La panificadora se llama El Nihuil y es propiedad de María Jesús Berruezo. Está ubicada en Villa Nueva, Guaymallén, Mendoza. Varios de sus productos, entre ellos el pan de campo cortado en rebanadas, están todos los días en las góndolas de una cadena de supermercados sanjuaninos.

<>La panificadora se llama El Nihuil y es propiedad de María Jesús Berruezo. Está ubicada en Villa Nueva, Guaymallén, Mendoza. Varios de sus productos, entre ellos el pan de campo cortado en rebanadas, están todos los días en las góndolas de una cadena de supermercados sanjuaninos.

<>La empresa es de Las Paredes, una localidad cercana a San Rafael, Mendoza y se llama El Usillal. Sus productos (frutas desecadas, entre ellas ciruelas) llegan también a nuestras góndolas con la marca Cupido.

<>Don Artemio es la marca comercial de una empresa de Buena Nueva, departamento Guaymallén, Mendoza. Todos los días está en San Juan con bandejas con hortalizas frescas trozadas (zanahoria, lechuga, repollo)

<>Vanoli y Cia es una empresa de Villa Retiro, Córdoba. Vende aceitunas envasadas en sachets en los autoservicios sanjuaninos.

<>La Antigua receta, es una empresa de catering mendocina. Cada sábado llega con dos camiones frigoríficos y varias combis. Se especializan en fiestas de casamiento de alto nivel. Traen no sólo la comida y las bebidas sino también los chef, los mozos, los manteles y si usted quiere, hasta la iluminación, la música, los números artísticos, el servicio de filmación y fotografía…

<> Sanes es una empresa ubicada sobre la ruta provincial 50, en Rodeo del Medio, Maipú, Mendoza. Llega a nuestras góndolas con ajos seleccionados y envasados (dos unidades con una tela de red, simplemente)

<>Jorge Inocentti tiene una empresa mendocina que se especializa en la colocación de pisos parquet. Muchos de sus clientes son sanjuaninos. El hombre llega el sábado en la mañana con una combi cargada con cinco o seis colocadores. Trabaja con una empresa proveedora de Mendoza a través de la cual hace los contactos. El domingo en la noche regresa a su provincia con el trabajo terminado y varios cientos o miles de pesos en su billetera. Nos contaba que lo mismo están haciendo grupos de plomeros y gasistas, pintores y hasta jardineros.



Ejemplos como estos son miles.

¿Y sabe…? Ninguna de estas cosas están elaboradas por grandes consorcios multinacionales. Casi todas son pequeñas Pymes familiares que han comprendido que producir es importante. Pero mucho más importante es agregarle valor a ese producto, envasarlo y distribuirlo en todo el país o al menos en la región.


A veces uno se pregunta cuando escucha a productores sanjuaninos pidiendo precios sostén o creyendo que todas las soluciones se las tiene que dar el Estado si podemos seguir inmersos en tanto desatino, tanta malversación económica e ideológica, tantos errores conceptuales.

Porque no se trata sólo de los productos que vienen de afuera sino también de nuestra ausencia en góndolas de otras provincias.

Y no estamos hablando sólo de los productores.

Son centenares los sanjuaninos que se hacen atender por médicos especialistas de Mendoza porque no confían en los profesionales locales.

Es cada vez mayor el número de chicos que opta por estudiar en Mendoza aunque la carrera se dicte también acá porque aseguran que es superior el nivel académico.


No nos engañemos.

San Juan produce, proporcionalmente, tanto como Mendoza.

Si comparamos nuestras producciones de uva, melones, tomates, ajos, hortalizas, aceitunas y cientos de productos más, advertimos que las proporciones se mantienen.

La diferencia radica en que ellos le agregan valor a esa producción, con lo que multiplican por dos o por tres lo que reciben.

Incluso vienen y compran nuestras producciones primarias, le agregan valor en Mendoza y luego las distribuyen en nuestras góndolas.

De San Juan salen 80 millones de litros de vino y toneladas de ajo, tomates y melones sin identificar.

Llegamos al extremo que no sólo vendemos nuestra producción sin agregarle valor: contratamos trabajadores de otras partes mientras tenemos 26 mil personas cobrando ayudas sociales.

Si no advertimos donde radican nuestros problemas, San Juan siempre va a ser una provincia rica con gente pobre.


Olvídese por un momento del localismo, de que ellos tienen cinco ríos o que el petróleo le deja divisas. Y haga algunos cálculos.

Piense en las miles de  personas –obreros, profesionales, pequeños empresarios- que ya trabajan a nivel regional desde Mendoza. Desde impresores a visitadores médicos pasando por viajantes, mecánicos de precisión, fabricantes de muebles, publicistas o programadores.

Calcule el dinero que queda en hoteles y pensiones por pacientes que se tratan allí o chicos que estudian en sus universidades.

Súmele las miles de personas que trabajan en actividades relacionadas con el turismo tanto en invierno como en verano mientras a San Juan llegan más excursionistas traídos por empresas mendocinas que hasta los hacen almorzar en los ómnibus, que turistas que gasten en hoteles, restaurantes y comercios.

Si usted suma advertirá que son decenas de miles de personas que trabajan en sectores que nosotros obviamos. Y todas ellas tienen ingresos que superan ampliamente los de un obrero rural o un empleado público.


Y es acá donde queremos llegar.

En el mundo moderno importa la creación de puestos de trabajo.

Pero también interesa la calidad del trabajo.

Y en este punto tenemos que ser claros: nuestro nivel de vida no va a mejorar por producir más si no agregamos valor –entiéndase bien: TRABAJO- a los productos primarios, sino mejoramos nuestro sector de servicios sino salimos a vender nuestras producciones al país y al mundo.

Esta es la diferencia entre simple crecimiento y desarrollo.

Si no encaramos el desarrollo, si pensamos que todo depende del crecimiento de los números de la producción primaria, bueno, cerremos nuestras universidades porque nos espera un futuro de pueblo pastoril.

Y esto no es tarea sólo del Estado. Tampoco se va a arreglar porque se realicen manifestaciones, se pidan precios sostén o se hagan declaraciones sensibleras.

Esta es una tarea de gobierno pero también de empresas, de universidades, de sindicatos, de entidades profesionales, de medios de difusión. De mentalidad si usted quiere.

Es hora de madurar.

Compartir