Josefina Gesumaría de Castilla, a los 98 años habla de los cambios vividos como hija, mujer, esposa, madre, abuela y bisabuela. “Todo cambio fue para mejor, aunque algunos no los comparta”. Una entrevista de Juan Carlos Bataller

-¿Dónde naciste?
-Nací en la ciudad de Córdoba el 14 de setiembre de 1927.

-¿Qué recuerdos tienes de tus padres?
-Mi padre murió cuando yo tenía 12 años. Era un inmigrante italiano. Padre muy cariñoso y atento a nuestros gustos, siempre nos llevaba a la plaza Colón. Tengo una hermosa foto de él conmigo y 2 hermanos pues una hermana menor nació 4 meses y medio después que él falleció. Tengo de él hermosos recuerdos.

-¿Alguno en especial?
-Cuando viajaba a Buenos Aires me llevaba. Tenía un tío que era propietario de un hermoso restaurante con muebles de madera lustrada en la calle Reconquista, “La Corneta del Cazador”. A la tarde servían el té con exquisitas masas, elaboración de ellos. En una ocasión mi padre me llevó a ver la ópera Aída en la Rural con todo un gran despliegue. Recuerdo el día que falleció. En esa época las viudas vestían todo de negro, incluso con sombrero negro y velo que les cubría toda la cara. Mi mamá no fue la excepción. Yo debía usar traje de seda negro con mangas largas.

-Hablaste de tu padre. ¿Y tu madre?
-La relación con mi madre era buena. Cuando mi papá falleció, mi madre tuvo que vender la casa y nos fuimos a vivir con mis abuelos maternos cerca de la plaza Colón.


Josefina y sus hermanos posan junto a su padre, Cayetano Vito Gesumaria. Su madre se llamaba Francisca Alercia.

Recuerdos de aquellos años de niñez y juventud

-¿Cómo era el lugar de tu infancia?
-En vida de mi padre vivíamos en una linda casa al lado del Club Juniors. Hacían en él hermosas fiestas y nosotros íbamos a curiosear.
Con mi hermana nos gustaba ir a las montañitas a recoger uvitas del campo. Con mi hermana Norma, 2 años menor que yo, jugábamos con figuras de mujeres y vestimentas que recortábamos de revistas. Nos entreteníamos vistiendo a esas figuras. Andábamos en bicicleta por los alrededores. No había ningún peligro. Recuerdo que a la tarde las mujeres se arreglaban y se sentaban en la puerta en un escalón para ver pasar el tranvía.

-Y llegó la hora de comenzar los estudios…
-Fui a una escuela primaria cerca de mi casa y luego estudié Secretariado General en la Escuela de monjas 25 de mayo.

-Cómo era la juventud de una chica en tiempos que todo era distinto desde los noviazgos hasta la vestimenta, los bailes, cómo se conocían con otras personas.
-En época de mi juventud todo era distinto a la época actual. El noviazgo era con visita jueves y sábados en el comedor de la casa, con mi madre sentada muy seria en un sillón. Los novios uno de un lado de la mesa y el otro del otro lado. Cariños, nada. A los bailes se iba con la madre y te sentabas al lado de ella si no tenías novio, entonces venía el galán y te invitaba a bailar. Aceptabas o no.

-¿Cómo vestían?
-Nada como ahora. La moda no cambiaba. Mientras la ropa te quedaba bien la seguías usando.


 Josefina Gesumaría de Castilla a los 19 años

El casamiento y la llegada al San Juan post terremoto

-Y un día te casaste…
-Te cuento que nadie se iba a vivir con el novio si no estaba casada por civil e iglesia. Me casé y me vine a vivir a San Juan hace 76 años porque a mi marido lo trasladaron de su trabajo. Mi hija mayor tenía 1 año de edad. Amo esta provincia. Tengo 5 hijos y actualmente 10 nietos. Recientemente se aumentó la familia, 8 bisnietos.

-¿Viviste el terremoto del 44?
- El terremoto de 1944 no lo viví en San Juan, vivía en Córdoba y se sintió levemente. Vine a San Juan con mi marido y mi hija mayor en el año 1950.

-¿Qué San Juan encontraste?
-La ciudad era pequeña, nada que ver con lo hermosa que está ahora. No existía el auditórium que es considerado uno de los 10 mejores del mundo. Tampoco el Centro Cívico, la avenida de Circunvalación con tan hermosa vegetación (árboles, césped, flores), las casas de familia y departamentos bellísimos, los barrios cerrados. El Parque de Mayo era pequeño y ahora luce su hermoso ese jardín vertical.

-¿Cómo era la vida en pareja?
-La relación de pareja era muy buena, buenos compañeros. Se iba mucho al cine. No había boliches. Nos juntábamos en una casa a comer, bailar. Recuerdo que en un carnaval nos disfrazamos las mujeres y el marido tenía que descubrir cuál era su mujer. Los hombres eran muy de la casa. Llegaban a almorzar y cenar. No había juntada de hombres solos.

-Era un tiempo en el que el lugar de la mujer era su casa…
-La mujer se quedaba en su casa. Atendiendo todas las necesidades: limpieza, arreglo, etc. El cuidado de los hijos estaba a cargo de las madres. Yo tengo 5 hijos, pero había familias más numerosas. Hace unos años la mujer comenzó a estudiar abogacía, medicina, ingeniería y hay muchas empresarias, dirigentes en distintos rubros.

-¿Y cómo era tu vida?
-Estudié Secretariado General en un Colegio de monjas en la ciudad de Córdoba donde nací. Ingresé a trabajar en la West Indian Oil Company, una empresa petrolera muy importante en aquella época. Los cargos de telefonistas y taquígrafas eran ocupados por mujeres y sus jefas eran mujeres. Ninguna mujer estaba a cargo de un Departamento o Sección, sólo los hombres ocupaban los mismos.

-Cuando me inicie en periodismo recuerdo que trabajabas en el ministerio de Economía…
-En el año 1987 el ingeniero Ricardo Basualdo me convocó para trabajar en un cargo de Relaciones Públicas en el Ministerio de Economía. Luego fui nombrada en el área administrativa de dos reparticiones del mismo ministerio. Posteriormente pasé a la Legislatura Provincial como secretaria privada del vicegobernador acompañándolo también cuando en ocasiones ocupaba el cargo de gobernador. Me jubilé en este cargo.


El día que cumplió 98 años Josefina Gesumaría de Castilla apaga la velita junto a sus cinco hijos: Mónica del Carmen Castilla de Meli, Enrique José Castilla, Daniel Federico Castilla, María Josefina Castilla y Viviana María Castilla de Quinteros


Protagonista y testigo de un tiempo de grandes cambios

-Has sido testigo y protagonista de muchos cambios. ¿Cómo los viviste?
-En el transcurso de mi vida he vivido muchos cambios en distintos aspectos de la vida. Te cuento algunas cosas de otros tiempos. De chica en Córdoba existían los tranvías. El motorman parado adelante lo conducía y el guarda cobraba los boletos. Se cocinaba con carbón, luego las cocinas eran con garrafas de gas y llegamos al gas natural. Mi mamá hacía los tallarines, los ravioles, el pan. Todo amasando. Ahora se usan las máquinas para elaborar esos alimentos. Al pan se lo cocinaba en horno de barro. No faltaba en las casas uno de ellos. Las planchas eran a carbón, ahora eléctricas. Hasta regulan la temperatura de acuerdo al tipo de tela.

-Muchos cambios…
-Los teléfonos no existían en los domicilios. Se iba al almacén en donde tenían colgado unos grandes aparatos negros. Luego aparecieron las cabinas telefónicas dispuestas en la calle o en negocios llamados locutorios. Para hablar a la larga distancia o a algún departamento de la provincia se debía solicitar la llamada a una operadora que indicaba el tiempo de demora para la comunicación. La telefonía ha sido uno de los grandes cambios. Hoy el celular es indispensable para cualquier persona. Yo me he adaptado bastante bien a este cambio. Lo uso no sólo para hacer llamadas si no también que veo la misa, escucho música, utilizo WhatsApp. Formo parte de varios grupos a través de los cuales recibo noticias, artículos interesantes y hasta leo diarios electrónicos.

-También hay que decir que hemos perdido en seguridad…
-Es cierto. Las casas no tenían las puertas que daban al exterior cerradas con llave durante el día. Sí, se cerraban a la noche. Hoy en día vivimos entre rejas tanto en puertas como en ventanas. Y a no olvidarse de cerrar con llave. Era tal la seguridad que existía que mis hijos iban al colegio, a inglés y a otras actividades solos en el ómnibus.

-Tenés un hijo prestigioso médico. Hubo muchos cambios en la medicina…

-Los cambios han sido muchos. En aquellos tiempos no había obras sociales y no existían los antibióticos. Las vacunas no se habían descubierto. Viví la época de la parálisis infantil. Un primo quedó con problema de movilidad y no puedo olvidar el caso de una chica de 15 años que quedó paralítica y con respirador. La medicina ha cambiado mucho para bien. Entre otros grandes cambios que recuerdo, es que a los bebés se les ponía pañal fino y grueso que les cubrían desde la cintura para abajo, era un “matambrito”. Ahora tienen las piernitas al aire libre en verano y en invierno cubiertas y las pueden mover libremente. El médico te visitaba en la casa incluso los médicos de niños que eran muy amables.  Mis hijos cuando no se sentían bien pedían que su pediatra los viniera a ver.

Los cambios en la vida cotidiana con la mujer como gran protagonista

 -El gran cambio fue en la mujer…
-Las mujeres vestían de manera elegante, con lindos zapatos de cuero. Hoy la vestimenta es informal. Antes las mujeres no ejercían cargos de jefatura, sólo los hombres. Algo que, con la organización y ampliación del Estado cambió. En la Esso cuando comencé a trabajar, las mujeres eran telefonistas y taquígrafas, ninguna ocupaba un cargo de Jefatura.

-Y ni hablar de los cambios en la vida cotidiana…
-De las heladeras pequeñas que no hacían hielo, éste se compraba en barras, llegamos a las heladeras con freezer y programables. Los lecheros iban por la calle con sus vacas, las ordeñaban y vendían la leche al pie de la vaca. Para obtener fotos se iba a la casa de fotos. Cuando era chica mi papá nos llevaba a mis hermanos y a mí a la plaza. Ahí nos sacaban fotos. Las máquinas fotográficas eran grandes, montadas sobre unas patas largas, el fotógrafo se cubría la cabeza con un trapo negro.

-¿Y en el trabajo?
-En el Ministerio de Economía primero tuvimos máquinas de escribir infernales, había que presionar fuerte sobre las teclas y si había equivocaciones eran muy difíciles de corregir. Luego recuerdo que teníamos que hacer las leyes porque no había Cámara de Diputados, era una gran tarea pero tenía un excelente grupo de trabajo. Había que buscar, investigar datos de acuerdo a lo indicado por el Ministro de Economía. Compraron una máquina de escribir que tenía un visor, guardaba hasta 800 caracteres, se corregía, se presionaba una tecla y se reproducía ese texto ya corregido. Así se iba trabajando cada 800 caracteres.

-Todo cambió y se agrandó el Estado…
-Recuerdo que era Ministro de Economía Baliña, él miraba los planos del Hotel Sussex para que en dicho edificio funcionara la Legislatura Provincial. Actualmente ha aumentado tanto la cantidad de empleados que debieron hacer otro edificio.

-¿Cómo viviste los cambios culturales?
-Para mí, en general, todos los cambios en la sociedad fueron para mejor. No estoy muy de acuerdo con el divorcio, ni con el matrimonio igualitario porque pienso que Dios creó el hombre y la mujer y eso es lo natural. Con respecto a los divorcios y como consecuencia de ello las familias ensambladas, he escuchado a juezas contar que existen muchos casos en los que las mujeres hacen diferencias entre sus hijos y los hijos de su pareja.

-La religión ha perdido influencia…
-La crisis religiosa me preocupa y me da pena.

-¿Cómo se llega a los 98 años lúcida, interesada en todo lo que te rodea, con proyectos y realidades? ¿Hay una receta?
-Leo mucho, estoy siempre muy actualizada de lo que sucede en nuestra provincia, en el país y en el mundo. Me encanta conversar. Mi marido me decía que yo hacía hablar hasta las piedras.

-Y seguís trabajando…
-Soy secretaria de Conciencia, organización no gubernamental presidida por Silvia Plana. Cocino, me encanta invitar a almorzar y a cenar. Incluso tengo un día fijo en la semana en el que vienen a almorzar dos nietos y un bisnieto. A veces se agregan otros comensales de la familia. Tengo anotada todas las fechas de cumpleaños de personas que me interesan. Si bien las consulto todos los días recuerdo la mayoría. A los miembros de mi familia los llamo a las 12 de la noche, me encanta ser la primera en saludar.


Fuente: Entrevista publicada en El Nuevo Diario, edición 2185 del 28 de marzo de 2026