Un trabajo preparado por Juan Carlos Bataller. El material publicado en esta serie de notas puede encontrarse con mayores datos en San Juan al mundo, el portal de la Fundación Bataller. Fotos restauradas y coloreadas con IA
Para las nuevas generaciones, hablar de Jaime de Lara es hablar del Gringo, con su ingenio, su amor por el turismo, sus maravillosas fotografías, su inconstante ingenio. O de los hijos del Gringo, artistas de la fotografía o la música.
Pero hubo otro Jaime de Lara, abuelo del Gringo, que fue un hombre emprendedor y también de gran ingenio. Llegó a San Juan siendo apenas un niño, con diez años y en poco tiempo prosperó y llegó a convertirse en el creador y propietario de Casa Lara, uno de los más legendarios comercios de la provincia y más importantes del interior de Argentina.
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Todo comenzó en Granada, a principios del siglo XX. Allí vivía Jaime con sus dos hermanos: Fernando y Luis. La familia tenía un molino y el padre de los jóvenes, Jaime de Lara, tenía una relojería en la que trabajaba su hijo homónimo. En esa época España peleaba por Ceuta y Melilla y a los chicos, desde los catorce años, los preparaban para la contienda. Los hermanos de Lara sabían que ese era el futuro más próximo que tenían y no estaban dispuestos a resignarse a eso. Así que Fernando, el mayor, partió a Argentina y se instaló en San Juan.

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Con el tiempo, en la provincia, Fernando comenzó a construir un molino en una de las esquinas de General Acha y 25 de Mayo. Tenía cuatro pisos de alto y era un edificio moderno para la época. Para terminar la construcción, en 1911, mandó a llamar a sus dos hermanos que habían quedado en España, Jaime y Luis. Los tres terminaron el molino, pero no siguieron juntos.
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Jaime, que tenía experiencia trabajando en la relojería de su padre, compró un torno a pedal y comenzó a hacer ejes y cajas pedaleras para bicicletas. Terminó fabricando este medio de transporte y, de a poco, empezó a venderlo y, a su vez, ideó una novedad para esa época: El alquiler de bicicletas. Eran tiempos muy diferentes, no había tanta inseguridad y la gente confiaba en la palabra. Así que bastaba con que la persona dijera cuando devolvería la bicicleta, para que el préstamo se realizara. El español llegó a registrar la marca de bicicletas “Formosa”, que llegó a ser nacional.

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Durante esos primeros años de negocio, alquilaba una habitación para el taller, tenía además una piecita y un baño, sobre calle Tucumán, 50 metros al norte de Libertador. Tenía ahorrados cuatro pesos y con ese capital decidió invertir en un cartel que colocó en el frente y que rezaba “Se arreglan y alquilan bicicletas”. Solo el primer día que abrió con ese detalle, logró reunir doce pesos.
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En esa misma época, Jaime conoció a María Dolores Margarita Rodrigo, hija de inmigrantes españoles, con quien se casó. Además de ayudarle en el negocio, “Lola” compartía con su esposo el amor por el arte. Él tocaba el piano y la flauta traversa y ella tenía gran talento para el canto.
El pequeño negocio de las bicicletas comenzó a crecer, Jaime incorporó nuevos productos y comenzó a alquilar locales más grandes. Una de las primeras cosas que incorporó fue vitrolas a manija, que compraba en Buenos Aires y discos de pasta.
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Jaime y Lola tuvieron cinco hijos: Adoración, Jaime, Oscar, Margarita y Enrique. En la medida que la familia creció, también lo hizo el negocio Casa Lara. Antes del terremoto de 1944, el granadino adquirió la esquina de Libertador y Tucumán, en la que actualmente está Ribeiro. Contrató al reconocido Walter Melcher, que construyó el edificio para el negocio con todas las precauciones teniendo en cuenta el terremoto de 1894.
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En Casa Lara los sanjuaninos podían comprar de todo. Desde perfumes hasta un disco. El negocio tenía electrodomésticos, también máquinas para cortar fiambre y balanzas, además allí se vendieron por primera vez las motos Harley Davidson, entre los primeros compradores estuvieron los hermanos Cantoni y los Graffigna; también había Vespa, Gilera y más tarde vendieron jeep Willys.
Fuente:
Publicado en La Pericana,
edición 482 del 5 de abril de 2026

