El
establecimiento estaba ubicado en la esquina de 25 de Mayo y San Martín (hoy
Rawson), en una superficie de 18 mil metros cuadrados. La sociedad nació en
1910, fruto del empuje de tres españoles.
Tomás Muro
había llegado al país en 1884. Era riojano de Logroño. Tras vivir algunos años
en Buenos Aires, se radicó en San Juan en 1890.
Don José A.
Bustelo (padre de Francisco Bustelo Barcia) llegó a la Argentina en 1906 con el
solo objetivo de visitar a sus hermanos radicados en Mendoza. Pero tres años
después se radicó en San Juan.
El tercer
socio fundador fue Vicente Bernáldez y el apoderado general, Manuel Barcia Ron,
con cuya hija se casó Bustelo.
Muro,
Bustelo y Cía fue una poderosa empresa que en 1920 poseía un moderno molino con
el que elaboraba 300 bolsas diarias de 70 kilos de harina y subproductos como
afrecho y afrechillón. Se le adosaba una industria del descarozado de frutas
sanjuaninas y envase y selección de pasas, donde trabajaban 150 operarios en
épocas de cosecha.
Además,
poseía viñedos en Angaco, Santa Lucía y Cochagüal y una bodega que comenzó
produciendo con las marcas “Atila” y “Pandereta”. En la foto, el frente del
edificio de la empresa, como era en 1920
Foto
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