Ya no caminan nuestras calles. Pero hasta bien entrado el siglo XIX constituían una presencia corriente en nuestra ciudad, desempeñando distintas actividades. Centenares de negros fueron traídos como esclavos durante toda la época colonial.

Ya no caminan nuestras calles. Pero hasta bien entrado el siglo XIX constituían una presencia corriente en nuestra ciudad, desempeñando distintas actividades. Centenares de negros fueron traídos como esclavos durante toda la época colonial. Trabajaron en casas de familias, fincas y conventos. Desempeñaron en algunos casos las labores mas pesadas. Acá tuvieron hijos, fueron convocados como soldados y de a poco tuvieron cada vez una menor presencia. Esta es  la historia de la esclavitud negra en nuestra provincia.


Un alto porcentaje de la población sanjuanina era negra.

El primer censo se hizo en 1812. Es decir, un año antes de las declaraciones de la Asamblea del Año XIII. Digamos que hasta 1813 sólo Dinamarca, Gran Bretaña, Estados Unidos, Suiza y Argentina, habían dispuesto la abolición de la trata de negros.

Pero en 1812 aun existían los esclavos y aquel censo reveló que entre negros y mulatos, en Cuyo residían 8.606 negros. De ellos, 2.577 vivían en San Juan.


Y acá surgiría la primera pregunta; ¿eran muchos o pocos?

Veamos: En total vivían en San Juan 12.862 personas. Casi la mitad de ellos, 5.746, eran indios. Y 4.440 eran americanos, es decir “blancos americanos”, criollos o aun mestizos, a los que se diferenciaba de españoles nativos –que eran sólo 65- y extranjeros, que sumaban 31.

Pero si estas cifras ya de por si indicaban una presencia importante de negros, veamos lo que pasaba en la ciudad. Ocurre que de aquellos 12.862 habitantes, sólo 3.591 vivían en la ciudad. Y en la ciudad casi no habitaban indios –eran  sólo 500- por lo que la mitad de la población de nuestra ciudad (1.409 individuos) eran negros.

¿Se imagina a los sanjuaninos de aquellos años, como Francisco Narciso de Laprida, Fray Justo Santa María de Oro o un jovenzuelo llamado Salvador María del Carril, caminando por la calle de Las Carretas (actual calle Mendoza), la calle del Cabildo (General Acha) o por la Plaza Mayor en una ciudad donde de cada dos personas una era negra?


Pero el censo de 1812 no fue el primero. Ya en 1776 Carlos III había ordenado un censo general que en Cuyo recién se concretaría al año siguiente. En 1777 San Juan tenía 7.690 habitantes de los cuales 2.115 eran negros, 3.313 mestizos, 1.635 blancos y 1.527 “naturales” o indios.

Ahora bien… ¿Cómo llegaron esos negros?

Digamos que el ingreso de africanos al puerto de Buenos Aires comenzó poco después de 1580, a causa de las necesidades de mano de obra y la casi inexistencia de indios.

Los negros eran simplemente una mercancía, que venían en barcos procedentes de la costa occidental africana, especialmente de Senegal, Gambia, Sierra Leona, Ghana, Guinea y Angola.

Literalmente “cazados”, eran traídos en las bodegas de los barcos, hacinados, hambrientos y víctimas de enfermedades. Una buena parte de los viajeros morían durante la travesía que solía durar dos meses.

Los que enfermaban gravemente eran directamente arrojados al mar. Los más fuertes eran los que sobrevivían pero llegaban en estado lamentable, con el cuerpo lacerado por heridas, víctimas de sífilis y pestes.

Una vez en el puerto de Buenos Aires eran marcados con un hierro caliente en la espalda (a veces también en la frente) y se los limpiaba en el río para que lucieran un aspecto aceptable, antes de sacarlos a remate.

En el período que abarca desde el 1700 hasta principios del 1800, entraron legal e ilegalmente esclavos africanos al puerto de Buenos Aires traídos por la Compañía de Guinea -después se sumaría la inglesa South Sea Company.


Según se explica en el libro “Desde San Juan hacia la historia de la región siglo XVI –XIX “ del Instituto de Historia Héctor Domingo Arias, “en Cuyo los negros fueron introducidos por dos vías principales: desde Panamá, pasando por Cartagena de Indias, hasta llegar a Chile y desde allí a Cuyo fue una de ellas. La otra se activó después de la segunda fundación de Buenos Aires (1.580). Desde allí entraban de contrabando, pasaban a Tucumán y Cuyo, a su vez paso obligado del tráfico de negros hacia el Potosí y Chile, quedando varios de ellos en las provincias cuyanas”.


¿Cómo se traían? “La incipiente actividad comercial de vinos y aguardientes de las ciudades cuyanas con Buenos Aires y Córdoba favoreció la entrada de negros ya que  una de las formas comunes para su compra fue el sistema de encargos a los agentes fletadores que traficaban con los productos cuyanos”.

El hecho de que en San Juan la esclavitud fuera un fenómeno más urbano que rural está indicando que los negros no venían a trabajar la tierra o las minas sino a servir en las casas de familia o en los conventos. .

Los esclavos no se compraban sólo para servir en tareas del hogar, sino que muchas veces producían objetos (velas, jabones, escobas) que luego se comercializaban. Según testimonios orales, era común ver a mujeres de raza negra vendiendo pan, tortas fritas o dulces por orden de sus patrones.

 

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