Las notas se entremezclan pero tienen mucho en común.
Y el disparador que las unió ocurrió este lunes cuando a los 8 minutos de comenzado el partido de Argentina contra Austria, Leonel Messi erró un penal.
Que el capitán de una selección campeona del mundo erre un penal puede influir en el desarrollo de todo el partido. Desde agrandar al rival hasta destruir el ánimo del considerado mejor jugador de la historia.
Sin piedad, las cámaras de televisión llevaron las imágenes al mundo.
En el terreno de juego, apenas Messi malogró la oportunidad de abrir el marcador frente a Austria, captaron su fuerte frustración: gestos de fastidio y reclamos al aire. Estiró su pantalón por la bronca mientras miraba hacia el cielo.
Era la imagen de la desazón de quien desperdicia una gran oportunidad.


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Pero ese es el preciso instante cuando comienza otra historia.
La reacción de la tribuna fue inmediata, transformando los murmullos en un respaldo total al jugador. En las gradas del estadio se escucharon cantos de aliento contínuo, transmitiendo tranquilidad para que siguiera buscando el arco rival. “Vamos Leo”, “Messi, Messi”, se escuchaba desde Dallas hasta la Patagonia.
Y lo mismo pasó en el campo de juego. El equipo alentó a su capitán. Lo mismo hizo el cuerpo técnico.
Entre los periodistas las aguas se dividían. Estaban los que apoyaban a Messi y su equipo y los que 39 segundos después de que se errara el penal ya decían: “Lo único que hace el equipo es jugar hacia atrás”. Eran los que 90 minutos después lloraban festejando el triunfo.

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Las imágenes de Terry Fox y Lionel Messi

Decíamos que las imágenes se entremezclan porque tanto con los próceres como con los políticos, no hay términos medios.
Vivimos la era del 50 y 50. La mitad a favor y la otra mitad en contra.
Y es entonces cuando toman dimensión de héroes protagonistas de otros campos. Por ejemplo el líder que lleva a su equipo a obtener un título mundial.

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Un caso emblemático es el de Terry Fox, un héroe nacional para los canadienses.
Fox tenía 18 años cuando le diagnosticaron un sarcoma osteogénico (cáncer de huesos). En 1977, le amputaron la pierna.
Las imágenes de Terry Fox corriendo durante cinco meses con una prótesis en su pierna derecha por las calles de Canadá son inspiradoras. Los rostros de las personas que lo aupaban a medida que pasaba, conmueven.
Una historia no común de un adolescente común.

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Terry Fox creó su Maratón de la Esperanza con la idea de recaudar 1 millón de dólares para financiar investigaciones sobre el cáncer.
Tras un intenso entrenamiento, comenzó a correr el 12 de abril de 1980 en Newfoundland y terminó en Ontario, el 1 de septiembre de ese mismo año.
«Cuando comenzó a correr pensó: ‘Quizás recaude un millón de dólares’. Cuando llegó a Port-Aux-Basques, los habitantes de la ciudad habían recolectado 10.000 dólares.
La población de Port-Aux-Basques era de 10.000 personas. Terry pensó que si cada persona de una comunidad daba 1 dólar, ¿por qué no recolectar 1 dólar por cada canadiense? Su nuevo objetivo era recaudar 24 millones de dólares, que era la población de Canadá, Y lo logró.

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Los canadienses recuerdan a Fox como una persona que se sacrificó por los demás. A diferencia de las nuevas prótesis, Fox corría con una pierna artificial que estaba hecha de un plástico pesado.
En la camioneta que lo acompañaba por su recorrido, llevaba dos o tres piernas de repuesto pero nunca cambió la media de su pierna artificial porque pensó que como no sudaba no necesitaba hacerlo.
La gente aplaudía, y gritaba su nombre y le daba mensajes de ánimo a su paso.

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El 1 de septiembre de 1980, después de 143 días y 5.373 kilómetros recorridos, Fox tuvo que dejar de correr porque el cáncer se había esparcido a otros órganos.
En una conmovedora declaración a la prensa, Fox compartió la noticia.
«Originalmente, hace tres años y medio, tuve cáncer en mi rodilla, el cáncer se ha extendido y ahora tengo cáncer en mis pulmones. Tengo que regresar a casa e intentar más tratamiento», señaló, con la ilusión de recuperarse y seguir corriendo.
Pero no pudo cumplir su meta.

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«Eso es lo que pasa con el cáncer. No soy el único, le pasa a la gente todo el tiempo. No soy especial. Esto solo intensifica lo que hice. Le da una mayor trascendencia. Inspirará a más personas. Yo solo quiero que la gente se dé cuenta que todo es posible si lo intentas», dijo antes de morir.
A los 22 años, el 28 de junio de 1981, Fox murió.
Una organización (Terry Fox Foundation) se ha creado para continuar con su misión.
«El legado de Terry se mide no en las millas que viajó, sino en el impacto que sigue teniendo sobre millones de vidas en todo el mundo. El impacto se ha traducido en eventos en su honor en 32 países del mundo», explica la fundación.
Cuba, Perú y Argentina celebran maratones en su honor en la actualidad.
Su legado vive en todos los rincones del país y se han erigido estatuas en su honor en las principales ciudades de Canadá.

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Los nuevos héroes no son militares a caballo señalando el horizonte. Tampoco políticos que representen a una parte de la sociedad. La gente está optando por seres comunes que hacen cosas no comunes.

Fuente: Publicado en El Nuevo Diario, edición del 27 de junio de 2026