La entrevista realizada por Juan Carlos Bataller en el ciclo “Historias de familias” que se emite en el programa La Ventana, se realizó el 13 de marzo de 2026. Ver video
-- En tiempos de inteligencia artificial, de tanto producto enlatado que llega, es bueno que los sanjuaninos que pretendemos hacer cosas nos vayamos conociendo. ¿Qué hay detrás de un producto sanjuanino? Hoy están Sebastián Saharrea y Andrea Mosquera, que son los artífices de este suceso llamado Tiempo de San Juan. Bienvenidos.
-- Hola, Juan Carlos ¿cómo estás?
-- Bien y contento de que estén acá.
Sebastián: es un honor para mí siempre venir, un gusto.
-- El apellido Saharrea no tiene nada que ver con San Juan hasta tú llegada.
-- Claro, nada. Cero.
-- ¿De dónde viene Saharrea?
-- Somos vascos.
-- Vascos.
-- Te digo que después de mi llegada va a quedar en San Juan una huella importante por tres hijos varones.
-- ¿Los tres sanjuaninos?
-- Los tres sanjuaninos y un nieto varón. Así que la huella de Saharrea en San Juan…
-- ¿Cuándo vino el primer vasco?
-- El primer vasco vino por los años 20, 1920, 100 años, de un pueblito que se llama Irita. Técnicamente no sería país vasco porque es del Reino de Navarra, ¿no? Guipúzcoa, Vizcaya y Álava son las tres provincias vascas y el Reino Navarra son vascos también, pero bueno.
-- Los vascos están divididos entre España y Francia.
-- Exactamente. Esto está justo a 20 km de la frontera con Francia, un pueblito muy rústico de casas de piedra, esas casas bien vascas de planta baja con primer piso, planta alta, planta baja para los animales y planta intermedia para la familia.
-- ¿Fuiste a visitar?
-- Sí, hemos ido con Andrea, con mis hijos y el nieto también. He tenido el gran gusto de haber ido. Primero fui con mi padre. Mi padre, yo y mi hijo mayor que hoy tiene 30, Iñaki se llama, bien vasco. Y de esto hacen 25 años, porque fue en el 2000. Últimamente fuimos con el nieto también.
-- Andrea, Mosquera sí es un apellido que tiene antecedentes en San Juan.
-- En realidad me asocian, pero no tengo familia Mosquera. Mi mamá, que es la sanjuanina, es Moyano, pero mi abuelo era mendocino. Y mi papá era de Mar de Plata, así que solo tengo la familia de mi madre.
-- ¿Y dónde se encontraron ustedes?
Andrea: En Laboulaye.
-- ¿Vivían ahí?
Sebastián: Yo nací en Laboulaye. El papá de Andrea era un casinero marplatense, vino a San Juan a capacitar a la gente cuando abrieron el casino, que es una buena ciencia para dominar, ¿no?, luego se fue a vivir a Córdoba. Ahí la conocí yo, en Laboulaye, el pueblo donde nací yo. Lo único que tiene es un casino, ahí fue el papá de Andrea, nos conocimos ahí y nos vinimos para acá.
-- ¿Y por qué se vinieron para acá?
Sebastián: Bueno, eh, buena pregunta. Te diría casi que por medio de esas carambolas que pasan, ¿no? Pasan porque la verdad es que Andréa es sanjuanina, nosotros en el 92 estábamos viviendo en Laboulaye, nos quedamos sin trabajo, veníamos para…
Andrea Mosquera y Sebastián Saharrea
-- ¿Qué eras? ¿Periodista?
Sebastián: Yo era periodista, me recibí en Buenos Aires y me fui a vivir a Córdoba. Me quedé sin trabajo y entonces pensábamos irnos a vivir a Mar de Plata y acá mi suegro me dice, "Venite que yo te habilito unos pesos para poder estar." Entonces vine, llegamos en el tren.
-- ¿Todavía había tren?
Sebastián: Había tren.
-- Cómo lo extraño…
Sebastián: Claro, el tren San Martín. Pasaba por Laboulaye. Entonces nosotros llegamos pagando la mitad del boleto, vamos a decir también…
Andrea: Aparte colada, con un paquete de galletas en el bolsillo solamente.
-- En general, hablando con la gente se dice otra cosa, porque hoy sos un personaje dentro de la vida de San Juan, pero me decían, "No, los Montes lo fueron a buscar porque era un periodista conocido” y después veo que no, que viniste a buscar trabajo.
Sebastián: Viene a buscar trabajo. En realidad, nosotros veníamos de paseo y a ver si hacíamos una changa como para irnos a otro lado. Hay una anécdota interesante que sintéticamente la cuento. Nosotros teníamos un conocido que conocía a un amigo tuyo, Emilio Ventura.
-- Primo mío.
Sebastián: Yo conozco a Emilio Ventura de Radio Sarmiento. Entonces, fui a pedir trabajo a Radio Sarmiento. Esto no lo sabe ni Emilio.
-- Bueno, que se entere.
Sebastián: Llego a la radio y pregunto, ¿"Che, está Emilio Ventura?" No, no está. Bueno, me fui. Cuando me voy a tomar el colectivo de vuelta yo no conocía mucho San Juan, paso y veo Diario de Cuyo, y yo venía con mi título, con mis cosas que hacía y entré. Yo estoy en San Juan porque el seis pasa por la Avenida Libertador y no por la Córdoba, porque si pasara por la Córdoba me hubiera ido sin pasar por el frente del Cuyo.
-- La mitología dice que en ese momento eras un personaje de pelo muy largo.
Sebastián: Ah, sí, sí.
Andrea Mosquera y su esposo Sebastián Saharrea, la pareja que se conoció en Laboulaye, Córdoba
-- Y fuiste al Diario de Cuyo, que en ese momento estaba en su apojeo. Era el poder en la provincia.
Sebastián: Ahí lo conocí a don Francisco. Tuve la suerte. Tenía el pelo muy largo. Y el día que que llego me recibe el Chichi.
-- Chighizola.
Sebastián: Tengo un gran recuerdo de él, falleció hace un año, un poco más. Llegué y me vio medio parecido a él, diría yo. Entonces le digo, "Mirá, estoy buscando para hacer una changa, yo me voy, pero si están haciendo algo, yo puedo ayudar." “¿Vos querés probar?”, “Sí”. Cómo no voy a querer probar si tenía ganas de trabajar. Me dice, "Bueno, pasá por Juancito y volvé."
-- ¿Quién es Juancito?
Sebastián: Le digo, "Che, ¿quién es Juancito?” “Vos pasá por Juancito y mañana a las 8 vení acá”. Salgo y le pregunto a Dionisio, una institución en el diario, si sabía quién era Juancito. Me vio y entendió todo. Me agarró la mano, me llevó hasta la galería Estornell y me llevó a Juancito, que era un peluquero. Yo tenía el pelo largo y al otro día… cortito.
-- Bueno, todo sea por un trabajo. Le preguntamos a alguien que te conoce, pero tratamos de buscar a alguien que no trabajara para vos o con vos. Entonces le preguntamos a este señor, ¿qué piensa de Saharrea?
Daniel Tejada: A Sebastián o El Vasco, como le decimos los que lo queremos y conocemos desde hace tiempo, lo vi por primera vez en diciembre del ‘99. Estaba yo en las entrevistas laborales previas para entrar a trabajar a Diario de Cuyo. Yo era muy jovencito y me acuerdo que fue una entrevista áspera y desafiante, bien vasco, ¿viste? Bien plantado, se había convertido en aquel momento en el secretario de redacción de uno de los mejores tiempos, sino el mejor de Diario de Cuyo. Siempre recuerdo con mucho orgullo haber tenido la oportunidad de integrar esa redacción con esa intensidad que nos tocó transitar en momentos de caída de presidentes, caída de gobernador, y del vasco aprendí la rigurosidad. Con el Vasco yo aprendí a dudar del dato, a dudar de la fuente, a verificar una vez más y finalmente a pulir mucho el modo de escribir. Esto de construir las crónicas como ladrillos, donde cada ladrillo es un dato y cada dato tiene una fuente y si no, no es. Y ese formato, aprendido en la gráfica, cimentado en la gráfica, después me ha servido para todos los otros soportes, ¿no? Tanto la radio como la televisión y ahora el streaming. Pero el Vasco es mucho más que un gran profesional. Es un tipo de una profunda honestidad consigo mismo, con lo que cree, incluso cuando yo considero que está equivocado. Entiendo que siempre actúa desde la profunda convicción y eso me merece el mayor de los respetos. Una persona que se mueve por lo que le cantan las tripas, me parece que habla de su condición humana. Adonde voy, lo digo sin tapujos, el Vasco encontré no solamente un mentor, un maestro, sino también un amigo. Así que aprovéchenlo las nuevas generaciones, como lo hicimos nosotros, los que ya estamos pelados.
Luego de la entrevista televisiva posan Andrea Mosquera y su esposo Sebastián Saharrea junto a Juan Carlos Bataller conductor del programa La Ventana
-- Habíamos dicho que Sebastián y Andrea tienen tres hijos y un nieto.
Sebastián: Un nieto, dos nueras, un perro.
-- Un perro. ¿Cómo es la vida de ustedes?
Sebastián: Tranquila. Tenemos una vida normal. Trabajamos juntos, que es un tema.
-- Es un tema difícil, ¿no?
Sebastián: Sí, sí.
-- ¿Discuten por trabajo?
Sebastián: Sí, pero, bueno, se discute normal ¿no?
-- Debe ser difícil.
Sebastián: Vos también trabajas con…
-- Por eso te digo que difícil. No sé cómo es la vida de una familia, pero con un vasco… eso debe ser más difícil.
Andrea: Es una vida.
-- A mí me decían que dos por tres había enfrentamiento entre la publicidad y la redacción del Cuyo, porque el Vasco no aceptaba cosas que le querían imponer desde publicidad. ¿Esto es así o no?
-- Sí, porque uno venía con todo un bagaje de cosas que siempre quería tener. Que no hubiera nada que impidiera el libre flujo entre la información; entonces, por ahí no era que no aceptaba, porque siempre había algo, “este es amigo” y así. Con don Francisco hacíamos un tándem, él había encontrado en mí una buena pared, como yo no tenía ni familia, ni compañeros de la escuela acá en San Juan, lo que me pasaban lo ponía y se terminaba ahí, y don Francisco era siempre más diplomático. Si él no me frenaba, yo iba.
-- Y un día decidiste irte por tu cuenta.
-- Sí, sí. Hace 15 años ya. Fue una decisión importante.
-- Te llevaste media redacción.
-- Se vino conmigo. La verdad que fue un honor para mí el hecho de que mucha gente confiara en que con nosotros iba a estar mejor.
Sebastián Saharrea, periodista, propietario de Tiempo de San Juan, de fondo The New York Times
-- Yo siempre digo que la mujer del periodista es distinta de otras mujeres, porque tiene que seguir las locuras del periodista cuando lo toma como forma de vida, y cualquier proyecto significa embargar todo lo que tenés.
Andrea: Así es, tal cual.
-- ¿Cómo lo tomaste, Andrea? Eso de la tranquilidad de estar en un medio grande a jugar…
-- Fue un desafío. Bueno, ahí entro a jugar yo, ahí me doy cuenta que había que poner el cuerpo porque era para la familia, que era un proyecto nuestro. Antes era Sebastián acompañándolo en sus tiempos, en sus locuras de veinte horas dentro del diario, sin fines de semana, sin feriados. Yo llevando y trayendo niños, porque la única manera era ir sosteniendo de ese lado. Cuando llega este proyecto propio yo no formaba parte, porque justo nace nuestro tercer hijo. El rol de mamá siempre fue más fuerte en el sentido de que necesitaba estar con mi bebé. Pero cuando él fue tomando cuerpo, me di cuenta de que tenía que formar parte de un espacio en el cual estábamos todos involucrados.
-- Hay un tema que para mí está por encima de Tiempo de San Juan, que es una obra importante, pero la cúspide fue el tema “Alday”. Ganar ese juicio… porque eso a todos los periodistas nos hizo sacar pecho, porque uno está podrido de salir a la calle y que cualquiera te pueda decir lo que sea ¿no? Bueno, el que dice cosas asume las consecuencias. Contame un poco de eso.
Sebastián: Bueno, lo ganamos en primera instancia. Está apelado en cámara. Hay una audiencia en cámara que tuvimos y falta la resolución.
-- Cuatro millones de pesos te tiene que dar.
-- Sí, pero eso es una anécdota.
-- Pero ganarlo es importante.
-- Sí, especialmente eso. Porque como vos decís, no te puede salir gratis. A él también tampoco le representa nada para su patrimonio. Pero es el hecho de aparecer culpable de una injuria que no puede salir gratis, y hay algo más, me parece que hay como un descrédito sobre el periodismo en general, no a mí solo.
-- Sí, sí…
-- Como un desprecio, un menosprecio a la actividad, a la profesión, que me parece que el fallo de la doctora Tetamanti corrigió, ahora los camaristas lo van a hacer y creo que va a llegar hasta la corte. Ojalá.

Sebastián Saharrea y su esposa Andrea Mosquera reciben el Premio Mercedario 2025 logrado por Tiempo de San Juan
-- Bueno, la última porque se nos fue el tiempo. ¿Cómo ves el futuro del periodismo en estos tiempos de post verdad?
-- Complejo. La profesión periodística también la veo compleja, pero hay una noticia que sigue siendo alentadora, que es el periodismo gráfico; creo que también la creación de buenos contenidos garpa, sigue garpando. La gente sigue prefiriendo, la prueba somos nosotros, que rápidamente nos ubicamos como el diario más leído de San Juan, de mayor tráfico, y la verdad que no tenemos más que lo que hacemos con nuestra producción, con nuestra redacción y la gente nos prefiere porque hacemos contenidos. Claro que es difícil la inteligencia artificial, deducir qué es verdad y qué no.
-- Hay un tema que para mí es clave. Uno viene formado de una escuela donde, lo dijo recién Tejada, la información hay que chequearla antes de publicarla, y si es de fuente mejor. Claro, pero ahora todo se publica, todo se desmiente y esto es un cambio muy grande.
-- Sí, muy abrupto.
-- Sobre todo en tiempos en que las redes sociales tal vez tengan más seguidores que los medios.
-- Es una complejidad y creo que la gente se tiene que acostumbrar otra vez. Hay otra cosa también, me parece que la gente va a financiar el periodismo de calidad.
-- Bueno, eso es lo difícil.
-- Eso es lo difícil.
-- Ha sido un gusto tenerlos acá.
Sebastián: Un gustazo para nosotros. He venido varias veces, ahora con Andrea. Siempre es un gusto estar acá.
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Andrea Mosquera y Sebastián Saharrea con su nieto en brazos


La familia Saharrea Mosquera y el nieto del matrimonio.





La familia Saharrea Mosquera y de fondo la Torre Eiffel, Francia








Sebastián Saharrea es saludado por Diego Armando Maradona, quien está de espaldas.



