¡Quién lo diría! Ya pasaron más de veinte años de la muerte de Jorge Enrique Estornell. Fue un 1 de mayo y ocurrió como él siempre vivió: en un accidente de helicóptero cuando iba a Barreal por algún proyecto empresario, en el día del trabajo y en el San Juan de sus afectos.

¡Quién lo diría!

Ya pasaron más de veinte años de la muerte de Jorge Enrique Estornell.

Fue un 1 de mayo y ocurrió como él siempre vivió: en un accidente de helicóptero cuando iba a Barreal por algún proyecto empresario, en el día del trabajo y en el San Juan de sus afectos.


Es curioso lo que nos pasa a los sanjuaninos y a los argentinos en general.

Nuestras calles céntricas son en honor de guerreros, de ignotos generales protagonistas de la guerra civil que nada bueno dejaron a San Juan.

O de políticos cuyos nombres se repiten hasta el hartazgo en calles, avenidas, plazas, parques y monumentos.

También evocamos batallas que ya nadie recuerda o provincias y países, algunos de los cuales ni siquiera podemos ubicar en el mapa.

E invocamos a la Memoria sólo para recordar lo que nos divide.



Pero, al menos en la zona céntrica, están ausentes nuestros hombres de empresas, nuestros intelectuales, nuestros poetas. Ellos tienen, en el mejor de los casos, destino de oscuras calles en ignotos barrios.



Jorge Estornell es uno de los sanjuaninos que merecería el reconocimiento de quienes poblamos este valle.

Porque fue tal vez el más importante empresario que haya dado esta provincia. Porque creó riqueza y fuentes de trabajo. Porque fue capaz de hacer trascender nuestros productos más allá de nuestras fronteras. Y porque sus obras quedaron como parte indisoluble de esta ciudad.



Jorge Enrique
fue la tercera generación de una familia cuya historia en San Juan se remonta a 1.913, cuando el 17 de Septiembre, el fundador de esta familia, José Estornell Ibáñez, un valenciano llegado al país dos años antes, compra un solar en la calle La Colonia , hoy Brasil,



Aquel viejo José hizo una destilería, fundó el actual establecimiento de Santa Lucía, construyó el Teatro Estornell en la esquina de Rivadavia y Sarmiento, construyó cines en Mendoza e inauguró en 1.930  el más importante cine y teatro que llegaría a tener el San Juan pre terremoto: el Cervantes.

Esta fue la labor de José Estornell, quien un buen día se radicó en Chile. Y nunca volvió.



El segundo Estornell que condujo la empresa familiar fue uno de los hijos de José: Bautista quién muy joven tuvo que hacerse cargo de la empresa. Amplió la bodega, compró el antiguo Cine San Martín creó un estadio deportivo, el “Luna Park” y el 21 de Agosto de 1.941 inauguró una gran obra, el actual Cine Teatro Estornell orgullo del interior del país, con sus  5 pisos.



Los Estornell, con la inauguración en 1946 del Cine Teatro Cóndor en Mendoza, y la creación de una distribuidora de filmes, se transformaron en los más importantes empresarios del espectáculo en Cuyo.

Pero ese mismo año, en agosto, muere imprevistamente don Bautista y su esposa, doña Rosa Noguera, asume la presidencia pero la conducción de la empresa queda en manos de su hijo Jorge Enrique, que sólo tenía 18 años.



 

Y estamos ya en el protagonista de estas líneas.

Porque Jorge, desde jovencito, fue una tromba, un hacedor imparable, un huracán de proyectos.

Un repaso a vuelo de pájaros de su actividad empresaria da una idea de la magnitud de su obra.


-- En 1949 inaugura el Hotel Estornell, en esa época el más moderno de San Juan y el único con aire acondicionado.

-- En1950 inaugura el nuevo cine San Martín y pone en marcha la Boite Estornell que pronto se transforma en el centro de la vida social sanjuanina.

-- Ese mismo año amplía la capacidad de la bodega a 4.000.000 de litros y 2.000 litros diarios de alcohol.

-- La bodega seguiría creciendo y en 1.959 tenía ya una capacidad  de 9 millones de litros y una producción diaria de 6 mil litros de alcohol, agregándose una producci6n de  1.000.000 de kilos de Tartrato de Calcio parte del cual fue exportado a Alemania Occidental iniciando así las actividades en e1 extranjero.

-- En 1.959 también se inaugura la planta fraccionadora de vinos en Buenos Aires y se inicia la etapa del Estornell constructor.

Esta es una de las facetas más interesantes del hombre de empresas. Pues varios de los principales edificios de esa época fueron imaginados, y construidos por Jorge.

-- Uno de ellos fue el edificio Mitre, en Mitre y General Acha, con departamentos de lujo y amplios locales en la planta baja.

-- Luego fue el turno de la galería Estornell, el primer centro comercial que tuvo San Juan.

-- Junto a otros empresarios crea en esos años la Bolsa de Comercio de San Juan.

-- En 1962 comienza la construcción en un terreno de su propiedad de un hotel y galería que luego fueron expropiados por el gobierno quien continua la obra hasta terminar lo que hoy es el Gran Hotel Provincial y la Galería Provincial.

-- En aquellos años inaugura también el Primer Supermercado y construye el edificio de la Bolsa de Comercio, donde también funcionarían la Caja Nacional de Ahorro Postal, Gas del Estado y la Federación Económica.

-- En 1.964 Estornell advierte que la televisión irrumpe en todas las grandes capitales y trae a San Juan el primer canal.

-- En 1.968 Estornell sale a competir en los comercios con su vino Tamiral.

-- Un año más tarde inicia los contactos para abrir mercados internacionales para el vino y los mostos concentrados. Los productos de Estornell ganan mercados en distintos países

-- En los años 80 Estornell amplia el negocio de la televisión a Mendoza, donde pone en marcha Canal 7 y construye en más moderno estudio de televisión del interior del país. Paralelamente, participa como accionista de Canal 13 de Buenos Aires. Es ya el “zar” de la televisión en Cuyo.

             


Habría para mencionar otras realizaciones en materia de radios, destilerías, negocios internacionales.

Pero con lo mencionado bastaría para que los sanjuaninos, algún gobierno, algún diputado de esos tan afectos a denominar a calles, avenidas, estadios, parques y plazas con el nombre de políticos o de extraños personajes que nada hicieron por San Juan y su gente, rindieran el homenaje que se merece este auténtico pionero del siglo XX.



Veinte y tantos años después de aquel otoño sanjuanino en el que San Juan se conmoviera por la caída del helicóptero en el que viajaba Estornell junto al empresario Jorge Coll, el piloto Pepe Liciardi y el mayor Pedro Antonio Gallardo, jefe del Aeropuerto, sería bueno que alguien recordara que también hay lugar en la memoria para quienes tuvieron como únicas armas su vocación por el progreso.



 

Compartir