Entrevista realizada por Juan Carlos Bataller en el programa La Ventana del 6 de marzo de 2026, en el ciclo “Historias de familias”

-- A veces se puede pecar por exceso y a veces por defecto ¿no? Pero hay tanto material en esta familia que vamos a tener hoy como invitada que es difícil por dónde comenzar. Vamos a elegir un punto. El encuentro de ustedes dos ¿cómo se dio? Carlos Enrique Gómez Centurión por un lado, Virginia Agote por el otro. No hace falta más presentación que eso.

Carlos: Fue muy simpático porque Virginia había sido convocada para hacer el museo del vino en la bodega Graffigna, y un amigo en común a quien yo le estaba haciendo el proyecto de una bodega, la fue a buscar al aeropuerto y le dijo: "Antes de ir a la bodega Graffigna, quiero que veas el proyecto de mi bodega porque va a tener un área de arte”. Así que el primer día que Virginia vino a San Juan, vino a mi estudio y nos conocimos.

-- ¿Vos vivías en ese tiempo en el centro?
Carlos:
 Tenía el estudio en el centro, pero ya vivía en Zonda.

-- Ah, ya vivías en Zonda…
Carlos:
 Ya vivía en Zonda, fue en 2002.
Virginia: Yo vine en octubre de 2002. Fue la primera vez que vine a San Juan, a pasar inspección a la bodega Graffiga, que no sabían bien todavía qué querían hacer y me querían pedir una opinión.

-- Antes de entrar en la historia de tu familia, contá qué hacías antes de llegar a San Juan.
-- Yo vengo de las bellas artes. Estudié, soy licenciada en artes visuales, pintaba, dibujaba, y lo estoy retomando un poco. Después estuve un tiempo viviendo afuera, estudiando artes 4 años en Nueva York. Cuando regresé a la Argentina me fui metiendo en la investigación y en la gestión cultural, y empecé en Buenos Aires con algunas muestras temáticas, investigaciones para libros, investigaciones para hacer exposiciones con la curaduría también. Fue así que cuando querían ver la posibilidad de hacer un museo acá en la bodega, me convocaron a través de un amigo que me recomendó y a partir de ahí vine a trabajar acá. Pero fueron varios meses que hicimos amigos nomás y después me costó.

-- Mirá, esto de “vengo a San Juan y la semana que viene estoy de vuelta…”
Virginia:
 Como venía por trabajo no había que tomar ninguna decisión; iba y venía, iba y venía. Entonces, el tiempo nos dio la posibilidad.

-- La tarea de ustedes en San Juan la podemos enfocar desde distintos ámbitos, pero hay una cosa que le han dejado a San Juan y que tuvo una participación directa de los dos, que es el Museo de Bellas Artes. Realmente no hay en el interior otro museo como ese. No sé cómo engañaron a Gioja, le sacaron unos pesos y empezaron a construir el museo, ¿no?
Carlos:
 Gioja tenía tenía muy en claro que quería hacer cosas con la cultura. En un momento me hizo una pregunta en una reunión, qué me parecía si el museo se trasladaba, se sacaba el casino de donde estaba y ponía el Museo de Bellas Artes ahí. Y yo le dije, “con la capacidad de gestión que usted tiene, ¿por qué no hace un museo de cero?” y me dijo: "No, porque yo quiero ejercer el hecho simbólico de sacar un casino y poner un museo”. Le digo: "Vale, pero no cabe ahí un museo." Quiso el destino que dos o tres años después nuestro estudio ganara el concurso para hacerlo y Gioja personalmente nos iba monitoreando el proyecto; y cuando le demostramos que realmente un museo actual, moderno y con las características contemporáneas no cabía ahí, fue que nos autorizó a que creciera en el cien por ciento.

-- Entre otras cosas, estaba todo sin desplegarse en la calle Rawson, en la escuela San Martín. Además había habido hasta un robo por un director de Cultura que se robó una de las obras más importantes.
Carlos:
 Patético.
Virginia:
 Un Petorutti que después se recuperó.
Carlos: Yo participé activamente y una de las personas que lo descubrió fue Luisa Ugarte. Después vamos a hablar de los Ugarte. Ella fue la que descubrió dónde estaba.
Virginia: Sí, pero era muy necesaria esa mudanza y ese edificio. En este año cumple 90 años el museo.

-- Creo que hay dos obras de Gioja en materia de cultura muy importantes, el Teatro del Bicentenario, que es toda obra de él, y el museo de Bellas Artes. Las dos obras cambiaron la cultura.
Virginia:
 Muchísimo, sin dudas.

-- Bueno, pero una vez que estaba la obra, había que ponerla en marcha. Eso no era sencillo.
Virginia:
 No. Fue un desafío muy grande y me sentí muy honrada en ese ofrecimiento. No siendo de acá yo, si bien estaba ya hace unos años y así me lo tomé, ¿no? Y comenzamos, primero hicimos un equipo muy chiquito enfrente, en el Conte Grand, mientras estaba la obra. En el 2008 yo asumí y finalmente en octubre del 2011 tuvimos el privilegio de inaugurar.

-- También de poner en marcha la Estación San Martín.
Virginia:
 Sí, exactamente. La verdad que yo siempre digo que a mí San Juan me abrió las puertas con mucho cariño y mucho respeto, y me han dado muchas posibilidades, siempre me sentí muy honrada. Pero exactamente después del Museo de Graffigna estaba Conti en la municipalidad y Miguel Arancibia. Me convocaron para poner en marcha el Centro Cultural de la Estación San Martín, como asesora, y empecé a trabajar ahí, luego en el Conte Grand y luego el Museo de Bellas Artes.

-- Carlos, hoy en día uno busca en internet Carlos Gómez Centurión y ya no solo aparece tu papá como gobernador de San Juan, sino uno de los principales artistas plásticos de la República Argentina. Un hombre que ha trabajado la cordillera, con obras monumentales. Superar a un gobernador en menciones no es fácil. Entonces, ya sabemos cuándo se conocieron. ¿Costó un tiempo?

Carlos:
 Bastante, pero tuvimos mucha afinidad de entrada.
Virginia: Sí, nos hicimos muy amigos de entrada y él me dio una mano muy grande también con el Museo de Graffigna. Yo no conocía equipos de trabajo y demás.

-- Pero la que aceptó venir a San Juan fuiste vos, pues él sigue siendo local.
Carlos:
 Pero hay un mérito. Venía de vivir 5 años en Nueva York. De Nueva York sin escalas a San Juan.

-- Y de San Juan a Zonda.
Carlos:
 San Juan - Zonda, tal cual.
Virginia: Y acá estamos.

-- ¿De dónde viene cada uno? Comenzamos por la mujer, siempre. Hay un libro que quería mostrar y que tal vez puedas contarme la historia, Virginia. Este libro se llama “Recuerdo del pasado”, de Pedro Agote. Fíjense ese apellido, Agote, que es el apellido de Virginia. Si usted va a Buenos Aires va a ver que hay una estación de subterráneo que es Agote, una calle que se llama Agote. En San Juan hay una escuela que se llama Agote. ¿Qué hizo ese Agote tan famoso?
Virginia:
 Son varios Agote, porque los Agote están en el país desde la primera mitad del siglo XVIII. En 1740 llega el primer Agote, se instala en Córdoba y Buenos Aires. El primero que tiene este reconocimiento público es Pedro Agote, mi tatarabuelo; además, fue una conexión muy linda descubrir que él había tenido vínculo con Sarmiento a través de San Juan.

-- Yo me imagino esos tiempos, porque él era un comerciante que vendía animales en Chile, pasaba por Jáchal, iba a Chile, y de pronto llegaba acá y se encontraba con personajes que después fueron famosísimos.
-- Que además estaban con los mismos pensamientos políticos, escapando, ¿no? Él se instala en Catamarca y ahí tiene que huir, tiene que exiliarse por las guerras de esa época en contra de Quiroga, y yendo para Chile pasa por acá.

-- Y se junta con Sarmiento. En el libro lo trata de bocón a Sarmiento. Claro, Sarmiento, que era un hombre de sus mismas ideas, antirosista…
-- Tuvieron un encuentro en un café, porque lo quería conocer. Por supuesto que se llevaban muy bien y compartían sus ideas; cuando se va Jáchal se entera de algunas novedades de la guerra, entonces le manda una carta a Sarmiento y Sarmiento la comparte, la lee en un café. Entonces, así es como se entera Benavides y manda a pedir la cabeza de Pedro Agote, que se escapa para el norte a tiempo.

-- Bueno, pero antes de llegar a Luis Agote, que es el que realmente hace algo trascendental para el mundo…
Carlos:
 Benefactor de la humanidad, se lo considera.

-- Hay otros Agote, por ejemplo, los primeros estudios sobre la deuda pública los hace también un Agote.
Virginia:
 Sí. Parece que este Pedro Agote fue diputado por Catamarca, por Buenos Aires, Ministro de Hacienda de la ciudad y fue el que primero trajo el tranvía a la ciudad de Buenos Aires. Luego se pone a trabajar en áreas más políticas, a través de las leyes, como la ley de minoridad, que hasta hace poco tiempo estuvo vigente. Tuvo mucha acción y presencia política en esa época, del 1850 al 1900. De hecho, ese libro lo escribe en 1909, con 80 años, por pedido de la familia porque no era reconocido.

-- Los Agote son muy longevos, todos mueren cerca de los 90 años.
--Sí, parece.
 
-- Pero hubo otro, un Carlos Agote que es autor de obras muy importantes…
-- Es hijo de Pedro. Pedro tiene varios hijos, dentro de los que se destacan como conocidos Carlos Agote, que fue mi bisabuelo, que fue ingeniero y Luis Agote, el hermano, que fue un médico muy importante.

-- Entre las obras de Carlos Agote hay algunas que ya no existen.
-- Sí. El Banco Español del Río de la Plata, la Rambla de Mar del Plata, pero otras que sí. El Círculo Militar, el Palacio de la Prensa…

-- El Banco Español del Río de la Plata de San Juan ¿lo habrá hecho también Agote?
-- No.

-- Porque hizo como trece sucursales, tengo entendido.
-- Sí, pero él hizo el que estaba en el microcentro y después hizo un par de edificios en Corrientes y en Córdoba, pero en San Juan no.

-- Bueno, llegamos a Luis Agote, que es el benefactor de la humanidad. Imagínense lo que pasaba para alguien que tenía necesidad de una transfusión de sangre y no se podía hacer; y en el medio una guerra mundial, ¿no? Con millones de muertos.
--Él hace rato venía investigando en Buenos Aires, era un tema que le interesaba especialmente y descubre que agregando citrato de sodio, la sangre no se coagula, pero tampoco le modifica su esencia. El momento preciso es en noviembre cuando él hace la primera prueba en el hospital de Buenos Aires. Enseguida se hace masiva la noticia y lo que él hace, que tiene mucho mérito, es que libera la patente, la regala al mundo para que se pueda aplicar gratuitamente en todos lados, y en el frente de batalla que estaba en la Primera Guerra Mundial. Por eso es declarado benefactor de la humanidad.


 

-- Miren hasta ahora todo lo que hay…
-- Mucho orgullo familiar.

-- Sí, sin duda. Vamos a Gómez Centurión ahora. Vos sos Gómez Centurión Risotti.
-- Sí, claro. Mi padre es Gómez Centurión Ugarte. Su abuelo Luis Ugarte, junto con Bates y Segovia, hicieron una sociedad de electricidad y fueron los que dieron la luz eléctrica a la ciudad de San Juan en 1900…

-- Sí. Hasta ese momento todo era encendido de vela. Había quien pasaba de noche encendiendo las velas.
-- Exactamente. Era un vasco sumamente emprendedor, porque además de eso tenía talleres metalúrgicos, fabricaba bombas, fabricaba maquinaria para la cosecha…

-- Ahí está la foto de lo que fue la usina de Zonda. Hay una anécdota muy interesante. ¿Qué pasó el día que se inauguró la luz eléctrica en la ciudad?
-- No era el día que se inauguró. Querían hacer un acto especial, iluminando más. El 25 de mayo de 1910 pidieron ayuda al Ministerio de Obras Públicas o como se llamara en ese momento para que les dieran más agua, y le dieron tanta agua que colapsó la usina y se quedó sin luz la ciudad. Eso fue una anécdota, pero en realidad le habían estado dando luz a la ciudad desde varios años antes. De hecho, su hija, Amelia Ugarte, es la que se casa con Carlos Gómez Centurión, español, que mandaron a América porque quería ser torero y no estaba bien visto ser torero. Entonces se casó con mi abuela y de ahí nacen tres hijos varones. Uno fue general de brigada, Eduardo Gómez Centurión que fue docente, y mi padre…

-- Eduardo fue director de Radio Sarmiento en una época.
-- Exactamente, y de alguna manera mi padre heredó de su abuelo Gómez Centurión, Carlos Gómez Centurión murió muy joven, y quien ejerció como su padre fue Luis Pedro Ugarte, el único hijo varón de Luis Ugarte. De alguna manera esa pasión por el progreso la heredó mi padre de Luis Ugarte y de su abuelo.

-- Tu padre era geólogo y empresario en ese momento, y de pronto se transforma en político. No es que venía de la política…
-- Fue director de minas en el gobierno de Edgardo Gómez. Después fue presidente del Banco San Juan, y después, en la época de Lanusse, lo convocan para ser gobernador de San Juan. Él a Lanusse le presenta once puntos, no te digo como condiciones, pero como cosas importantes para asumir. Muchos de esos puntos eran una ley que se había dictado en el año 44 después del terremoto, que creo que fue impulsada por el entonces jovencísimo diputado Camus, que decía que tenían que hacerse tales y tales cosas, el centro cívico, la catedral, la municipalidad de la capital, escuelas, y nunca se había cumplido, además, el dique de Ullum. Asume en mayo de 1971, llama a licitación y en noviembre se empieza el dique de Ullum. San Juan venía de una sequía monumental de varios años. Por eso fue tan importante en el imaginario sanjuanino la presencia de poder tener agua.

-- Volvamos a ustedes. Después de esa etapa, se van a vivir a Zonda cuando resuelven ser pareja. ¿Se casan o no se casan?
Virginia:
 Nos casamos en el 2006. Nació Juana en el 2007.

-- Juana, ¿cuántos años tiene ahora?
Virginia
:  Cumple 19 el mes que viene.

-- Antes habías tenido una experiencia con un hijo tuyo que tuvo un accidente muy grande.
Carlos:
 Claro, yo tengo dos hijos anteriores. Una es Lucía, que está casada, muy bien casada con Dario Barassi.

-- ¿Quién es Darío Barassi? Explicame un poco porque yo no lo conozco (risas).
Carlos:
 Es un muchacho sanjuanino.

-- Un Barassi que se llama Pacheco.
Carlos:
 Sí, exactamente.

-- ¿Alguien puede ponerse en contacto con Darío? A ver, veamos qué dice Darío Barassi.
-- Suegro querido, ¿cómo le va? Suegro, no quería dejar de estar. Estoy viniendo a buscar a las chicas al colegio. Tengo cinco minutos y los quiero aprovechar para mandarte este videíto. Te admiro, te quiero. Es un placer que seamos familia. Sos como un padre, siempre presente, siempre convocando, siempre estando, siempre preguntando por el bienestar y por informarte de tus hijas, de tu hijo, de tu familia política, de tus nietas, un tipo muy presente. Es un placer pasar tiempo con vos. Sos un tipo culto, exquisito, cocinás bien, escuchás buena música, es lindo verte pintar, sos un artista descomunal. No tengo nada negativo para decir, cada vez que me preguntan por vos son horas de odas y alabanzas a uno de los mejores tipos que conozco. Te quiero, suegro. Disfrutá de esta entrevista. Está muy bien que seas un tipo entrevistado porque tenés mucho para decir. Tu familia, en este caso tu hija, mi persona y nuestras dos crías, te mandamos todo el cariño del mundo.

 

-- Toda la historia que tienen detrás y el gordo… qué personaje.
Virginia:
 Personaje muy querido.
Carlos: Muy buena persona.

-- Hoy es la imagen de San Juan, públicamente.
Virginia:
 Sí. Representa y quiere mucho, además.

-- Sí, Beatriz Salomón era parecida, ¿no? Siempre mencionando a San Juan.
Virginia:
 Y manteniendo sus tradiciones, sus gustos, sus amigos, la familia.
Carlos: De hecho, nosotros tenemos una costumbre. Plantamos un árbol, un roble cada vez que nació un hijo nuestro y después seguimos plantando cuando nacieron las dos nietas, y le hemos plantado un roble al gordo Barassi también, dándole el pasaporte de la familia.

-- Realmente es un gusto charlar con ustedes. La verdad que sería muchísimo más larga la charla, pero Barassi ya dijo algo. ¿Te gusta cocinar?
Carlos:
 Sí, señor.

-- ¿Sos buen cocinero?
Carlos
: Intento.

-- ¿Cuál es tu plato preferido?
Carlos:
 Uno es salmón a la Manhattan y otro es risotto. El risotto con hongos.

-- ¿Y tu hobby?
Virginia:
 Ay, bueno, me gusta mucho la música, y hoy el tema del arte, que antes era profesión, está siendo como un hobby.
Carlos: Ha retomado la pintura, te lo digo yo.
Virginia: Por ahí estoy en eso. Estoy retomando la pintura, el dibujo.

-- Fuerte competencia, Carlos.
Carlos:
 Estoy temblando.

-- Esto daría para mucho más, pero vamos a parar acá. Yo creo que en una segunda etapa vamos a seguir charlando estos temas. Les agradezco muchísimo, ha sido un momento muy agradable con ustedes.

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Luego de finalizada la entrevista en el programa La Ventana, posan el matrimonio de Carlos Enrique Gómez Centurión y Virginia Agote y su conductor Juan Carlos Bataller



Carlos Enrique Gómez Centurión y Virginia Agote, junto al conductor del programa La Ventana, Juan Carlos Bataller, durante la entrevista en el ciclo "Historias de familias" emitido el 6 de marzo de 2026


Enrique Gómez Centurión y Virginia Agote, se casaron en 2006 y residen en Zonda.







Lucía Gómez Centurión, hija de Carlos y Virginia, se casó con Darío Barassi. En la imagen con las hijas



Una foto en familia, donde aparecen el ex gobernador de San Juan, Carlos Enrique Gómez Centurión y su esposa Beatriz Rizzotti.





Carlos Enrique Gómez Centurión en un baile de gala con su madre Beatriz Rizzotti.







Carlos Enrique Gómez Centurión, ex gobernador de San Juan, padre de Enrique


Beatriz Rizzotti, madre de Enrique





Una foto de la familia Gómez Centurión - Rizzotti






































































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Imagen de Fundación Bataller, restaurada y coloreada con IA


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