Para un periodista de poco más de 30 años, que venía de una provincia pequeña y de costumbres tradicionales y a veces represoras, entrevistar a Ornella Vanoni en Milán fue una experiencia maravillosa. Releer esa nota, treinta años después, tiene una actualidad que deslumbra.
La conocí hace varios años en Milán.
Ella regresaba de una gira por
Y el tema político estuvo ausente.
Porque.. ¿Qué hombre podía resumir a Ornella Vanoni en el tema
político? Quién podía concentrar sus preguntas en militares, pobreza, riqueza o
democracia, con una militante del amor y de la vida y con una de las expresiones
más claras que la creación debe haber puesto sobre la tierra para decir: Esto es la mujer.
…
Para un periodista ya fogueado en el oficio,
que hacía pocos meses había asumido como corresponsal en esa Italia poblada de
personajes maravillosos, que recien orillaba los 30 años y venía de una
provincia donde se pagaba muy caro hablar con libertad de temas como el amor, el
matrimonio, la pareja o el sexo, aquella entrevista quedaría en el recuerdo, en
esa cajita con clave indescifrable para cualquier extraño y donde la memoria
guarda sus más preciados tesoros. La siguiente es parte de esa
charla.
-¿Te has enamorado muchas veces?
-Enamorarse es una enfermedad, un estado de miedo permanente. Es
vivir peor y mejor al mismo tiempo. Pero si no estás enamorada te falta todo y
sólo esperas estarlo. Es el estado natural del ser humano. Lo malo es que no
dura para siempre y lo peor que puedes hacer es mantenerlo a la
fuerza.
-¿Y cómo adviertes cuando algo no va más?
-Si con un hombre me doy cuenta que paso las noches mirando la
televisión o, lo que es peor, que me interesa más la televisión que él,
comprendo rápidamente que la historia terminó. Prefiero ver sola la televisión.
Lamentablemente no son muchos los hombres que llegan a sustituir a un buen
programa.
-No es fácil terminar una relación, aunque esté
agotada…
-Cuando pierdo se que tengo que pagar. Y no imaginan cuánto y cómo he pagado. Pero ¿Crees que cuando la piel, la sangre, el corazón demandan, tu destino puede ser compartir pijamas, pantuflas, aburrimientos, buenas noches y buenos días?.
-¿Y tu hijo Ornella?
-Un hijo es como un hombre. La relación es de odio y de amor. Lo
quieres contigo y lo quisieras lejos de ti. Lo quieres independientemente pero
también dependiente. Sientes que te
quita parte de tu vida y te descubres dispuesta a darle la otra parte.
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Ornella comenzó cantando canciones de “la mala”
como llaman en Italia a la delincuencia, la mafia. Fue el primer delirio de una
intelectual pequeño burgesa. Su público eran, precisamente, los pequeños
burgeses, que gozaban escuchando canciones de la “mala”.
-¿Qué pasó cuando cambiaste ese perfil?
-Al principio no me aceptaban en la música ligera. Tu eres
diferente, vuelve a las canciones de la mala, ¿qué estás haciendo en este
mundo?, me decían. Aprendí a defenderme con los dientes y también a sonreír.
Bajé del pedestal y me mezclé con los otros.
Pero tras pequeños paréntesis, volvía el tema del
amor.
-¿Te importa ser amada?
-¿Si soy amada? No lo sé. Lo importante es que me siento segura y
bien. Una de las peores herencias que nos dejó la cultura judeo cristiana es el
sentimiento de culpa. Nos han hecho creer que somos mejores porque nos aman,
porque somos buenos, generosos, espirituales, fieles, previsibles, protectores…
¡Estupideces!
-¿Cuál es tu verdad?
-Cuando amo soy un caníbal. Es como entiendo el amor. Pero también
sé que en el amor, el más fuerte es el que más ama. Porque quiere más. Pero
quien suscita más amor es quien tiene más intereses, además del amor. Parece que
sea inaferrable, que se desvaneciera. Normalmente son los hombres los que tienen
más intereses. Pero yo soy una mujer afortunada, con una vida plena en la cual
el espacio para el amor se limita en el tiempo. Y ocurre que el inseguro
normalmente es él. Entonces necesito tener mucha paciencia.
-¿El amor dura para siempre?
-El amor debe durar sólo el tiempo que es amor. Ni un segundo más. Cuando uno se va,
el otro, frecuentemente, continúa enamorado. Y el más enamorado es el que
pierde. Por eso soy una caníbal y quiero un caníbal, hasta que agotados nos
despidamos. Ni me entrego ni te entregues. Yo tomaré todo lo que pueda de tí y
tómame tú hasta donde llegues. Hay personas que son una fuente inagotable. Esos
son los amores que más duran. Pero hay otras tan previsibles y repetidas que se
agotan en un par de encuentros…
-Hoy con la mujer que trabaja fuera de casa, que gana su dinero,
que tiene intereses personales, cambian las relaciones de
pareja…
-Habrás vivido esa experiencia…
-No sabes cuantas veces he sentido algunas noches de cansancio
total, en las cuales no deseo nada y menos aún estar disponible. Y me he
preguntado siempre: ¿Y ahora qué
hago?. Como sólo no te bastas me necesitas. Pero ya no somos dos que
se buscan, se odian, se aman, se
descubren y se ocultan. Ya no
eres mi niño rival eterno sino mi pareja, mi compromiso, mi obligación. Comprendo entonces que llega la
hora de hacer la valija y seguir
cantando al amor en vuelo”.
-¿Por qué nos
enamoramos?.
-Mira, cada palabra que decimos ya fue dicha miles de veces. Cada
minuto que vivimos ya fue vivido. Hay millones de mujeres que han sentido y
sienten lo mismo que yo. Y millones de hombres que piensan lo mismo que tú. Pero
dio la casualidad que nos encontráramos los dos. Y fueron las frases y los
silencios, tu forma de encender el cigarrillo y de mover las manos, tus ojos astutos y mi
ingenuidad fingida. Los dos al acecho y preguntándonos: ¿Será ella? ¿Será
él? ¿Llegó al fin?. Y es entonces cuando nos transformamos en caníbales y nos
invadimos, tratando de beber toda la copa aunque rompamos el
hechizo.
Ornella mujer. ¿Cómo hablar de politica con
ella?.