Un trabajo preparado por Juan Carlos Bataller - El material publicado en esta serie de notas puede encontrarse con mayores datos en «San Juan al Mundo», el portal de la Fundación Bataller. Fotos restauradas y coloreadas con IA.

Angel Cantoni y su esposa, Ursulina Aimó Boo. Imagen coloreada con IA
En
la historia están los personajes principales y los secundarios.
Ser
los padres de los “tres machos Cantoni” reserva un
protagonismo siempre a la sombra de los hijos.
Sin
embargo, atrás de la historia del ingeniero Ángel Cantoni y su
esposa, Ursulina Aimó Boot, hay una historia interesante y un
protagonismo independiente de la política.
El padre, Ángel
Cantoni, no era el inmigrante común de aquellos años que llegaba a la Argentina
en busca de un futuro mejor, huyendo del hambre y las necesidades. Venía de la
Alta Italia, donde había nacido en Carbonara de Tescino, en Lomellia, el 28 de noviembre
de 1853.

El ingeniero Angel Cantoni, en una foto tomada durante la época que estudiaba
ingeniería de Minas en la Academia de Freyberg, Sajania. Imagen coloreada con
IA
En
la universidad de Pavia obtuvo el título de agrimensor en 1872, con 19 años,
graduándose de ingeniero de Minas en la Academia de Freyberg, Sajonia, en 1882.
Inmediatamente
recibido se encargó de la dirección de las minas Rosas y Suleis, de Cerdeña,
por cuenta de la Sociedad Hilarión Roux y Compañía, de Marsella.
Desde
Europa pasó a Honduras, contratado por la compañía francesa Minas de Santa
Rosa, pero estuvo poco tiempo, regresando a Italia por razones de salud.
Una
firma de Alessandría –Miguel Torres e hijos– lo contrató y en 1887 lo envió a
San Juan para estudiar el mineral de Sierra de La Huerta.
Terminada
su tarea, el ingeniero Cantoni regresó a Italia donde contrajo enlace con una
italiana de origen irlandés, Ursulina Aimó Boot, dama de una voluntad a prueba
de hierro y un carácter muy fuerte.
Fue
entonces cuando se lo llamó para dirigir la Sociedad Minera Andina constituida
en Buenos Aires.
Pero el ingeniero ya había hecho sus contactos y pronto se vino a vivir
definitivamente a San Juan donde fue designado en 1891 profesor de la Escuela
de Minas, teniendo a su cargo las cátedras de Mineralogía, Geología y
Paleontología.
Acá
publicó importantes trabajos como “formación carbonífera de la República”.
Pero
quizás el trabajo más trascendente del ingeniero Cantoni en San Juan fue el
referido a los daños del terremoto de 1894.
El
sábado 27 de octubre de ese año a las 4 y 25 de la tarde se produjo un
terremoto de grado 7,5 con epicentro en territorio de La Rioja que causó
grandes daños materiales en nuestra ciudad.
Aunque
no tuvo características de catástrofe como lo fuera el de 1944, el terremoto
del 94 causó gran impresión y provocó –además de veinte muertos- que la Casa de
Gobierno sufriera daños de consideración por lo que los negocios del Estado
debieron atenderse durante algunas semanas en la Plaza 25 de Mayo.
Entre
los primeros actos del gobierno provincial uno fue pedir al director de la
Escuela de Minas la formación de una comisión de estudio para verificar los
efectos del terremoto.
Integrada
por los ingenieros Ángel Cantoni y Leopoldo Caputo la comisión recorrió a lomo
de mulas los parajes más afectados y antes del mes dio a conocer el resultado
de sus investigaciones.
Este estudio, si bien
hoy puede parecer módico y desactualizado en algunos conceptos, formuló por
primera vez recomendaciones para futuras construcciones por lo que constituye
un antecedente muy valioso para una zona sísmica.

El
ingeniero Aldo Cantoni en su vejez. Imagen coloreada con IA.
Por
ejemplo, la comisión sostuvo que:
— Las
partes de un edificio deben estas íntimamente ligadas unas con otras.
— Debe
evitarse construir sobre un suelo móvil que descanse a poca profundidad sobre
capas de rocas sólidas.
— Las
construcciones deben ser edificadas lejos de dos capas de desigual composición.
— Las
calles deben ser anchas.
Es
evidente que Ángel Cantoni tuvo luz propia.
Y
de este matrimonio formado por un científico tranquilo, estudioso, dedicado con
amor a su profesión y una mujer de sangre irlandesa y fuerte personalidad
nacieron tres hijos.
El
mayor de ellos se llamó Federico José María y nació el 12 de abril de 1890.
Luego lo seguirían Aldo, en 1892 y Elio en 1894. Federico sería dos veces
gobernador electo y Aldo otra vez. Sus nombres forman parte de la historia
provincial.

Doña Ursulina Aimó Booth de Cantoni, junto a sus tres hijos, Aldo Cantoni
nacido en San Juan el 25 de junio de 1892, Federico José María, que nació el 12
de abril de 1890 y Elio Cantoni nacido en 1894. Los tres eran médicos. Se
cuenta que doña Ursulina era una mujer de carácter muy fuerte y fue la verdadera
jefa de la familia. Imagen coloreada con IA.
Fuente: Publicado en La Pericana, edición 493 del 21 de junio de 2026