Gobernaron en distintas épocas y algunos dejaron obras y buenos recuerdos y otros pasaron, simplemente. En esta nota –que no será única- contamos hechos curiosos que rodearon la gestión de algunos mandatarios. Una nota de Juan Carlos Bataller. Ilustraciones y restauraciones con IA: Miguel Camporro


Un boliviano que tras ser gobernador
llego a ser presidente de su país

José María Pérez de Urdininea  nació en Luribay, La Paz, Virreinato del Río de la Plata el 31 de octubre de 1784 y murió en La Paz, Bolivia el 4 de noviembre de 1865. Fue un militar y político boliviano de larga trayectoria en las guerras de independencia de su país y de la Argentina.

Desde enero de 1822 fue gobernador de la provincia de San Juan, cargo en que duró un año. Pertenecía al partido unitario. Y tras ser gobernador en San Juan llegó a ser presidente de Bolivia.

Valentín Videla había asumido como gobernador de San Juan en 1871. Tenía 53 años y ya había construido entonces una larga carrera política. Promediaba su gestión al frente de la provincia cuando el 13 de diciembre de 1872 fue encontrado asesinado en una vereda céntrica.

El gobernador asesinado por una cuestión de faldas

Valentín Videla había asumido como gobernador de San Juan en 1871. Tenía 53 años y ya había construido entonces una larga carrera política. Promediaba su gestión al frente de la provincia cuando el 13 de diciembre de 1872 fue encontrado asesinado en una vereda céntrica.

—¡Han matado al gobernador¡ ¡Han matado a Valentín Videla!
En la calurosa mañana del 13 de diciembre de 1872, la noticia corrió como reguero de pólvora.
Los primeros en llegar al lugar pudieron ver el cuerpo, tirado sobre la vereda y apoyado en la pared, casi en la esquina de las calles Ecuador (hoy Sarmiento) y Laprida.
No pudieron menos de horrorizarse.
—¡Le han destrozado la cabeza!
Efectivamente, la cabeza del mandatario estaba deshecha a golpes, efectuados sin duda por un objeto muy contudente.
Y para que la escena fuera aún más macabra, los asesinos habían dejado parte de la masa encefálica en el interior de la galera del mandatario, la que colocaron al lado del cadáver.

El muerto no era cualquier persona. Era el gobernador de la provincia.
Pero además, un político de larga trayectoria.
Pero en este caso había algo extraño.
No aparecían claros los móviles políticos. ¿Quién mató a Videla? ¿Por qué lo mataron?
Las preguntas se instalaron pronto en los sanjuaninos.
“Aldea chica, infierno grande”, nunca más apropiado el proverbio.
Don Valentín era uno de los hombres más ricos de San Juan.
Gran parte de su fortuna la heredó. Y otra parte la hizo con su profesión de abogado y sus negocios.

Había una hipótesis que la aldea repetía con indisimulado regocijo.
—Esto es cuestión de faldas.
Don Valentín Videla tenía 53 años.
El caso es que la cuestión de faldas estaba presente en la aldea.
—En esto algo ha tenido que ver el chileno Vicente García Aguilera, un docente chileno que se arraigó en San Juan, donde se casó con Magdalena Videla, hija de don Ignacio Videla Lima y doña Jacinta Videla, vinculados con la alta sociedad de aquellos años,
pronto se afirmó.

Vicente era vicerrector del Colegio Nacional y Magdalena era sobrina y pupila de don Valentín Videla…
—Parece que algo más y es por eso que García Aguilera ha iniciado trámite de divorcio.y como la mujer abandonó la casa, el chileno pidió a la policía que la obligara a regresar al hogar-, se comentaba.

—¿Y cómo entra don Valentín en esto?
—Don Valentín defendió a su sobrina en el juicio. pero Manuel García Aguilera estaba lleno de odio por lo que había ocurrido y acusó a don Valentín de mantener una relación íntima con su sobrina y ex pupila. Además, le inició un pleito porque como Valentín era tutor de Magdalena, decía que debía rendir cuentas de cómo administró su fortuna.

La instrucción sumarial determinó que se había visto en el lugar del crimen al chileno Benjamín García Aguilera, hermano de Manuel, un conocido sujeto de acción vinculado a los ex montoneros, que respondía a Santos Guayama en sus correrías por la campaña.
Se supo que luego de cenar, don Valentín solía visitar a algunos amigos para conversar hasta tarde, cuando el calor pasaba y se podía dormir.
Pero nadie supo decir adonde iba aquella noche.
Se sabía que había muerto en el lapso que va desde que salió de su casa, antes de la medianoche y la madrugada, cuando fue encontrado.

La investigación arrojó que en momentos que Valentín Videla caminaba por calle Ecuadror hacia el sur, fue detenido por el grupo e introducido por una puerta falsa que llevaba a la casa del chileno, donde fue ultimado a golpes. Luego sacaron el cuerpo a la calle.
Se supo también que el chileno García Aguilera y los López habían sido visto varias veces juntos

El procurador fiscal no dudó en solicitar la pena de muerte para García Aguilera.
Pero un día que llevaban los reos para que declararan, estos lograron fugarse, huyendo rumbo a Chile.
Salió una comisión policial tras los acusados y durante un reconocimiento cordillerano logró apresar a López Montoro pero cuando lo traían de regreso a San Juan, en el lugar denominado Valle Hermoso, en territorio sanjuanino, “el procesado fue capturado por compatriotas suyos y sustraído de la juridicción argentina”, según el informe que dio la policía al entonces gobernador Hermógenes Ruiz,el 1 de junio de 1875.

El padre de la autonomía fue fusilado por orden de San Martin

Mariano Mendizábal  nació en Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, en 1778 y murió en Lima, Perú en  enero de 1822.
En 1816 pasó al Ejército de los Andes, y al año siguiente participó de la campaña de José de San Martín a Chile, combatiendo en la batalla de Chacabuco. Fue dado de baja en 1818, por mala conducta.

Se estableció en San Juan y se casó con la hermana del teniente de gobernador, José Ignacio de la Roza. Cuando el regimiento de Cazadores de los Andes regresó a la Argentina en 1819, fue reincorporado al éste como capitán.
El 9 de enero de 1820, el capitán Mendizábal y el teniente Francisco Solano del Corro dirigieron una revuelta de oficiales subalternos y sargentos. El movimiento fue apoyado por el cabildo de San Juan, que incitó a los oficiales a arrestar a De la Roza, y poco después nombró a Mendizábal gobernador interino de la provincia de San Juan, segregada de hecho de la de Cuyo. En marzo sería nuevamente electo, como gobernador titular.

Mendizábal y Del Corro no pudieron contener a las tropas, de modo que la ciudad quedó sometida a un saqueo brutal. El gobernador Luzuriaga pretendió aplastar la revuelta; pero, a pedido del cabildo sanjuanino – y también tras considerar que militarmente estaba en inferioridad de condiciones – ordenó a las tropas regresar a Mendoza.
En buena medida, Mendizábal había asumido el gobierno por casualidad, y los autonomistas del cabildo comenzaron a querer deshacerse de él. La amenaza de ataques desde Mendoza lo obligaron a nombrar gobernador titular a Mendizábal a comienzos del mes de marzo; pero, cuando ésta se disipó, el 24 de marzo, se libraron de él: nombraron jefe del ejército provincial a Del Corro, y gobernador a José Ignacio Maradona.

Dicen que Mendizabal huyó con gran parte del tesoro provincial. De la Roza había informado al general San Martín de lo ocurrido acusando a Mendizábal de traición. San Martín tomó  una decisión drástica: tras un juicio de más de un año, en enero de 1822, Mendizábal fue condenado a muerte, degradado y fusilado como traidor a la patria ante una multitud, en la plaza central de Lima.

Echado por “universal aclamación popular”

Un caso curioso es el de José Antonio Sanchez. Su mayor aportación a la provincia fue la creación del poder legislativo en reemplazo del Cabildo. Creó en 1821 una «Corporación Representativa del Pueblo», prevista con nueve diputados por la Capital y dos por Jáchal y Valle Fértil, que pasó a ser la Legislatura.
Durante su gobernación insistió constantemente ante los padres de Sarmiento en su empeño de que el joven asistiera al Colegio de Ciencias Morales en Buenos Aires para adquirir una educación sistemática. Sarmiento y sus padres se negaron a ello durante un tiempo, cuando accedieron y Sarmiento volvió de Chile para expresar su acuerdo, el mismo día que llegó, fue depuesto Sánchez por «universal aclamación popular» del pueblo de San Juan.

El gobernador electo que no pudo asumir

El caso de Ruperto Godoy, vigésimo quinto gobernador de la provincia fue muy curioso. En los albores del peronismo fue elegido vice gobernador el 24 de febrero de 1946. Un año más tarde, el 12 de febrero del ’47 asumió con 48 años la gobernación por la renuncia de Juan Luis Alvarado.

Para la historia, Godoy fue el primer gobernador peronista pues Alvarado provenía de Forja, un sector del radicalismo.
Considerado “el gran pacifista” que puso fin a un San Juan tumultuoso donde los asesinatos fueron moneda corriente, fue reelecto junto a su vice Elias Amado  el 22 de febrero de 1950.

Durante los festejos por el triunfo electoral que le permitiría gobernar San Juan por cuatro años más, Godoy sintió fuertes dolores en el pecho. Lo atendió el doctor Castillo Odena, quien diagnosticó un infarto. Quisieron internarlo pero el gobernador se opuso.
Contra los consejos médicos, continuó atendiendo a las visitas desde su lecho de enfermo.

El 28 de mayo, a las 23, los doctores Juan Torcivia, Carlos Basualdo, Ramón Peñafort y Antonio Torcivia dieron un parte médico donde explicaban que Godoy “ha sufrido una repentina indisposición a consecuencia de su intensa actividad desplegada en los últimos tiempos, que hace necesario someterlo a un reposo absoluto”.
El día 30 de mayo de 1950, a las 10 de la mañana, murió Godoy. La causa de su muerte: infarto de miocardio, cara posterior en insuficiencia aguda.
Lo curioso fue que gobernó cuando fue electo vicegobernador y no púdo gobernar cuando fue elegido gobernador.

El gobernador más joven fue el de más larga trayectoria

Salvador María del Carril nació en San Juan el 5 de agosto de 1798 y murió en  Buenos Aires el  10 de enero de 1883. Masón y liberal, fue seguidor del ideario rivadaviano e implantó en su cargo como gobernador una Constitución laica, inspirada en el modelo británico, que causó su caída tras un escandaloso movimiento propiciado por hombres ligados a la iglesia que llegó incluso a quemar La Carta de Mayo en la plaza pública.

Exiliado en Buenos Aires, asesoró a Juan Lavalle y dicen que fue el impulsor del fusilamiento de Manuel Dorrego por orden de aquél.
Del Carril fue un político muy discutido. Pasó en el exilio los años del gobierno de Juan Manuel de Rosas. Fue uno de los convencionales que sancionaron la Constitución Argentina de 1853 y fue nombrado luego vicepresidente de la Nación, compartiendo fórmula con Justo José de Urquiza.

Tras la reincorporación de la provincia de Buenos Aires, el presidente Bartolomé Mitre lo designaría ministro de la Corte Suprema de Justicia. O sea que llegó a ejercer los tres poderes del Estado. Un caso único.
Afamado como erudito no menos que como hábil diplomático en su tiempo, la figura de Carril ha sido sistemáticamente denostada por la historiografía revisionista, que le reprocha su soberbia, su liberalismo irreflexivo y su enriquecimiento de dudosas fuentes durante su período de seguidor de Urquiza.
La historiografía liberal, pese a las desavenencias que en su momento lo enfrentaron con algunas de sus personalidades, como su coterráneo Domingo Faustino Sarmiento, ha sido más generosa, enfatizando su erudición y su vocación europeísta.

Cuando dos médicos ganaron las elecciones 
(y al poco tiempo estaban peleados…)

El 5 de enero de 1890 se produjo un hecho irrepetible en la historia sanjuanina: fueron electos gobernador y vice, dos médicos.
Fue conocida como «la fórmula de los doctores» y la integraban Alejandro Albarracín y José María Flores Videla.
Alejandro Emilio Albarracín tenía en ese tiempo 40 años y era miembro de una familia de prestigio social y político durante generaciones.
Recibido en la Universidad de Buenos Aires, fue constituyente en 1878 y médico de la policía, asistiendo al entonces gobernador Anacleto Gil cuando fue gravemente herido en un atentado en 1885.
Declarado enemigo del gasto público innecesario, durante su gestión suspendió varias obras en ejecución, derogó partidas y ordenó por decreto del 3 de abril de 1891, vender el coche del gobernador «con sus caballos y demás anexos», con el fin de nivelar el comprometido presupuesto provincial.

Lo curioso del caso es que la fórmula de los médicos, que asumió sus cargos el 12 de mayo de 1890, no congenió en función de gobierno.
Al igual que Albarracín, Flores Videla era un hombre irreductible e intransigente principista. En disidencia con el gobernador, Flores Videla renunció el 21 de agosto de 1891.
El doctor Alejandro Albarracín completó su periodo de gobierno, entregando el mando el 12 de mayo de 1893 a Domingo Morón.
No obstante completar su mandato, Albarracín pagó un caro precio a su política de reducción del gasto público: por primera vez en la historia provincial, el oficialismo perdió las elecciones.


Timoteo Maradona, una restauración con IA en base a una pintura del obispo.

El único que fue Juez, gobernador y obispo

Timoteo Maradona era hijo de José Ignacio Fernández Maradona, patricio sanjuanino al cual la asamblea de la ciudad confió en 1.810 la representación en la Junta Patria y en 1.811, como diputado por San Juan, se integró en la Junta Grande. Federal, muy católico y simpatizante de la causa nacional, estaba casado con Antonia Videla, con quién tuvo varios hijos. Durante los veinte años que Benavides gobernó San Juan, en varias oportunidades fue su gobernador subrogante cuando el “caudillo manso” debió ausentarse de la provincia. Ya había sido gobernador propietario, en 1.828 y dos veces gobernador accidental, en 1.829 y 1.836.

Durante su larga actuación pública, don Timoteo tuvo no pocos enfrentamientos. Uno de ellos fue con Sarmiento, en 1.839 cuando, siendo ministro de Benavides criticó los gastos que representaba para el erario la impresión de El Zonda. Sarmiento, siempre fogoso, lo destrozó en un artículo, sindicándolo de “corrompido y malvado”.

Aunque siempre fue un hombre ligado al poder, Maradona no quiso asumir responsabilidades permanentes pues su esposa, Antonia Videla, pasó muchos años muy enferma. En 1.844 fallece doña Antonia y un año más tarde don Timoteo abandona la vida política para incorporarse a la iglesia.

Fue así como se desempeñó como provisor primero y gobernador eclesiástico del Obispado de Cuyo luego. En su papel de sacerdote no dudó en enfrentarse con el gobernador Francisco Diaz quien en 1.858 lo puso en prisión para finalmente deportarlo a Paraná de donde regresó repuesto en sus cargos y dignidades por un decreto del 5 de febrero de 1.857 firmado por el vicepresidente de la Confederación Argentina, en ejercicio del Poder Ejecutivo Nacional, Salvador María del Carril.

Maradona, el hombre que ocupó los máximos cargos civiles y eclesiásticos, murió el 24 de agosto de 1.863, a los 70 años, durante la gobernación de Sarmiento.

El gobernador que a cuatro días de asumir
tuvo 10 mil muertos y la ciudad destruida

David Uriburu asumió como Interventor Federal de facto el 11 de enero de 1944. Llegó a la provincia el mismo 11 de enero designado por el gobierno militar. Era un abogado, funcionario público y destacado dirigente político de la corriente nacionalista católica argentina durante la primera mitad del siglo XX. Perteneció a los círculos de poder de la época y es recordado principalmente por haber sido sobrino directo del general José Félix Uriburu que lideró el primer golpe de Estado en el país en 1930.
En la práctica, su mandato duró apenas unos pocos días pues el 15 de enero – cuatro días después de asumir- se produjo el gran terremoto que causó 10 mil muertos, 15 mil heridos y destruyó la ciudad.
Uriburu fue sobrepasado por la catástrofe y sólo atinó a comunicar la gravedad de lo que había ocurrido y salió de la provincia. Las autoridades nacionales consideraron que se necesitaba un perfil militar y operativo para coordinar la emergencia, por lo que fue rápidamente reemplazado como interventor por el coronel Humberto Sosa Molina el 31 de enero de 1944, quien se hizo cargo de la caótica etapa de emergencia y reconstrucción sanitaria.

Fuente: Publicado en La Pericana, edición 491 del 14 de junio de 2026