, por una actitud
humana social y generosa hacia las
personas enfermas que lo necesitan.
Y no hablo solo de prepagas,
laboratorios, sindicatos, etc. sino también de nuestros colegas para que no
exploten a sus pares.
¿Ocurrirá en el 2035 o antes?
—El estado
debería promover la fabricación de determinados medicamentos en nuestra
provincia ¿A cuales apuntar?
—Sí, es importante apoyar ese proyecto. Ya
existe en San Juan un laboratorio
reconocido que tiene una línea de producción muy interesante con
antibióticos, analgésicos, quimioterapias, etc. Deberíamos motivar la fabricación
de medicamentos oncológicos, tiroideos, inmunomoduladores, sedantes,
antidepresivos, para obesidad, alergias, fórmulas para bebés etc. Incluyo al
Chagas aunque hoy no sea prevalente. Y aparte de medicamentos, toda la línea de
productos no tóxicos para el bebé como mamaderas sin plástico que contenga
bisfenol A, que es estrogénico y falatos que son disruptores endócrinos,
dioxinas etc. Para el futuro se
necesitarán Biomarcadores para diagnóstico temprano de enfermedades en las que
aún desconocemos su origen.
Nuestras esperanzas eran que al
describirse el genoma tendríamos las respuestas a esas preguntas pero fue como abrir la caja de Pandora, pues
encontramos que esos 35.000 genes codifican al menos 10 veces ese número de
proteinas y aquí apareció el proteoma,
pero la metabolización de ellas en las células nos introdujo a la
tecnología metabolónica y la historia
continúa. A quien le interese el laboratorio y los avances tecnológicos tiene
en esto mucho futuro.
—Ante los avances
de la ciencia… ¿los profesionales deberían revalidar títulos universitarios…?
—No amerita ninguna discusión. Los avances
de los conocimientos han sido tan vertiginosos que es casi imposible para un
especialista de varios años de graduado mantenerse actualizado en su
disciplina. Por ello aparecieron las especialidades y supongo le seguirán las
super especialidades. La educación médica continua está acá para quedarse porque no hay mente que pueda recordar todos
los descubrimientos fantásticos que ocurren diariamente en lo teórico o en lo práctico y tecnológico
sin un contacto permanente con las innovaciones. Hace 50 años, cuando yo hice
mi residencia médica en Norteamérica, era obligatorio trabajar 4 años en hospitales reconocidos y después éramos
especialistas si aprobábamos exámenes
escritos y orales muy difíciles. La recertificación debería hacerse
generalmente bianual y a veces anual.
Las recertificación se hace en base a cursos de perfeccionamiento, aunque yo
creo que en ciertas ramas, como las quirúrgicas, deberían hacerse con exámenes
y cirugías supervisadas por profesores de otras provincias.
—Si buscamos
atención pública de excelencia…¿qué tipo de especializaciones debería
promoverse?
—Debería privilegiarse la formación de
médicos de familia y gerentólogos, pues la población de ancianos será muy alta. Además, médicos sanitaristas y
expertos en biología molecular que puedan descubrir cuáles son los factores que
nos matan prematuramente, para tratar de evitarlos. Volvemos al ejemplo
emblemático del cáncer en la mujer joven: Vemos cada vez más mujeres con
neoplasias ginecológicas, mama, ovarios, útero etc. en la década de los 30 a
los 40. ¿Es un factor hereditario
(genes) ¿Son las hormonas que comemos en la carne de animales que pueden haber
sido alimentados con estrógenos para mayor volumen corporal? ¿O es el estrés?
¿O los tóxicos como cigarrillo, drogas,alcohol? ¿O la mamadera que contenía un
estrógeno: Bisfenil A? ¿Y el agua o el aire o la polución etc.? De nuevo el Ambioma. Suena a trabajo de médico detective aunque
estos colegas y científicos deberán superar a un Sherlock Holmes, o al Dr
House, si lo prefieren. Será un nuevo mundo y necesitará mentes brillantes y
dedicadas para enfrentar desafíos inimaginables. ¡Buena suerte para ellos!
PERFIL
El doctor Carlos Coria ha participado en más de 200 cursos, congresos y seminarios internacionales. Ha presentado 90 trabajos científicos, muchos de ellos publicados en el país y en el extranjero. Es miembro de varias asociaciones médícas y ha trabajado en varios hospitales de Argentina y los Estados Unidos.Entre otros cargos, fuer director del departamento de Ginecología y Obstetricia de la Clínica de la Raza, de Oakland, en California y jefe del servicio de Ginecología y Obstetricia del Marcial Quiroga.
Graduado en la Universidad de Córdoba y especializado en el American Board de los Estados Unidos, el doctor Coria lleva más de 50 años ejerciendo la medicina en forma privada.
Actualmente conduce su Instituto de Ginecología y Reproducción.