En un interesantísimo trabajo, dos profesoras de la Universidad han investigado y analizado el comportamiento delictivo de los habitantes sanjuaninos durante la época de la colonia. A los efectos de esta nota hemos tomado en cuenta los casos en los que los protagonistas fueron esclavos negros.
Andrea Moreno es profesora y licenciada en Historia. Sonia
Veliz es licenciada en Geografía. Ambas son investigadoras del Instituto de
Geografía Aplicada, de la Universidad Nacional de San Juan. En un
interesantísimo trabajo han investigado y analizado el comportamiento delictivo
de los habitantes sanjuaninos. A los efectos de esta nota hemos tomado en cuenta
los casos en los que los protagonistas fueron esclavos negros.
El esclavo negro que
asesinó
a dos mujeres
En
este caso intervino un esclavo y el lector podrá advertir en toda su magnitud la
violencia imperante en la época.
El esclavo pertenecía al Dr. Don Juan
Álvarez Curtiñas, llamado Ramón. Éste había bebido demasiado y en el patio de su
patrón se había producido una discusión entre dos mujeres negras esclavas, por
un lado, Gregoria Báez junto a sus dos hijos, María Dorotea y Manuel, y por el
otro lado, Jacoba Fuenzalida (esposa de Ramón) y su pequeño niño
Bartolo.
La
noche del 23 de diciembre de 1782, el negro Ramón encontró nuevamente a
estas dos madres peleando por sus hijos, y la riña se dilataba, hasta que este
esclavo, cansado de oírlas discutir,
embiste primero a María de una puñalada, hiriéndola gravemente, y luego mata a
su esposa Jacoba y a Gregoria con varios cortes por todo su
cuerpo.
La
declaración de María Dorotea Báez expresa: “...dice que ayer jugando dos niños,
uno hijo del negro Ramón y el otro de la madre de esta declarante y por haberle
echado una gerguita a una ternera se pelearon los niños y esta declarante los
apartó despachando al de su madre que se fuese y la mujer del negro Ramón, por
causa de la riña de los muchachos, hubo disgusto con esta declarante y hubo riña
de palabras hasta quererse agarrar y así se mantuvieron hasta que vino el negro
y empezó a maltratar a la Gregoria ...y que ya acostadas esta declarante y la
mujer del negro se trabaron de razones y como tenían las camas cercanas dijo la
dicha Jacoba, que así se llamaba, esta noche ha de ser cuando yo me he de perder
y agarró a esta declarante por los cabellos y a ella también hasta que su madre
las apartó y en eso vino el negro y le dio a la declarante una puñalada por
detrás a cuyo tiempo dijo “Jesús que me ha muerto” y volviendo le dio otra por
delante, luego se decidió a golpear a Jacoba y Gregoria y también las apuñaló, y
en ese momento la declarante se desmayó”.
Luego
de haber cometido semejante atrocidad, Ramón escapa a Mendoza, y nunca lo encontraron para
dictarle una sentencia.
El
caso del esclavo Antonio
muerto
a golpes y azotes
Según
los expedientes analizados por las investigadoras sanjuaninas, los maltratos
seguidos de muerte hacia los negros esclavos eran muy comunes y también lo eran
las denuncias ejercidas contra los patrones que perpetraban tales delitos.
Como ejemplo, basta un solo caso, el del negro Manuel, esclavo del portugués Don
Antonio Biera.
La
reconstrucción del hecho se realiza en base a las distintas declaraciones, tanto
de los testigos como del acusado. Según los testimonios, Don Antonio abusó de su
poder, maltratándo despiadadamente a su negro esclavo: “...dice que un día de la
semana vio el declarante salir a un negro nombrado Manuel, con grillos de la
casa de Don Antonio y como la casa de este declarante se encuentra al lado de la
del acusado, llegó hasta su casa pidiendo justicia y que quería ver a los
señores alcaldes para que dispusieran del él y no lo dejaran.
De allí lo
agarraron de los grillos y lo voltearon contra el suelo y lo arrastraron el
dicho Antonio y su hijo dándole muchos golpes con las manos y pies y que
habiéndolo encerrado, le consta a este declarante, que el día viernes oyó
azotería en lo del portugués... Dice que habla con un negro esclavo de Don
Antonio y le comenta que el negro Manuel había muerto de azotes y que hace un
día fue enterrado en San Clemente y que además, sabe que tiene a una negra con
grillos y en cueros encerrada en una habitación de su casa".
El hecho ocurrió
el 4 de abril de 1784 y en la declaración, Don Antonio Biera justifica su
proceder así “...
el negro se fugaba, por eso estaba con grillo y por eso lo azoté
…”
El
cuerpo del esclavo Manuel fue enterrado clandestinamente en San Clemente,
aduciendo primero que había fallecido “por
estar enfermo de empacho y luego la mujer del Antonio Biera dijo que había
muerto de lombrices”. Pero en realidad, por el contenido de las declaraciones,
sabemos que había muerto por azotes y golpes en la cara y
cuerpo.
La
homosexualidad
era
un delito
Entre
las diferentes acusaciones en contra de Don José Ignacio Gómez se encuentra la
de homosexualidad donde
se implicaba a un negro esclavo llamado Esteban, del convento de San Agustín,
pues la declaración del Prior dice así:
“...según tengo noticia de todos los religiosos de mi convento había trabado una
suma amistad y familiaridad con mi esclavo de la que yo estaba indeciso, con
motivo de esta amistad no había casi día alguno, el que yo saliese fuera, en el
que el expresado Gómez no comiese, almorzase o merendase con mi esclavo del que
yo confiaba las llaves de mi celda y despensa (ignorante de semejante
intimidad)...”.
Cuando
Gómez hace su descargo niega esta relación con el negro esclavo y al finalizar
el juicio, es condenado a prisión por este delito (1 caso, 0.4%).
Don José
Ignacio Gómez también había sido acusado por robo en el Convento de San Agustín
el 6 de abril de 1790.