Los perros callejeros se han transformado en todo un tema en San Juan. En esta columna la historia de una semana agitada para los perros y los vecinos de una esquina céntrica.
Esquina de Sarmiento y Avenida Córdoba.
Durante varios días cuatro perros callejeros se adueñaron del sitio.
Se los podía ver desde temprano, hasta bien entrada la noche. Veamos la cronología.
* Lunes de la semana pasada, 4 de la tarde. Paso por esa esquina con cierto temor. Siempre tuve cierta aprehensión con los perros, especialmente cuando forman jaurías.
Sin embargo ellos, cuatro perros callejeros, siguen durmiendo la siesta al sol, sin importarles mi paso.
* Martes, otra vez a las 4 de la tarde. Vuelvo a pasar. Observo que los perros están más nerviosos. Dos de ellos duermen. El otro permanece al lado de una perra blanca con grandes mamas. Se ha agregado un perro negro que no forma parte del grupo. ¿Vino de visita?
* Miercoles, siempre a las 4, vuelvo a pasar. Una vecina me comenta:
-Tenga cuidado, Juan Carlos. No se acerque al pozo del árbol porque la perra ha tenido perritos y está muy nerviosa. Ladra al que se acerca y es capaz de morder.
Ya no era una perra. Era una madre defendiendo su cría, acompañada por una corte de perros.
* Jueves, salgo de casa a las 9 de la mañana y la perra está sola. Los perros han desaparecido. Camino un par de cuadras y los veo en la esquina de Sarmiento y 9 de julio. Andan como buscando comida.
* Jueves, las 4 de la tarde, vuelvo a pasar y allí están los cuatro al sol. Ya han comido. En la acequia, bajo la vereda, hay tres perritos. Uno es blanco y negro, los otros son marrones, uno más claro que el otro.
* Jueves en la noche, conté el caso en La Ventana. Y terminé diciendo:
-No se si estarán mañana. Por eso quise que los filmaran hoy, esta tarde. Perros de la calle. Más humanos que muchos de nosotros.
* Viernes, 7 de la tarde: Durante todo el día y a raíz del comentario en televisión, la equina de los perros se ha transformado en un lugar de atractivo humano-turístico.
Mucha gente, especialmente jovenes.
A través de face book recibo comentarios de personas defensoras de los animales apoyando el comentario en la tele.
* Fin de semana: sigue el desfile de curiosos. Algunos traen leche. Otros, alimentos balanceados que dejan en envases de plástico. Algo curioso: cuando llega la noche, los perros desaparecen. La perra con sus tres cachorros duerme bajo el pavimento, en la acequia.
* Lunes, 4 de la tarde: Los perritos ya caminan. La perra y su corte miran desde el bulevard y si no les gusta la cara del visitante, ladran. Una joven que acaba de darles un recipiente con leche comenta:
-Lo malo es que este es un caso entre centenares pero sino no actúa la municipalidad esterilizando los perros callejeros esto se reproduce cada día en todos los puntos de la ciudad. Esta es una batalla que los humanos estamos perdiendo y aparecen soluciones como la de los asesinos de perros…
* Lunes a las 10 de la noche: Vuelvo a tocar el tema en La Ventana. Hay muchos llamados telefónicos y mails. Hasta ese momento, al menos, agrego, ningún responsable de controlar la presencia de perros en la calle, había pasado por el lugar.
* Martes, a las 9 de la mañana: Una vecina le dice a una señora de edad que llega con una bolsa con comida para los perros (grandes y cachorros, sin distinción)
-Señora, si quiere tanto a los animales, llévelos a su casa. Con lo que usted está haciendo esta se convertirá en la equina de los perros y ya será incontrolable. No se olvide que viene mucha gente a UPCN, hay una farmacia, un colegio… Nadie garantiza que algún día un perro enloquezca.
La señora de los alimentos mira con cara de asco a la vecina, deja sobras de carne, verdura y fideos sobre la vereda y se va.
* Martes, 4 de la tarde: veo más movimiento en la esquina. Hay algunos jóvenes con una caja. Presumiblemente se llevan a los perritos.
* Martes, 7 de la tarde: vuelvo a pasar por la esquina. Ya los perritos no están. Los perros grandes tampoco. Aun quedan restos de alimentos y envases en el pozo del árbol. La acequia está repleta de desperdicios. Afortunadamente no hubo riego en los últimos diez días.
Mañana será otro día. ¿Cómo seguirá la historia?