Artículo publicado en El Nuevo Diario del 14 de abril de 2012 en la sección La Ventana del regreso
Según el censo de 1970, San Juan tenía ese año 384.284 habitantes.
Hoy somos 680.427 los pobladores de esta provincia.
La diferencia representa un aumento de 177 por ciento en cuarenta
años.
Este dato, aislado, puede ser uno más de los proporcionados por los
censos nacionales..
Pero la información adquiere otra característica si comparamos la
población con la geografía y advertimos cuánto ha costado, en terrenos
cultivables, la ubicación de esta “segunda
provincia”.
El Valle de Tulúm, donde se concentra la gran mayoría de la población,
es una de las pocas zonas aptas para la vida en San Juan. Lamentablemente, es un
oasis que sólo representa el 2 por
ciento de la superficie provincial.
En este valle se concentran las producciones agrícolas, la industria, la
vida institucional, financiera y comercial, la educación, las viviendas, los
depósitos, los talleres, los servicios, los aeropuertos, los estadios y hasta el
curso del río que la alimenta.
Pues bien, señores, les voy a dar un dato preocupante: San Juan ha consumido en los últimos
cuarenta años más suelo que en los 400 años desde que fuera
fundada.
El resultado es que ya es imposible hacer crecer a un sector sin avanzar sobre
otro.
Digamos que este es un fenómeno que también han vivido otras ciudades en
el país y en el mundo.
Pero en San Juan se agudiza por lo escaso del territorio
disponible.
>>San Juan nació sobre la base de un damero típico de las
poblaciones reglamentadas en 1523 por España. Era un cuadrícula de cinco
manzanas por lado.
>>Ya en la época patria, en 1816, ante una posible invasión de los realistas desde Chile, José
Ignacio de la Roza mandó construir cuatro “calles anchas” que permitían el
rápido desplazamiento militar y de población en caso de necesidad. Los límites
eran las calles actuales 25 de Mayo (Ancha del Norte), 9 de Julio (Sur), Avenida
Rawson (Este) y España (Oeste). En ese momento la ciudad ya tenía 14 cuadras por
9.
>>La llegada del ferrocarril (1885) y la construcción de la
estación a extramuros de la ciudad representaron una reordenación urbana de
importancia. La ciudad crecía hacia el Oeste y hacia el Sur, alrededor de la
línea del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico. En ese momento, en el Valle de Tulum
vivía el 70 por ciento de la población provincial y Jáchal, con más del 15 por
ciento, era un polo económico y de población muy importante.
>>Al producirse el terremoto de 1944, el ejido capitalino
concentraba una superficie de 355 kilómetros cuadrados, con una población de 80
mil habitantes, equivalentes al 45 % del total de la población. Ya en el Valle
de Tulum vivía el 85 por ciento de los sanjuaninos.
>>La ciudad nueva surge a partir de la reconstrucción.
El radio urbano comienza a ser identificado como “El gran San Juan”, que se extiende a
través de los departamentos aledaños, concentrando el 70 % de la población. El
88 por ciento de la población ya vivía en el Valle de Tulúm.
Pero es en las últimas décadas cuando se produce la explosión en cuanto
a la ocupación del territorio. Tal ha sido la distorsión poblacional que ya casi
el 94 por ciento de los sanjuaninos viven en su oasis mayor.
¿Cómo pudo ocurrir esto?
Hay explicaciones, lógicamente.
El modelo tradicional agrícola de dispersión territorial tanto de la
población como de la actividad económica se fue transformando rápidamente, alentado por el propio Estado ya sea por
acción o por omisión.
-Por acción, porque promovió y alentó de mil maneras, la construcción de barrios, la
radicación de edificios públicos,
la creación de puestos de trabajo, la instalación de industrias y la generación
de servicios básicos en el Valle de Tulum..
-Por omisión, porque en lugar de abocarse a una
inteligente planificación férreamente aplicada, permitió que la ocupación del
oasis se hiciera sin planificación alguna y teniendo como única base a la
especulación lisa y llana de promotores y constructores.
Pensar en el San Juan del
futuro representa replantearnos lo hecho hasta ahora.
Este modelo de ciudad extendida, chata, con viviendas unifamiliares fue
configurando un nuevo San Juan donde todo terreno era apto para erigir más
viviendas, desde las antiguas vías del ferrocarril hasta terrenos fiscales
usurpados. Y, paralelamente, quedaban inmensos terrenos baldíos y edificios
desocupados por décadas en pleno centro
Pero hagamos acá un punto. Terminemos esta primera parte con una
sencilla comparación.
La ciudad de San Juan tiene
26 kilómetros cuadrados de superficie con una población de 108.048 habitantes lo
que representa una densidad de 4.155
habitantes por kilómetro cuadrado.
¿Podríamos vivir más sanjuaninos en el departamento
Capital?
Le cuento: La isla de Manhatan, en Nueva York, tiene una superficie
total de 87,5 km² pero de ellos el
agua ocupa 28 kilómetros cuadrados y la tierra sólo 59.
Tiene una población de 1.634.000 habitantes es decir más de dos veces la
población de toda la provincia de San Juan y 15 veces la población de nuestra
ciudad. La densidad de población es de
27,485 hab/km²
Pero no vamos tan lejos, la ciudad de Buenos Aires tiene una superficie
de 202 kilómetros cuadrados y una población de 2.891.082 habitantes, lo que da
una densidad de 14.312,29 habitantes por
kilómetro cuadrado
Digámoslo claramente: la ocupación racional del territorio tiene
implicancias que iremos viendo en el desarrollo de estas notas.
San Juan, durante muchos años, ha estado librado a la mano de los
especuladores y la improvisación.
Y las consecuencias, ya lo veremos, la estamos pagando hoy
pero la pagarán mucho más caro las futuras generaciones.