Aldo Rivero nació el 21 de julio de 1938, en
San Juan y falleció en Buenos Aires el 20 de marzo de 2003. Fue uno de esos
sanjuaninos más reconocidos en Buenos Aires que en su provincia natal a la que
regresaba para ver a su madre y la que siempre recordaba con algún detalle de
sus dibujos.
Autodidacta, comenzó a
publicar sus dibujos en los diarios Tribuna, El Viñatero y Gaceta de Cuyo de
San Juan. Sus trabajos aparecieron en los mejores medios humorísticos de cada
época: en revistas como Avivato, Tía Vicenta, María Belén, Tío Landrú,
Patoruzú, Siete Días, Gente, Chaupinela, La Hipotenusa, Análisis, Satiricón,
Humor Registrado y Hortensia. Realizaba dibujos y el diseño gráfico para la
revista Mercado.
Participó en
exposiciones de dibujo internacionales, en Bulgaria, Canadá, Brasil,
Inglaterra, España y Japón. Obtuvo Medalla de Oro en el Salón Anual de
Dibujantes Argentinos en 1963 y 1969. En 1975 Primer Premio Dátil de Oro en el
Salón Internacional de Humorismo en Bordighera, Italia, y en Montreal, Canadá,
en 1977 Segundo Premio en el Salón Internacional de la Caricatura. Rivero
prefirió siempre el dibujo de un solo cuadro y particularmente el dibujo sin
texto. Esta característica estilística favoreció sin duda su aceptación
internacional, ya que la ausencia de texto brinda a sus representaciones un
carácter universal.
"A
pesar de que hacía muchos años que se había ido de San Juan, parecía que
siempre se estaba bajando del tren. No había perdido la tonada", cuenta
Caloi. "Tenía los ojos celestes y era muy morocho. Cuando hablaba
entrecerraba los ojos como si le molestaran las luces de la ciudad. Era
parsimonioso, tranquilo. Nos conocimos en Tía Vicenta, donde sus dibujos eran
muy audaces".
Siempre
participaba en exposiciones de dibujo internacionales: Brasil, Bulgaria,
Canadá, Inglaterra, España y Japón, tuvieron sus originales. Ganó la medalla de
oro en el salón anual de dibujantes argentinos en 1963 y 1969. También obtuvo
en 1975 el primer premio llamado Datil de oro, en el salón internacional de
humorismo en Bordighera, Italia. Y en Montreal, Canadá, en 1977, le dieron el
segundo premio en el salón internacional de la caricatura.
En
los últimos años estaba alejado de las redacciones. Había incluso perdido
contacto con sus antiguos compañeros de trabajo. Tenía una hija que vive
actualmente en Rosario. Rivero vivía en Buenos Aires. El humorista Cris, que lo
conoció en sus comienzos, dice de Rivero que "sus dibujos siempre me
parecieron muy originales, porque trataba de resolver las situaciones sin
palabras. Sus ideas se delineaban de un modo muy preciso en el papel".
Si te gustan las fotos del San Juan que no
conociste,
entrá en www.sanjuanalmundo.com el portal de la Fundación
Bataller