En el ciclo “Historias de familia”, el conductor Juan Carlos Bataller entrevistó al matrimonio compuesto por Celina Ramella y Carlos Ortiz, ambos abogados y deportistas que decidieron compartir la vida entre continentes. Fue el 1 de junio de 2026 en el programa La Ventana

Celina Ramella y Carlos Ortiz junto al conductor del programa La Ventana y del ciclo “Historias de familias” Juan Carlos Bataller
Celina Ramella y Carlos Ortiz junto al conductor del programa La Ventana y del ciclo “Historias de familias” Juan Carlos Bataller


Juan Carlos: Nuestros invitados de hoy son muy conocidos. Ella es Celina Ramella, abogada, ex diputada, jugadora de vóley. Él es Carlos Ortiz, abogado, ex jugador de hockey, jugador internacional. Y un día se encontraron. Cuéntennos cómo fue ese encuentro.

Celina: Yo estaba en tercer año de abogacía cuando él volvió de Europa, donde había ido a jugar. Empezamos a ser compañeros y un día me preguntó si quería estudiar juntos una materia. Yo nunca había estudiado con alguien, pero le dije que sí porque era Historia y...

Juan Carlos: ¿Él ya tenía otra intención además de estudiar?

Celina: No, creo que no. Él siempre ha necesitado a alguien que lo empuje un poco, y como yo era bastante estudiosa, se quería acoplar con alguien que lo llevara. Ninguno de los dos debía materias, así que empezamos a estudiar juntos y nos conocimos ahí.

Carlos: Estudiosa, sí.

Juan Carlos: Celina, sos nieta de don Pablo Ramella, una figura muy querida en San Juan. Yo tuve la suerte de tratarlo y de que fuera colaborador de El Nuevo Diario cuando teníamos las puertas cerradas en otros lugares. Él venía a traer su colaboración como una forma de enseñar lo que es la democracia. Fue padre de esta Constitución también, junto a otros hombres que la redactaron, y ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Celina: Sí. Lo destituyeron en el ‘54 con el golpe, pero en todos lados que vamos recuerdan eso, y sobre todo su aporte y su disposición para colaborar con todos. Le tocaban la puerta y él ayudaba sin problema.

Juan Carlos: Tu familia ha dado muchos abogados. Tu padre Alejandro, tu hermano Pablo...

Celina: Y mis dos hermanas, Cecilia y María Eugenia, que estudiaron después de jubilarse y también se recibieron. Y entre los sobrinos, María Emilia Nielson, que es abogada y actualmente defensora oficial. Siempre siguiendo el rumbo, por suerte.

Los padres de Celina, Alejandro José Ramella con su esposa Raquel Celina Carrega rodeado de nietos.
Los padres de Celina, Alejandro José Ramella con su esposa Raquel Celina Carrega rodeado de nietos.


Juan Carlos: ¿Y los Ortiz, Carlos? Tu padre también se dedicó al derecho, entiendo.

Carlos: Sí, toda la vida. Yo nací en Buenos Aires, aunque poca gente lo sabe, porque a los ocho o diez meses nos fuimos a vivir a Jáchal. Es una historia bastante llamativa: mis padres se conocieron, se casaron a los cinco meses, nací yo, y a mi padre le salió ser gerente de Canteras y Caleras El Refugio, en Jáchal, de Goransky, con cuyo hijo estudiaba. Después de que nació mi hermana Susana, nos vinimos a San Juan, a Villa América, a dos cuadras del Social San Juan, que es donde empecé mi carrera en el hockey. Estuve ahí hasta que me fui a Europa por primera vez, con 19 años. Cuando volví e hice primer año de facultad, mis compañeros ya habían seguido, y en tercer año conocí a mi nueva compañera de estudio, que después fue mi novia, luego mi esposa. Nos casamos y nos fuimos a vivir a Barcelona, donde me llamaron del club Reus. Ahí nació Victoria, nuestra primera hija. Tenemos tres mujeres.

Juan Carlos: Tres mujeres.

Carlos: Maravilloso.

Juan Carlos: En los Ramella también hay más mujeres que hombres, ¿no?

Celina: Están bastante parejos: once varones y doce mujeres. La última nieta de mis padres es Constanza, mi hija menor.



Juan Carlos: ¿Cómo fue la experiencia en Barcelona, en Reus?

Carlos: Muy linda. Nos fuimos los dos recién recibidos y recién casados. Nos casamos el 20 de octubre y nos fuimos el 22 porque yo tenía que llegar a jugar. Estuvimos dos años muy buenos, nació Victoria, y después decidimos volver a Argentina. Pero enseguida me salió otro contrato, esta vez en el sur de Italia, en Salerno. Yo ya había jugado mis primeros dos años en Milán, y ahora volvíamos a Europa, con Celina embarazada de Josefina, nuestra segunda hija.


Juan Carlos: Eran casi trotamundos.

Carlos: Sí, para escribir un libro.


Juan Carlos: Para tener referencia, ¿con quiénes jugabas en tu época? Jugaste en la selección también.

Carlos: Sí, jugué con David Páez, José Luis Páez, Carlos López... Jugué la Copa de las Naciones y fui subcampeón del mundo con la selección en el ‘96 en Alemania, y también participé en unos Panamericanos.

Juan Carlos: Celina, ¿dejabas tu profesión para seguir al hockista?

Celina: Sí. Como pareja fue muy bueno en realidad, porque éramos nosotros y nadie más. Hice todos los trámites para validar mi título y poder trabajar allá, pero para un abogado es muy difícil: hay que rendir equivalencias en una universidad local. Me aceptaron y me validaron el título, pero la universidad estaba en Tarragona y yo ya tenía a Victoria. Era complicado. Así que durante esos tres años me dediqué a ella. Después nació Josefina y seguí dedicada a las nenas hasta que volvimos. De hecho, él fue el primero en decir que no aguantaba más y que quería volver.

Juan Carlos: ¿Querías volver de verdad?

Carlos: Sí, extrañaba mucho. En esa época se ganaba buen dinero y hacías una diferencia importante, pero yo terminaba mi último partido y al otro día ya quería venirme. Lo curioso es que ella se adaptaba mucho más que yo a cada lugar nuevo. Era increíble: yo iba a jugar y ella se acomodaba mejor que yo. Después de los dos años en Salerno, Celina quedó embarazada de Constanza.

Juan Carlos: Cada dos años, sin parar, entre partido y partido.

Celina: Siempre decimos eso. Yo vengo de una familia numerosa y quería lo mismo. Hasta que nació mi segunda hija, que era un poco activa, digamos, y ahí dije que no. Era terrible Josefina.

Juan Carlos: Tres hijas, entonces. ¿Cómo están hoy?

Celina: Victoria tiene 23 años y es ingeniera industrial, recién recibida. Josefina está viviendo en Portugal con su novio, que juega al hockey; ella juega al vóley y sigue estudiando allá. Y Constanza tiene 18 y está estudiando psicología.

Victoria y Constanza hijas de Celina y Carlos, quienes enviaron un mensaje en video
Victoria y Constanza hijas de Celina y Carlos, quienes enviaron un mensaje en video

Juan Carlos: ¿Qué pensarán de ustedes sus hijas?

En ese momento, se proyectaron videos grabados por las tres chicas.

Victoria y Constanza: Papá, mamá, les hacemos este video para agradecerles todo lo que hacen por nosotras, por estar en las buenas y en las malas, por bancarnos siempre. Estamos muy felices de que sean nuestros padres y muy agradecidas de las personas que somos hoy gracias a ustedes: los valores que nos enseñaron, las oportunidades que nos dieron para crecer, para estudiar, para todo. Los amamos un montón. Son los mejores padres que nos podrían haber tocado.

Josefina: Hola, papis. Gracias por todo, por siempre estar, por ser nuestro ejemplo a seguir y por apoyarnos en cada decisión. Gracias a ustedes somos lo que somos y estamos donde estamos. Hoy me toca estar un poco lejos, pero ya queda poco. Los amo mucho.
Josefina también envió un mensaje a sus padres
Josefina también envió un mensaje a sus padres


Juan Carlos: Esta es la parte donde generalmente corre alguna lagrimita.

Celina: La extrañamos mucho. Josefina es un torbellino y yo soy muy ordenada en casa, así que cuando ella llega todo se pone patas arriba. Pero hoy se extraña exactamente eso.


Juan Carlos: Celina, ¿extrañás ser diputada?

Celina: Me gustó mucho, fue una experiencia muy linda. Lo que más extraño no es la función en sí, sino todo lo que la rodea: la dinámica, no tener un horario fijo, la adrenalina de querer hacer cosas. Lo que me costó aceptar, sobre todo los primeros años, fue que muchas decisiones no dependen de uno. Después aprendí a tomarlo como lo que fue: una experiencia muy valiosa. Hoy trabajo en mi estudio con mi hermano y trabajo cinco veces más, pero es diferente.

Juan Carlos: Carlos, entre el hockey y tu cargo en la Justicia, ¿con cuál te quedás?

Carlos: Qué buena pregunta. Al hockey le debo todo: los viajes, los países, la gente que conocí, y también haber conocido a Celina. Siempre le digo que tendríamos que escribir un libro con todo lo que nos pasó. Pero hoy estoy muy contento en el lugar que ocupo dentro del Ministerio Público. Si me preguntás hoy, me quedo con el Ministerio, porque para el hockey ya estoy grande. Aunque no lo cambiaría por nada. Practico ciclismo, juego al pádel con mis hijas, hago muchos deportes, pero el hockey es único.

Juan Carlos: La etapa competitiva siempre queda en la memoria.

Carlos: Siempre la llevás en la sangre. No lo cambiaría por ningún otro deporte del mundo. No solo haberlo jugado, sino también verlo.


Juan Carlos: Una mención especial también para tu tía Susana Ramella de Jefferies, autora del mejor libro escrito sobre la historia de los Cantoni y el bloquismo. El aporte intelectual de los Ramella a San Juan ha sido muy grande.

Celina: Sí. Una de las últimas actividades que hicimos en la Legislatura fue traer el archivo epistolar completo de mi abuelo Pablo, que estaba en Mendoza. Gracias a Ubaldo Hidalgo y a un trabajo impresionante del equipo de archivología, hoy ese archivo está conservado en la Legislatura de San Juan.

Juan Carlos: Ha sido un gusto tenerlos en el programa. Muchas gracias.

Celina y Carlos: Gracias a vos.

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Celina Ramella y Carlos Ortiz (8)
La familia Ramella en el festejo de cumpleaños de don Pablo Ramella, abuelo de Celina, y es quien se encuentra en el centro de la foto.