El meteórico ascenso y la escandalosa caída de Manuel Adorni
El
caso de Manuel Adorni merece ser un tema de estudio sobre lo fugaz del paso por
el poder en estos tiempos donde todo es descartable.
Para
entender el acelerado proceso digamos que hace falta un personaje que quiera
ser famoso y, al mismo tiempo, que pueda mostrar con cierta naturalidad una
sospechosa doble moral.
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Manuel
siempre quiso ser famoso.
Según
una nota de Emiliano Russo en Clarín, ya en el año 2000 intentó ingresar a la
primera edición de Gran Hermano, pero recién logró ganar notoriedad unos 15
años después por sus posteos en la red social X, por entonces Twitter.
En
ese ágora digital, de hecho, conoció a Javier Milei, con quién
compartía las ideas liberales y las críticas al populismo.
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Con
el paso del tiempo y desde esa fama en X -en 2023 la asociación APTRA le
entregó el Martín Fierro al «mejor tuitero»- supo construir un perfil
como analista económico y logró hacer consultoría privada y ser
columnista en radio Rivadavia y diversos programas televisivos.
Para
completar el perfil digamos que Adorni se recibió de contador en la UADE luego
de haber cursado algunos años de Economía en la UNLP. Su discurso economicista
también le dio lugar a la difusión de ideas liberales.
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Recién en
el último tramo de 2023 fue convocado por Milei y su hermana Karina para
sumarse a LLA. «Nunca estuvo en la campaña presidencial, recién lo vimos
en un hotel antes de la asunción», eran las críticas que le prodigaban los
dirigentes que acompañaron al libertario en su salto a la política.
En
concreto, la verdadera historia política de Adorni comienza el 10 de diciembre
de 2023 cuando Javier Milei asume la presidencia de la Nación.
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En
aquellos días se trataba de un nombre más en un equipo donde aparecían muchos
otros casi desconocidos funcionarios.
El
vocero Manuel pronto dejó en claro que venía para cosas mucho más importantes
que solamente comunicar el accionar de la estrella libertaria.
Su contacto diario con el periodismo y su forma altanera de tratar a los hombres de prensa pronto le ganaron un lugar en ese mundo donde junto a figuras tradicionales como podían ser Luis Caputo, Diana Mondino o Guillermo Francos comenzaban a figurar presuntas novias presidenciales, como Yuyito González o Fátima Flores o personajes que adquirían transitoria notoriedad como el Gordo Dan o Lilia Lemoine.
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Pero
a diferencia de ese mundo de los influencers de streaming, la comunicación
formal del gobierno estuvo a cargo de una figura más institucionalizada, que
sabía manejarse ante situaciones no siempre fáciles de explicar. Manuel Adorni
pronto se convirtió en el principal rostro de la gestión de gobierno a través
de sus habituales ruedas de prensa.
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Su
dedicación rápidamente tuvo premio y en un mundo donde las designaciones,
renuncias, despidos y expulsiones adquirían una velocidad nunca vista, poco
después fue designado secretario de Comunicación y Medios, teniendo a su cargo
desde Radio Nacional hasta la televisión pública.
Adorni
estaba en su salsa. En todo momento, cuestionó al Estado y al empleo público en
sintonía con el discurso de la «motosierra» libertaria. Fue el faro de la
comunicación libertaria.
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Fue
tanta su influencia que en las elecciones de medio término encabezó la lista
(testimonial, por supuesto) en la ciudad de Buenos Aires. Tenía que enfrentar
nada menos que al bastión del PRO. Y ganó.
El
premio mayor fue su designación como jefe del gabinete nacional.
Ya
Manuel era una estrella en el firmamento de Milei y el futuro estaba al alcance
de la mano. Tanto que se lo sindicaba como el futuro candidato a jefe de
gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
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Y
de pronto surge el viaje del presidente Milei a los Estados Unidos. Uno de los
tantos. Esta vez acompañado por su jefe de gabinete devenido en político con
votos en la Capital Federal.
Todo
fue muy rápido. Manuel ya era una estrella en el firmamento mileista. Y decidió
compartir el viaje con su esposa, Bettina Julieta Angeletti.
Cuando
la presencia de una intrusa en una comitiva presidencial tomó estado público
comenzó una serie de explicaciones cada vez más contradictorias, más absurdas.
Y aparecen propiedades y fondos de origen muy oscuro, y personajes secundarios
desopilantes y viajes no declarados. Y en todos los casos el incondicional
apoyo presidencial mientras, por primera vez, aparecían grietas en el equipo
gobernante donde muchos advertían que el antiguo vocero se había transformado
en una bomba que podía hundir al mismo gobierno.
Sólo
lo mantenía el empecinamiento presidencial y su hermana Karina.
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Cada
día aparecia un hecho nuevo. Y una explicación inentendible. Hasta que un día
Manuel Adorni despierta y ya no es nada. Pero nada. Ni
políticamente, ni como funcionario, ni como futuro candidato.
No
había otra solución que dejarlo ir.
Y
aunque una última foto encuentre a Manuel abrazado con su sucesor, Diego
Santili y el presidente Milei, todos saben que llegan los días más amargos.
Hoy,
Manuel y Bettina están bajo investigación judicial por presunto enriquecimiento
ilícito y supuestas negociaciones incompatibles con la función pública,
enfocada en los gastos de la familia y en los ingresos millonarios recibidos
por la consultora de la propia Angeletti de parte de proveedores del Estado.
En
el marco de esta causa, Angeletti solicitó ingresar al régimen de «inocencia
fiscal» para regularizar activos.
Fue
la última comunicación del más famoso vocero presidencial.
Fuente:
Publicado en El Nuevo
Diario, edición 2199 del 4 de julio de 2026