El conocido psiquiatra Juan López, que dirige la cátedra de violencia de la UNESCO sostiene que «vivimos con un nivel de ansiedad y angustia muy altos”
-Doctor López… ¿Vamos hacia un mundo cada vez más violento?
– Hay una violencia extrema que es de larga data. Esto no es una cuestión que ha comenzado ahora. Yo dirijo ya hace muchos años un programa de Naciones Unidas, de UNESCO, sobre la temática y el abordaje a la violencia. De lo que la titulamos en aquel momento como desafío transdisciplinario, porque la violencia provoca un trasvasamiento del conocimiento para abordarla.
-¿Qué se entiende por trasvasamiento?
-Nosotros trabajamos muy ligado con la violencia a las ciencias jurídicas, pero yo no soy abogado. Los abogados jueces tampoco son médicos y tenemos que ir a un pensamiento de trasvasamiento de conocimientos, que nos sirva a ambos. Yo entendiendo las ciencias jurídicas y ellos entendiendo de algún modo la estructura mental, porque nosotros vemos las consecuencias de la violencia, pero la violencia tiene causas, algunas mucho más biológicas, cada vez en un grado menor, y otras son una mezcla de biológicas, sociales, psicológicas, individuales y yo hoy diría hasta políticas y económicas.
-Siempre preocupantes…
-La violencia ha alcanzado ya una magnitud que yo diría hasta los estados desarrollados han perdido un poco el control de la violencia. Yo he vivo muchos años en París y tengo mi experiencia de largos años de Francia, en este programa. Usted ve Estados Unidos, la violencia se maneja y va a la par de la cultura. Nosotros no tenemos la cultura de que un chico entre a una escuela y con un arma mate 15 o 20.
-Hay otras formas acá…
-Las cosas se van copiando y no hace mucho tiempo en Mendoza una chica con un revólver que aparentemente se lo había sacado al papá atentó en el colegio. La cultura se ha generalizado y en eso tienen mucho que ver los teléfonos celulares. Yo creo que vamos a una velocidad donde ya la transculturalidad es lo diario, lo que se vive, Entonces usted no sabe cuánta gente anda desequilibrada en el mundo para llevar adelante procesos de imitaciones, de exhibicionismo.
– La rapidez de los cambios acrecienta la violencia?
– Sí, la acrecienta. A lo mejor no como violencia directamente, pero sí como ansiedad, como angustia, no le quepa la menor duda. Hoy el mundo está con un nivel de ansiedad, de angustia. Lo dijo la OMS después de la pandemia. Vamos a vivir un siglo de la ansiedad. La ansiedad mata. Es lo que usted quiere hacer con la cabeza en la velocidad que su cabeza se lo impone, pero lo que usted a veces no puede hacer con el bolsillo. Tengo la ansiedad de comprarme, no sé, un traje que vale 10.000 dólares, pero no tengo el bolsillo para hacerlo.
-Y cuando eso ocurre ¿qué pasa?
– Hay un desencuentro en cada persona por mecanismos que se desplazan, que antes no eran conocidos. Mire, hay cosas con las que yo no estoy muy de acuerdo psíquicamente hablando. Yo el año que viene cumplo mis 50 años de médico. Voy a lo siguiente. Hay una suerte que a veces digo de exhibicionismo, de adelantar ciertas cosas. Está bien, que Elon Musk pueda adelantar cosas. Creo que es una persona que trabaja, a la que hay que tener en cuenta para el progreso futuro de la humanidad, pero yo no sé si la humanidad está preparada para soportar tal bombardeo en tan corto tiempo, con humanoides que aparecen con esto, con lo otro, con coches que revolucionan. Hay que ver qué porcentual del mundo puede tener acceso a eso y qué porcentual del mundo está fuera de eso. Pensemos que en ciertas zonas del África hay gente que gana 2 dólares por mes…
– Es como que hay una ruptura.
– Exacto. Hay una ruptura que se llama ruptura epistemológica, que hay palabras que no se van a encontrar más y usted entra en un vacío, en un vacío que usted no tiene lenguaje para acomodar el presente a la velocidad que va. Por ende, la ansiedad y la angustia van a ser los síntomas, porque no son enfermedades. La ansiedad y la angustia son dos síntomas que caracterizan muchas enfermedades dentro del espectro de la psicopatología. Pero van a ser dos síntomas que nos van a acompañar un siglo mal, muy mal, porque el hombre no alcanza a acomodar todo lo que se le viene.
-Y es imparable…
-Mire, yo trabajo con la inteligencia artificial y me he tenido que subir al chat GPT, está claro, porque si no, no existo. Es deslumbrante. Yo puedo hacer un programa de victimología hoy en 5 minutos, incluso un comparativo siempre que sepa cargar el GPT o la inteligencia artificial, si no no tiene conocimientos usted no puede. De todos modos, es tan espeluznante lo que pasa, que evidentemente nunca uno imaginó que un sistema informático iba a tomar toda la memoria mundial del conocimiento y lo iba a sintetizar en 3 minutos. ¿Sí? Okay. Es deslumbrante. Ahora usted tiene que entender que nosotros tenemos procesos que tienen que ver con un cerebro que ingresa elementos, egresa elementos y que tiene un poder de captación determinado que no va a esa velocidad y que usted lo está sometiendo a velocidades mayores.
– Lo está estresando.
– Claro. Pero cuando usted somete el cerebro también somete el corazón. Con una cierta bradicardia o taquicardia o una arritmia lo acelera porque va todo en conjunto. El cerebro maneja todo. Si usted anda mal del cerebro, usted no puede funcionar. Tal vez usted si hoy está cojo de una pierna puede venir a trabajar, pero si hoy le falla la cabeza, no puede venir a su programa.
Entonces, hay una suerte como de locura lanzada donde la violencia se va a sumar a hechos que ya vienen ocurriendo.
-¿Cuáles?
-Yo le voy a dar uno. Un hecho muy importante es el consumo de drogas y violencia. Consumo de drogas, violencia y delincuencia. Capítulos importantísimos. Lo está viendo en Venezuela. Cómo un Trump ataca a un país y puede en estas cuestiones de no injerencia de Naciones Unidas meterse en un país a resolverlo a través de la droga. ¿Será cierto? ¿No será cierto? ¿Qué se replantea uno? Yo pienso que no es cuestión de hacer la guerra por la guerra, pero que los narcos están y este es un problema para todos los políticos del mundo también es cierto.
– Los que tenemos algunos años estamos vivieendo un mundo que se va desvaneciendo. Para bien o para mal está surgiendo algo distinto. ¿Cómo lo ve usted, doctor?
– Sí. Es decir, probablemente algunas cosas sean para bien. La medicina ha avanzado mucho utilizando una cantidad de aparatología importante, sin riesgos. Creo que hay un avance sobre todo en las ciencias pero hace falta ciertos ordenamientos. Mire lo que pasa en la educación. Hablábamos recién esta cuestión de lo que usted planteaba de la educación. Hace un par de años hicimos por medio de la fundación y en compañía de la Cámara Minera una cantidad de coloquios en el interior de la provincia observé que chicos saben más de teléfonos que los maestros. Entonces, los chicos le han perdido el respeto al maestro porque hay tantas cosas que se manejan con la informática y con el teléfono que el chico no espera la respuesta. Ese es un tema.
-Cambia el orden lógico…
-El segundo tema han sido las equivocaciones que han cometido los sistemas educativos. Mire, yo tengo nietos en París, no pueden ir con teléfono a la escuela. No es de ahora. Están trabajando sobre una ley en Europa donde van a prohibir probablemente la venta de teléfonos a menores de 18 años. Yo creo que el teléfono es algo que los mata a los chicos, los termina realmente distorsionando a nivel de procesos de aprendizaje. Tienen una dispersión mental descomunal, no se pueden concentrar si no es a través de iconos y esta velocidad que han tomado con el teléfono en una en una especie, llámele, de comunicación interfásica que nosotros no conocimos, porque en nuestra época teníamos que estudiar, concentrarnos, dar la lección.

– Lo veo muy optimista de que Francia pueda parar esto, porque realmente donde yo ya desconfío es en la misma familia. Mire, viene una escuela y organiza los viajes de fin de año o los viajes de cualquier cosa, o la campera. Y hay que tener plata y hay parte del grupo que no tiene plata y hay papás que dicen, «A mí no me importa, mi hijo sí va y va y mi hijo va a tener teléfono celular. Y entonces es el otro problema que se presenta.
– Claro, porque fíjese hasta dónde ha llegado esto. Hasta las marcas estigmatizan. Ya no es un auto o la casa que usted tiene. Hay chicos que tienen angustia porque no tienen acceso a lo que tienen otros. Están estigmatizados. Y eso genera una frustración que no la trabaja. Y yo me pregunto como analista y psiquiatra, ¿qué va a hacer ese individuo si desde los 10, 8 o 9 años está viviendo con la frustración y quedó con la frustración a vida? Frustración que arrancó en un teléfono, mañana en un diploma, pasado en una casa, después en un auto. ¿Usted se lo imagina? Es una bomba de tiempo, una bomba. O sea, generamos bombas de manera permanente, pero todo dislocado.
-Es como si el mundo estuviera enfermo…
-¿Quiere que le diga la verdad? Yo creo que el mundo está no loco, reloco, porque lo que usted tiene que tener es conocimiento, por qué piensa, a dónde va y para qué. No es solamente el interés de hacer dinero. Yo no soy ningún filántropo, digamos, atiendo, trabajo, cobro. Pero a ver, hay órdenes, ¿me entiende?
-Insisto, hay un mundo que se está desvaneciendo ante nuestros ojos. De pronto casi desaparecen los diarios y libros de papel…
– El tema es cuándo se va a acabar el papel. Yo creo que yo no voy a alcanzar a ver que en los países europeos se acabe. No creo. Le Monde sigue existiendo como Le Monde. Le Figaro sigue existiendo como Le Figaro. O sea, no hay diarios en Francia que van a cerrar de un día para otro.
– Espero que no los cierren.
– No creo que los puedan cerrar. Yo creo, que lo que puede haber es un colapso en algún nivel de esto. Tal vez un colapso vendría bien.
– Pero hay cuestiones básicas que se nos van a ir presentando. Como la segmentación de la población, un creciente “viejismo”, hay menores de 30 años que no ven televisión, ni escuchan radio, ni leen diarios. Todos se manejan con este teléfono y las redes sociales…
– Exacto. No hay incorporación, de la escritura, del lenguaje. No, no hay tiempo. Cada vez es mayor la velocidad. Yo creo que la neurología va a tener que hacer muchas investigaciones con el cambio de los cerebros, ¿no?
– Si usted fuera una empresa, yo le diría, abra varias sucursales porque se le viene mucho trabajo, ¿no?
– En este país nunca faltó el trabajo para psiquiatras o psicoanalistas. Usted sabe que nosotros después de los Estados Unidos siempre hemos sido la segunda colonia de psicoanalistas.