Daniel Soler, en su columna en el semanario Tiempo de San Juan, publicó una nota referida a mi persona que realmente me emocionó. Los conceptos evidencian un gran afecto personal, lo que agradezco y retribuyo. Alguien me dijo: “Debés estar muy viejo cuando te reconocen en vida”. Puede ser. Pero también hay sanjuaninos, como Daniel, que cree que las cosas buenas hay que decirlas en vida. Yo y mi ego quieren compartir con ustedes esta verdadera caricia para el alma.
Una nota que me emocionó
Daniel Soler, en su columna en el semanario Tiempo de San Juan, publicó una nota referida a mi persona que realmente me emocionó. Los conceptos evidencian un gran afecto personal, lo que agradezco y retribuyo. Alguien me dijo: “Debés estar muy viejo cuando te reconocen en vida”. Puede ser. Pero también hay sanjuaninos, como Daniel, que cree que las cosas buenas hay que decirlas en vida. Yo y mi ego quieren compartir con ustedes esta verdadera caricia para el alma.
Como siempre yo, tarde, faltan dos horas para que impriman todo el diario, y esta nota, que tiene años de prepararse en mi cabeza, debe salir ya y punto, no sé por dónde empezar.Empiezo por la ilustración, se necesita una foto de Juan Carlos y decido hacerla sin fotógrafos, y también sin cámara de fotos. Nicolás, el hombre de la tecnología, llega hasta la redacción del Nuevo Diario sólo con el Iphone 4, teléfono dónde además editará el encuadre y colores, y de ser necesario incluso, podrá photoshopear algún detalle. Desde ahí y por el teléfono la enviara por mail directamente a la redacción de Tiempo de San Juan para su diagramación acelerada. El efecto no es nuevo, ya lo hizo el New York times en tapa, para mostrar esa revolución que llegó al periodismo con los nuevos dispositivos, y esta columna con este personaje lo amerita.
Juan Carlos Bataller, el periodista experimentado que se hizo en las épocas del plomo, de la máquina de escribir con dos dedos, estará frente a esos paradigmas que siempre le gustaba imaginar y proyectar. Él posa respeta y cree. No hay periodista, no hay fotógrafo ni cámara y no lo dice, pero la manzana mordida del Iphone la conoce bien, él trajo las primeras Macintosh, de Steve Jobs, a San Juan, cuando las redacciones aquí eran a pedal, y la innovación tecnológica para otros pasaba por las Olivetti.
Yo espero. Cualquier imagen que hagan de él, la puedo ver antes y cerrando los ojos. Lo veo hace 27 años atrás, en el inicio de EL NUEVO DIARIO, cuando yo era estudiante de periodismo y muchos de mis compañeros más adelantados hablaban de él como la única puerta cierta para aprender el oficio e incluso siendo pasantes, cobrar unos pesos. Hasta hoy siempre pagó.
Veo al Juan Carlos joven y con toda la fuerza de sus éxitos en redacciones nacionales e internacionales que había vuelto a San Juan con grandes sueños para ser profeta en su tierra, y de tanto decirlo a viva voz, contagiaba a otros.
Lo veo corajudo, enfrentando al único diario del momento y al mayor poder comunicacional de la época, al conservadurismo local, y a todo el establishment institucional sanjuanino tratando de vender una idea que ahora funciona mejor, "sanjuaninos confiemos en nosotros, si se puede, somos valiosos, hagamos, valoremos lo que tenemos”.
Lo veo nervioso, tratando de que sus ideas y la tranquilidad familiar,
no sean tan contradictorias, sin embargo existe un drama, cree demasiado. Empeña sus casa, el techo de sus hijos, y compra las máquinas para hacer una empresa, no cualquier empresa, una bien difícil,... un diario. Veo que no descansa, consecuente con su pensamiento de ofrecerle a San Juan otra visión, redobla la apuesta y pone al frente de su mayor emprendimiento a un grupo de jóvenes.(Cecilia Yornet, Carlos Ureta, Alejandro Flores, Jorge Rodríguez).
Lo veo fundando un diario, y también fundiendo el diario por tanta pasión. Lo veo loco y perdido. Ese golpe le enseñó todo.
Lo veo joven, traicionado, engañado, sólo con su familia y su equipo de confianza, con un gobierno de turno mirando para arriba, auspiciantes llamando para pedir disculpas por la gran presión y avisando que no podrían acompañar, canillitas leales y no leales atemorizados y perdiendo todo el espacio de vender un NUEVO DIARIO.
Pero también lo veo levantarse, se limpia, y cree, sigue creyendo, está enfermo de sanjuaninadas, mira para adelante, y ya tiene una gran familia que acompaña el gesto, la gente lo corona con más confianza, entonces él avanza y toma el éxito que merecía y buscaba, aunque para un NUEVO DIARIO que alcanza salir una vez por semana.
Crea concursos, degustaciones, encuentros literarios, incorpora especialistas a sus páginas, los necesita, crean los personajes que requiere para sociabilizar el producto. Funciona y fideliza, se define en un segmento y simplifica el gusto y hasta el refinamiento, la gente no lo abandona, hasta mal impreso la gente elige lo que hace. Incluso en la tele, en la pantalla amplia del 5, del cable, abre una VENTANA a una mirada que trata de innovar los formatos de televisión política.
Cuando Chighizola lideraba en el 2000 la televisión local su espíritu de competencia no se amilana y vuelve a apostar todo. Se anima a más televisión, incluso hasta en un formato diario, transforma un quincho en set, y hasta hoy, LA VENTANA no paró en las noches de Canal 5, reinventó las mañanas de Canal 8 con su hijo Mariano, en la Fundación Bataller coronó el mayor archivo histórico de imágenes que tenga la provincia y todo es liderado por él y es capaz de liderarlo todo.
Por las dudas y como si no fuera poco el haber sido protagonista en el pasado, de serlo en el presente, también se encargó de dejar tareas pendientes en un libro para el 2035 para cuando no esté, pero que su mirada sea protagonista, lo hizo frente a un concurrido y vital auditorio de los personajes más influyentes e importantes del San Juan hoy.
Reconocimiento. Él lo tiene, por suerte puede verlo y sentirlo. He tenido varias diferencias profesionales, hemos estado muy cerca y muy lejos muchas veces. En el peor momento profesional de mi actividad, él y su familia me dieron una gran ayuda. También cuando cumplieron 20 años con honor trabajamos en sus festejos que fue el primer evento multimedial de esta provincia que hicimos juntos y le encantó esa noche y al otro día, pero dos días más ya no. No es una vulgaridad citar estos casos, lo hago porque es una realidad de los tipos diferentes que siempre están exigiendo y creando futuros, insaciables de ver los detalles, todos, y hacer casi siempre más y mejor.
Juan Carlos Bataller no es un tipo fácil, no puede serlo. Su vida empresaria está marcada por su mirada intrusa de periodista, por su coraje de emprendedor, por su estrellato de figura televisiva, por su obligación responsable de empresa familiar, porque aprendió en canas, por la complejidad nacional de encuadrar negocios y ser sobreviviente, por los turnos cíclicos del color gobernante. Hace 27 años que creó una empresa de las que nacieron varias otras y sigue haciendo destinos nuevos.
Él cree en él y en San Juan y en los que creen en él y en San Juan y avanza. Llegó,... pero sigue inquieto, él sabe que no puede detenerse, sigue en el camino sin irse de su casa, sin mudar de vecinos ni de amigos, crece y cree aquí en su tierra, por suerte lo tuve cerca y aprendí.